"El ballet clásico me resulta muy aburrido"
SANTO DOMINGO. Le dicen Misha, fue esposo de Jessica Lange, le encanta la bachata, bebe cerveza y baila merengue. Nacido en Riga, Letonia, donde vivió hasta los 16 años, Mijaíl Baryshnikov (27 de enero de 1948), conversó en exclusiva con Diario Libre, antes de abrir al público en Casa de Teatro, su muestra fotográfica "Dominican move", que inicia las celebraciones por los 40 años del Grupo Puntacana.
P: ¿Cuál fue su rol preferido en el ballet clásico?
R: Difícil responder. Puede ser que el Albrecht de "Giselle". Bailé mucho ese rol desde la misma adolescencia hasta el final de mi carrera clásica.
P: ¿Y por qué fue del ballet clásico a la danza contemporánea?
R
: Fue un movimiento natural para mí. Siempre bailé paralelamente clásico y contemporáneo desde que llegué a Estados Unidos.
P: Figuras como Vasíliev, Nuréyev, Plisetsky, por ejemplo, fueron antecesores suyos en el ballet clásico, ¿cómo influyeron en Baryshnikov?
R: Ellos prepararon la plataforma. Tanto Nuréyev, como Vasíliev, Maya Plisetskaya, todos estos bailarines y bailarinas inmortales abrieron el ballet ruso a los nuevos tiempos.
P: Los críticos decía en su tiempo que con su estilo y sus saltos usted rompía las reglas de la física...
R: ¿Sabe? No soy yo quien debo juzgar qué rompí o dejé de romper. Lo que sí de seguro me rompí la cabeza... No sé, yo siempre he sido de la opinión que hasta el momento en que me marché de Rusia fui bien tradicional, bien clásico. Cuando me fui, claro que la experiencia fue otra.
P: De todos modos, parece que usted no fue tan tradicional que digamos...
R: Puede ser que no sea del más tradicional estilo del ballet clásico, porque como soy de tamaño pequeño, cuando vivía en Rusia me veía muchísimo más joven de lo que realmente era. A los 25 años parecía tener unos 19. Y por eso la interpretación de algunos de los roles era un poco fuera de lo habitual, porque parecía que era demasiado joven para transmitir todas las emociones. De todos modos era algo un poco tal vez extraordinario, pero en lo demás nunca rompí ningún molde.
P: Me gustaría conocer sus intereses literarios.
R: Sigo leyendo mucha poesía y literatura rusa. Brodsky siempre fue para mí algo especial; Pushkin, Pasternak, Ajmátova, Tsvitáeva, Mandelshatm... Brodsky fue un gran amigo mío, hasta el último momento. Él ejerció en mí una gran influencia como ser humano y como poeta, porque lo conocí muy bien. Me dedicó dos o tres grandes poemas y varios poemas pequeños. Duele que él no esté ya, porque fue un gran poeta. Hablé con él dos horas antes de su muerte. Era el día de mi cumpleaños, yo estaba en Florida y él me llamó a las 10 de la noche, y en una o dos horas estaba muerto.
P: Rusia y todas las ex repúblicas soviéticas son sitios de grandes culturas, repletos de tesoros. Pero en el caso de las artes plásticas, por ejemplo, se quedó muy atrás.
R: Como pasó también con el ballet y con cualquiera de las artes, desde el año 23 más o menos, se dio una regresión colosal, con una presión tremenda sobre todas las cosas y sobre gentes como Shostakovich o Pasternak, por sólo poner dos ejemplos. Luego la liquidación de millones, entre ellos la intelectualidad. ¿Usted se imagina que clase de país hubiese sido si toda esa gente no hubiese sido liquidada? Hubiese sido otra estructura social diferente. Otra hubiese sido la historia, y hubiese sido otra nación, realmente una nación benévola. Claro que es muy difícil mentalmente apartarse de "la Casa soviética", y por eso ese resurgimiento que hay hoy del "novorizh" (los nuevos ricos) y de todos estos billonarios y trillonarios, basado en el enfrentamiento del hombre ruso unos contra otros y contra todos, lo cual se refleja también en el Estado y esto es terrible.
P: ¿Será que estos puntos de vista suyos tienen relación con el hecho de que usted no volvió a ir a Rusia?
R: Yo no quiero hablar de esto. Esto es un tema íntimo. Yo nunca más volví, ni creo que vuelva jamás a Rusia hasta el final de mi vida. Partí de allí en una situación demasiado seria. Y nunca fui disidente ni allá ni acá. Y por eso nunca hablo de estos temas.
P: Al mismo tiempo, hace poco que murió Solzhenitsin, quien fue exiliado, regresó y siempre se esforzó por pensar una Rusia grandiosa...
R: Creo que por el hecho de que Solzhenitsin vivió demasiados años en el extranjero, a su regreso tuvo un perplejidad superficial, porque a muchos no los conocía y muchos no lo conocían. Por eso él tenía esta fuerte tendencia de que había que cambiar algo y a él sencillamente lo escuchaban muy poco. Sobre todo la generación que creció sin él. Y por esto se queda en la herencia rusa como un gran hombre que descubrió muchas cosas y como un gran previsor. Pero no como el hombre que tenía la llave exacta. Hubo algo que en él no se dió, aunque yo delante de su nombre, de su valentía, su vida, su talento, me quito el sombrero. Me lo quito delante de su literatura, vaya, hasta sin que sea necesario incluir Archipiélago Gulag. Fue un gran artista como escritor, pero no como político. Y pasará a la historia como un escritor, no como un revolucionario, aunque la imagen humana en su obra es muy alta. Tal vez no de una gran diapasón, pero fue un gran escritor.
P: ¿Y le interesa la política rusa?
R: Me interesé en la dirección política de Putin, ahora de Medvediev, por supuesto que me interesa qué sucede en ese país, a dónde va Rusia; pero también me interesa la política americana, porque soy demócrata.
P: ¿Obama?
R: Yo estaba por Hillary Clinton, pero ella perdió el chance y por supuesto me reconecté con la campaña de Obama.
P: Hablando del ballet, ¿qué piensa sobre lo que sucede hoy en día con el ballet?
R: Con el ballet, la cosa está difícil, porque de todo esto quedan unos pocos espectáculos clásicos. Lamentablemente no hay coreógrafos interesantes. Esto es algo muy raro de encontrar. Muy raro.
P: ¿Y con la danza contemporánea?
R: Hay muchos, sobre todo en Estados Unidos, Canadá, algunos países europeos, como Alemania, Francia o Inglaterra.
P: ¿Y si le pido mencionar un bailarín que le parezca interesante en estos momentos?
R: No es porque no quiera o no me guste. Es que veo muy poco ballet clásico. Voy muy raramente al ballet clásico. En el tiempo libre lo que voy a ver es sobre todo danza contemporánea, que es lo que hago ahora y me interesa. Pero el ballet clásico me es muy aburrido verlo. No tengo tiempo para esto. No tengo tiempo en mi vida para ver durante tres o cuatro horas "El lago de los cisnes".
P: En su tiempo libre, además de la fotografía, ¿qué otras cosas hace?
R: Bueno, tengo mi propia fundación, junto a otros, construimos el Baryshnikov Art Center, que está situado en la calle 37 y la 7ma Avenida, en la parte occidental del Nueva York central. Allí nos ocupamos de programas culturales, con los estudiantes que salen de las escuelas teatrales, con actores y dramaturgos y músicos, cantantes, coreógrafos, con estudiantes de las universidades de Nueva York, de Yale, de Columbia, con cursos de verano, exposiciones. Freddy Ginebra estuvo allí par de veces. Allí fue donde nos conocimos, a través de conocidos mutuos y participó en algunas de esas tertulias, e incluso escribió sobre eso. O sea, tengo el plato lleno de cosas por hacer. Demasiado trabajo, además de bailar. Y de verdad estoy muy feliz de que mi exposición puede ser vista en Casa de Teatro.
Yo nunca más volví, ni creo que vuelva jamás a Rusia hasta el final de mi vida. Partí de allí en una situación demasiado seria. Y nunca fui disidente ni allá ni acá".
R: Difícil responder. Puede ser que el Albrecht de "Giselle". Bailé mucho ese rol desde la misma adolescencia hasta el final de mi carrera clásica.
P: ¿Y por qué fue del ballet clásico a la danza contemporánea?
R
R: Ellos prepararon la plataforma. Tanto Nuréyev, como Vasíliev, Maya Plisetskaya, todos estos bailarines y bailarinas inmortales abrieron el ballet ruso a los nuevos tiempos.
P: Los críticos decía en su tiempo que con su estilo y sus saltos usted rompía las reglas de la física...
R: ¿Sabe? No soy yo quien debo juzgar qué rompí o dejé de romper. Lo que sí de seguro me rompí la cabeza... No sé, yo siempre he sido de la opinión que hasta el momento en que me marché de Rusia fui bien tradicional, bien clásico. Cuando me fui, claro que la experiencia fue otra.
P: De todos modos, parece que usted no fue tan tradicional que digamos...
R: Puede ser que no sea del más tradicional estilo del ballet clásico, porque como soy de tamaño pequeño, cuando vivía en Rusia me veía muchísimo más joven de lo que realmente era. A los 25 años parecía tener unos 19. Y por eso la interpretación de algunos de los roles era un poco fuera de lo habitual, porque parecía que era demasiado joven para transmitir todas las emociones. De todos modos era algo un poco tal vez extraordinario, pero en lo demás nunca rompí ningún molde.
P: Me gustaría conocer sus intereses literarios.
R: Sigo leyendo mucha poesía y literatura rusa. Brodsky siempre fue para mí algo especial; Pushkin, Pasternak, Ajmátova, Tsvitáeva, Mandelshatm... Brodsky fue un gran amigo mío, hasta el último momento. Él ejerció en mí una gran influencia como ser humano y como poeta, porque lo conocí muy bien. Me dedicó dos o tres grandes poemas y varios poemas pequeños. Duele que él no esté ya, porque fue un gran poeta. Hablé con él dos horas antes de su muerte. Era el día de mi cumpleaños, yo estaba en Florida y él me llamó a las 10 de la noche, y en una o dos horas estaba muerto.
P: Rusia y todas las ex repúblicas soviéticas son sitios de grandes culturas, repletos de tesoros. Pero en el caso de las artes plásticas, por ejemplo, se quedó muy atrás.
R: Como pasó también con el ballet y con cualquiera de las artes, desde el año 23 más o menos, se dio una regresión colosal, con una presión tremenda sobre todas las cosas y sobre gentes como Shostakovich o Pasternak, por sólo poner dos ejemplos. Luego la liquidación de millones, entre ellos la intelectualidad. ¿Usted se imagina que clase de país hubiese sido si toda esa gente no hubiese sido liquidada? Hubiese sido otra estructura social diferente. Otra hubiese sido la historia, y hubiese sido otra nación, realmente una nación benévola. Claro que es muy difícil mentalmente apartarse de "la Casa soviética", y por eso ese resurgimiento que hay hoy del "novorizh" (los nuevos ricos) y de todos estos billonarios y trillonarios, basado en el enfrentamiento del hombre ruso unos contra otros y contra todos, lo cual se refleja también en el Estado y esto es terrible.
P: ¿Será que estos puntos de vista suyos tienen relación con el hecho de que usted no volvió a ir a Rusia?
R: Yo no quiero hablar de esto. Esto es un tema íntimo. Yo nunca más volví, ni creo que vuelva jamás a Rusia hasta el final de mi vida. Partí de allí en una situación demasiado seria. Y nunca fui disidente ni allá ni acá. Y por eso nunca hablo de estos temas.
P: Al mismo tiempo, hace poco que murió Solzhenitsin, quien fue exiliado, regresó y siempre se esforzó por pensar una Rusia grandiosa...
R: Creo que por el hecho de que Solzhenitsin vivió demasiados años en el extranjero, a su regreso tuvo un perplejidad superficial, porque a muchos no los conocía y muchos no lo conocían. Por eso él tenía esta fuerte tendencia de que había que cambiar algo y a él sencillamente lo escuchaban muy poco. Sobre todo la generación que creció sin él. Y por esto se queda en la herencia rusa como un gran hombre que descubrió muchas cosas y como un gran previsor. Pero no como el hombre que tenía la llave exacta. Hubo algo que en él no se dió, aunque yo delante de su nombre, de su valentía, su vida, su talento, me quito el sombrero. Me lo quito delante de su literatura, vaya, hasta sin que sea necesario incluir Archipiélago Gulag. Fue un gran artista como escritor, pero no como político. Y pasará a la historia como un escritor, no como un revolucionario, aunque la imagen humana en su obra es muy alta. Tal vez no de una gran diapasón, pero fue un gran escritor.
P: ¿Y le interesa la política rusa?
R: Me interesé en la dirección política de Putin, ahora de Medvediev, por supuesto que me interesa qué sucede en ese país, a dónde va Rusia; pero también me interesa la política americana, porque soy demócrata.
P: ¿Obama?
R: Yo estaba por Hillary Clinton, pero ella perdió el chance y por supuesto me reconecté con la campaña de Obama.
P: Hablando del ballet, ¿qué piensa sobre lo que sucede hoy en día con el ballet?
R: Con el ballet, la cosa está difícil, porque de todo esto quedan unos pocos espectáculos clásicos. Lamentablemente no hay coreógrafos interesantes. Esto es algo muy raro de encontrar. Muy raro.
P: ¿Y con la danza contemporánea?
R: Hay muchos, sobre todo en Estados Unidos, Canadá, algunos países europeos, como Alemania, Francia o Inglaterra.
P: ¿Y si le pido mencionar un bailarín que le parezca interesante en estos momentos?
R: No es porque no quiera o no me guste. Es que veo muy poco ballet clásico. Voy muy raramente al ballet clásico. En el tiempo libre lo que voy a ver es sobre todo danza contemporánea, que es lo que hago ahora y me interesa. Pero el ballet clásico me es muy aburrido verlo. No tengo tiempo para esto. No tengo tiempo en mi vida para ver durante tres o cuatro horas "El lago de los cisnes".
P: En su tiempo libre, además de la fotografía, ¿qué otras cosas hace?
R: Bueno, tengo mi propia fundación, junto a otros, construimos el Baryshnikov Art Center, que está situado en la calle 37 y la 7ma Avenida, en la parte occidental del Nueva York central. Allí nos ocupamos de programas culturales, con los estudiantes que salen de las escuelas teatrales, con actores y dramaturgos y músicos, cantantes, coreógrafos, con estudiantes de las universidades de Nueva York, de Yale, de Columbia, con cursos de verano, exposiciones. Freddy Ginebra estuvo allí par de veces. Allí fue donde nos conocimos, a través de conocidos mutuos y participó en algunas de esas tertulias, e incluso escribió sobre eso. O sea, tengo el plato lleno de cosas por hacer. Demasiado trabajo, además de bailar. Y de verdad estoy muy feliz de que mi exposición puede ser vista en Casa de Teatro.
Yo nunca más volví, ni creo que vuelva jamás a Rusia hasta el final de mi vida. Partí de allí en una situación demasiado seria. Y nunca fui disidente ni allá ni acá".
En portadaVer todos
Colombia pide ayuda a Venezuela para desactivar violencia en la frontera
Victor Wembanyama, un extraterrestre anda suelto en París y se divierte
Raulín Rodríguez regresa a Azua para celebrar la fiesta del amor y la amistad
Karl-Anthoy Towns, primer dominicano elegido de titular para el Juego de Estrellas