"El mayor premio que me dio la vida fue conocer a Bebo Valdés"
SANTO DOMINGO. Diego el Cigala regresa. Debutará en el que debió ser su escenario siempre, el Teatro Nacional. Será el jueves 22 de noviembre, a las 8:30 de la noche. Desde Madrid conversó vía telefónica con DL.
P. Decía Alejo Carpentier en "La historia de la música cubana", que el tango es hijo de la habanera. ¿Serán esos parientes los que también le acercaron al flamenco?
R. Yo creo que sí, porque también los cantes de ida y vuelta, como se suele llamar en el flamenco, como la guajira, tienen ese toque rítmico, como en tiempo de chacarera, que es un ritmo andino, sin embargo combinan muy bien porque son parecidos al tanguillo flamenco... Es como juntarse sin cruzar el charco. Como sin cruzarlo, ya lo hubiesen cruzado mil veces. Es como si los dos continentes ya estuviesen ahí, juntitos, desde hace muchísimos, muchísimos, muchísimos años. Y no nos habíamos dado cuenta. Al menos yo, como flamenco, no me había dado cuenta que teníamos tanto que ver, en sus lamentos, sus letras, sus salsas, sus tiempos -no tiempos rítmicos porque son diferentes-, pero sí esa manera de sentir, esa pegada de corazón. ¡Que es música de la tierra, música de verdad!
P. Dicen que Bebo Valdés es el culpable de que Ud. mirara para América.
R. El culpable realmente fui yo por hacer posible ese momento, por buscármelo. Me lo encontré de bruces el día que Fernando Trueba me mostró la película Calle 54. Aún no estaba editada y cuando vi a Bebo Valdés y a Cachao interpretando Lágrimas negras, ahí me vino la pegada de decir, quiero conocer a este hombre y hacer un disco con él. Así lo hice. Pero es verdad que lo mejor que me ha pasao a mí en Lágrimas negras fue conocer a Bebo Valdés. El mayor regalo, el mayor premio que me ha dado la vida fue conocer a Bebo Valdés. Cuando conocí a Bebo, conocí a mi héroe. Él me abrió el mundo de la música afrocubana y latina. Yo desconocía la música de Rolando Laserie, Benny Moré, Chano Pozo, Mario Bauzá, Bola de Nieve, desconocía toda esa música.
P. Y por culpa de todo eso conoció a muchos músicos, como Changuito, el famoso percusionista.
R. Hace un mes he tenido aquí en mi casa a Changuito, grabando un disco nuevo.
P. ¿De qué va el próximo trabajo?
R. Es más andino, es un homenaje a Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanki, Martín Fierro... Hay chacarera, milonga... Y no te puedo develar más nada. Hay una sorpresa en el sonido. Grabo con una guitarra tipo blues y compagina muy bien con el flamenco y con esos sonidos tangueros.
P. ¡Le ha ido de porteño, de maravillas!
R. Sí, hemos estado en Buenos Aires, toda una gira, hemos estado por Colombia, por Venezuela, por Chile. Y terminamos en Ecuador. Ha estado tocando con nosotros Diego García, el guitarrista de Calamaro, que ha grabado conmigo este disco y va a gustar muchísimo. En el disco también están Changuito y Giovanny Hidalgo, que es el mejor conguero del planeta.
P. La última vez que estuvo Ud. aquí fue en el teatro La Fiesta. Y Ud. salió del escenario y no regresó. porque en el público se bebía y se comía y hasta algunos no paraban de hablar.
R. Espero que eso no vuelva a pasar.
P. Ahora va al Teatro Nacional. Pero, ¿cuál ha sido el público más difícil que ha tenido?
R. En México, en el Salón21, eso fue al inicio. La gente no se callaba y eso lo pasas mal. Y luego en Europa, ahora ni recuerdo donde fue. Pero lo mejor ha sido hace pocos días en Venezuela, en una plaza para cinco mil personas, que estaban en silencio absoluto. Iban de la ovación al silencio. Ovación y silencio. Qué cosa más hermosa. Era gratis para el pueblo. Un público maravilloso.
P. Si no fuera cantante gitano, ¿qué hubiese querido ser?
R. Futbolista. Un gitano futbolista. De niño le pegaba muy bien al balón. Hice pruebas en el Real Madrid, era muy canijillo, no tenía cuerpo, y siempre me quedaba fuera. Luego me quedé en el fútbol sala del Real Madrid, ahí es más de técnica.
P. ¿Qué se va a cantar aquí?
R. Un compendio de mis discos, Cigala-tango, Dos lágrimas, Lágrimas negras, Picasso en mis ojos...
P. ¿Qué le llamó la atención de hacer ese disco de Picasso en los ojos?
R. Es que de los pintores de la generación del 27, el más flamenco era Picasso. Le gustaba mucho la guitarra, un cante por malagueña, los toros. Donde estaba Dominguín, allí estaba él y Hemingway.
P. Y Orson Wells...
R. Y Orson Wells, cierto. Y todo lo que pintaba, él decía: "Yo no busco, encuentro". Había cuadros que dejaba sin terminar y estaban más bonitos que si los hubiera terminado. En ese disco las guitarras fueron los pinceles, y yo puse el lienzo.
P. ¿Y qué poeta es más flamenco?
R. Federico García Lorca era el poeta más flamenco de todos los poetas de la Generación del 27. Él, siendo aristócrata, se iba a las cuevas de Sacromonte, de Granada, a que le dieran clases de guitarra los gitanos. De allí aprendió el flamenco.
P. Creo que le va faltando un homenaje a Federico.
R. Estamos en ese camino.
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