"Disturbia", un remake que revitaliza el género

"La ventana indiscreta", de Hitchcock es revisitada

Sarah Rhomer en una de las presentaciones públicas de la película.
Santo Domingo. En la historia de la cinematografía son comunes las reediciones de argumentos. Los llamados remakes son cosa habitual en el comienzo de este siglo, llenando muchas veces la sequía en la creatividad de guiones originales, de una industria necesitada de constante alimento para la generación de historias con imágenes y sonidos.

Ahora bien, hay remakes de tipo mecanicista que poco aportan al desarrollo del cine y los hay también de buena madera, en los cuales el argumento original no solo es revisitado, sino que es vitalizado y a veces desarrollado al máximo en sus potencialidades narrativas. Es el caso de "Disturbia", una producción de hondas raíces fílmicas que viene a enriquecer uno de los argumentos más originales creados por el maestro Alfred Hicthcock : "La ventana indiscreta".

En su historia original, Hicthcock indaga en un aspecto esencial del hombre y la cinematografía: el vouyerismo. Este término, derivado del francés vouyeur, que significa mirón, es el nombre que la psicología ha dado a la compulsión de observar furtivamente a los demás; cosa íntimamente ligada con la función catártica del cine, es decir, con aquello de entrar en una sala oscura y mirar por la ventana que nos ofrece la pantalla. Es por eso que "La ventana indiscreta" es considerada uno de los principales aportes del autor inglés.

Argumento que se extiende

Esta vez los protagonistas son un trío de adolescentes que descubre casualmente la vida oculta de un vecino. Kale es un joven con problemas de conducta a raíz de la muerte de su padre en un accidente del cual se siente culpable; golpea a su profesor de español, acción que le significa sentencia de arresto domiciliario. Aburrido en su encierro, Kale y su amigo coreano Ronnie se aficionan al espionaje con binoculares, producto de lo cual conocen a Ashley una atrevida chica que los pondrá en la senda del peligro al entrar a escondidas a la casa de Mr. Turner en busca de una supuesta víctima de asesinato. Hasta allí el remake de "La ventana indiscreta"; lo que sigue a continuación es la extensión del argumento, que lleva al extremo lo sugerido por la historia original.

Del suspense al terror

El aporte al relato lo constituye el hecho de que la paranoia de los jóvenes fisgones se convierte en una realidad brutal. El calmado y ordenado vecino es realmente un gran peligro que intenta eliminar a quienes han descubierto su secreto. Se pasa entonces en pocos segundos del suspense casi formal al terror desatado. Para que el efecto narrativo resulte eficaz, el director D. J. Caruso realiza una excelente preparación para el momento en que la historia se torna terrorífica. Antes ha dedicado gran tiempo a perfilar a sus personajes y la lógica narrativa es impecable, de modo que el espectador sufre con los jóvenes el pánico ante un personaje malévolo que actúa con premeditación y alevosía.

Pero el aspecto más interesante de este relato es la profundidad psicoanalítica que se le proporcionó al protagonista y su antagonista. La muerte del padre, que vemos al inicio del filme, es la clave con la cual se trabajó el guión y se desarrollaron sus personajes. El joven Kale pasará el tránsito de la adolescencia a la adultez en medio de una crisis, de la cual solo saldrá después de haber asesinado a su potencial padre sustituto en el relato, el vecino Mr. Turner, asesino en serie de mujeres cuya última víctima puede ser la madre del joven. Así, el remake pasa a constituirse en una sólida extensión del argumento que le dió origen. Recomendable para exponerse al terror del bueno, después de los poco originales filmes del género que últimamente han pasado por la cartelera local.

Disturbia

Estados Unidos 2007. 120 minutos.

Dirección: D. J. Caruso

Guión: Christopher B. Landon y Carl Ellworth

Fotografía: Rogier Stoffers

Música: Geoff Zanelli

Intérpretes:

Shia LaBeuf

Sarah Rhomer

Carrie-Anne Moss

David Morse

Aaron Yoo