Dalma: voz mediterránea
El artista celebra 20 años de carrera y quiere venir a cantar
SANTO DOMINGO. El catalán Sergio Dalma tiene 20 años sobre los escenarios. Ahora anda en gira promocional por América, pero el 28 estará en Valencia, y luego serán Las Palmas, Barcelona, Albacete, Ciudad Real, Oviedo, Valladolid, Hospitalitet, Manresa, Cádiz, Granada, Almería, Málaga, Alicante, Zaragoza, Nules, Santander, y un largo etcétera de ciudades que le esperan en sus teatros.
"Ando en eso, me gusta más hacer teatros ahora, con un formato pequeño y con las nuevas canciones de "A buena hora", mi disco más reciente", dijo ayer a Diario Libre en visita a la redacción.
Se dice deudor de la canción italiana. Su voz rota recuerda a Nicola Di Bari, Eros Ramazzoti y otros italianos. "Tengo una voz mediterránea, a fin de cuentas", afirma.
Se dice también un artista potenciado por la publicidad. "Hacer jingles de publicidad fue mi gran escuela. Te hace un actor dentro de la música. Los publicistas son locos encantadores. De pronto venía uno y te decía" es que debes poner más voz de tomate", y eso es una locura, ¿de dónde sacar voz de tomate? Pero en general, me ayudó mucho", reconoció.
"Tengo 44 años, pero he podido pasar del disco de acetato al CD y de ahí a todo lo que estamos viviendo, Todavía tengo el buen sabor de lo que era aquella época. Realmente el músico o artista que empiece ahora, va a vivir una industria triste, gris, alarmista, depresiva, y así no podemos avanzar. Ahora más que nunca hay que hacer buenos trabajos e intentar llegar a la gente más que nunca", manifestó.
Padre de Sergi de 13 años, hijo suyo con la modelo Maribel Sanz, reconoce que es lo más grande de su vida. Su compañera actual es su propia mánager. "Es muy meritorio la persona que está al lado de un artista, y si encima es tu mánager, más mérito tiene. Estamos remando los dos a la una y eso es importante, porque antes uno a veces sentía que tenía el enemigo en casa", dijo.
Dijo que se considera "un tipo que la gente me ha respetado mucho, y en ese aspecto creo que hay reciprocidad".
Cuenta que muy al principio de cuando fue a Miami le propusieron hacer culebrones, etc. "Pero siempre he respetado el intrusismo; siempre he trabajado por y para la música. He querido crecer como artista, lo he intentado y he ido evolucionando. Toda mi obsesión es siempre para la música".
Dalma hubiese querido ser enólogo. Le encanta el mundo del vino. "No soy conocedor, soy buen bebedor de vino; es un mundo apasionante, amplísimo. Hay gente como Joan Manuel Serrat que están haciendo vinos buenísimos, que siempre digo me encanta que los compañeros estén haciendo buenos vinos, para beberlos", luego ríe y dice "no hay nada como reunirse con amigos y abrir una botella de vino", algo como hacer música, asegura.
Se dice también un artista potenciado por la publicidad. "Hacer jingles de publicidad fue mi gran escuela. Te hace un actor dentro de la música. Los publicistas son locos encantadores. De pronto venía uno y te decía" es que debes poner más voz de tomate", y eso es una locura, ¿de dónde sacar voz de tomate? Pero en general, me ayudó mucho", reconoció.
"Tengo 44 años, pero he podido pasar del disco de acetato al CD y de ahí a todo lo que estamos viviendo, Todavía tengo el buen sabor de lo que era aquella época. Realmente el músico o artista que empiece ahora, va a vivir una industria triste, gris, alarmista, depresiva, y así no podemos avanzar. Ahora más que nunca hay que hacer buenos trabajos e intentar llegar a la gente más que nunca", manifestó.
Padre de Sergi de 13 años, hijo suyo con la modelo Maribel Sanz, reconoce que es lo más grande de su vida. Su compañera actual es su propia mánager. "Es muy meritorio la persona que está al lado de un artista, y si encima es tu mánager, más mérito tiene. Estamos remando los dos a la una y eso es importante, porque antes uno a veces sentía que tenía el enemigo en casa", dijo.
Dijo que se considera "un tipo que la gente me ha respetado mucho, y en ese aspecto creo que hay reciprocidad".
Cuenta que muy al principio de cuando fue a Miami le propusieron hacer culebrones, etc. "Pero siempre he respetado el intrusismo; siempre he trabajado por y para la música. He querido crecer como artista, lo he intentado y he ido evolucionando. Toda mi obsesión es siempre para la música".
Dalma hubiese querido ser enólogo. Le encanta el mundo del vino. "No soy conocedor, soy buen bebedor de vino; es un mundo apasionante, amplísimo. Hay gente como Joan Manuel Serrat que están haciendo vinos buenísimos, que siempre digo me encanta que los compañeros estén haciendo buenos vinos, para beberlos", luego ríe y dice "no hay nada como reunirse con amigos y abrir una botella de vino", algo como hacer música, asegura.
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