Daysi Castillo de Rondón, Una teenager reciclada
Ese es su lema. Para quienes no lo sepan doña Daysi Castillo de Rondón es una teenager reciclada. Su cuerpo es su templo. No deja de asistir al gimnasio, religiosamente, todas las mañanas, pero le pierde una buena comida. Su energía es envidiable. Es de las que no descansa. Ejemplo de tenacidad y perfeccionismo, después de sus clases de ejercicio se pasea por el salón para comprobar que todo sigue su ritmo. Aunque actualmente está más involucrada en la parte directiva del negocio, todavía asiste personalmente a algunos clientes especiales y ha encontrado un gran interés en la Asociación Dominicana de Mujeres Empresarias (ADME). Además tiene una misión de vida, un compromiso social que lleva en silencio dando soporte emocional a jóvenes en problemas. Nadie mejor que ella para aportar un poco de alegría y energía a la vida de quienes más lo necesitan.
Porque si hay algo que doña Daysi tiene es que, a sus 62 años, cuenta con un espíritu de 20. De mente abierta y personalidad joven, "vanguardia" podría convertirse en su segundo nombre. Siempre ha estado un paso más allá que el resto. Y su legado profesional es el mejor ejemplo.
Con la línea de productos de belleza que todos conocemos, Sebastian, llegó la revolución a las cabezas de las mujeres dominicanas. Ella fue la gran responsable. Con ella se rompió la forma tradicional de peinarse en este país y pronto vimos colores y cortes más drásticos, generalmente en su propio cabello. Siempre dando ejemplo. Artística y creativa, supo fusionar la parte técnica con la educativa, siendo pionera a la hora de cambiar la concepción de la peluquería de antaño y elevar el nivel profesional de la clase peluquera para darle una visión mucho más empresarial. Desde sus tiempos como asistente en un salón de Nueva York (donde comenzó lavando cabezas y arreglando la peluquería) siempre tuvo muy claro que su profesión la tenía que practicar muy bien y se preparó para ello. Claro que al principio la vida se encargó de ponérselo un poco difícil. Los primeros secadores que trajo de Nueva York para abrir un pequeño salón en el ensanche Ozama llegaron rotos. Fue su esposo, don Iván, quien los pegó con tape, iniciando de esta manera la primera etapa de quien se ha convertido en un nombre indispensable en el segmento de belleza de nuestro país.
El pequeño salón se convirtió en un grupo empresarial al que también han contribuido la figura de su esposo y las innovaciones de sus hijos. Le Centre, un concepto que conjuga gimnasio + salón + spa fue su último desafío. Un reto que acaba de cumplir 5 años. Aunque no me extrañaría que ya esté pensando en el siguiente.
El pequeño salón se convirtió en un grupo empresarial al que también han contribuido la figura de su esposo y las innovaciones de sus hijos. Le Centre, un concepto que conjuga gimnasio + salón + spa fue su último desafío. Un reto que acaba de cumplir 5 años. Aunque no me extrañaría que ya esté pensando en el siguiente.
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