El origen: Freud al cubo
SANTO DOMINGO. Si bien en textos religiosos y filosóficos de la Antigüedad hay muchas referencias a los sueños, en las artes de la representación éstos han tenido escasa vida narrativa. La ópera "Sueño de una noche de verano", de William Shakespeare (1595), y la pieza teatral "La vida es sueño", de Pedro Calderón de la Barca (1635), son las pocas referencias obligadas.
Es con el cine que los sueños pasan a ser más frecuentemente utilizados popularizándose sus características. Ello se debe, tanto a la naturaleza sonámbula del espectáculo fílmico, como a la indagación narrativa en el inconsciente del individuo que algunos autores cinematográficos desarrollaron. Pero hasta ahora, los sueños habían sido elementos que permitían conocer aspectos complementarios de los personajes; con la película que hoy comentamos, el guionista y director Christopher Nolan ha movido la frontera de la narrativa, construyendo un relato íntegramente constituido por los sueños del protagonista.
Una historia soñada
El principio argumental que sostiene el tinglado de esta fantástica historia es la posibilidad de compartir los sueños. Cobb (Leonardo DiCaprio) es un espía industrial que se gana la vida buscando secretos en el inconsciente de otras personas. Recurre a la inducción del sueño profundo en sus víctimas y se cuela en sus mentes para obtener aquello oculto que le han encargado.
Pero no puede trabajar solo, necesita que otras personas le asistan en el delicado proceso de navegar por la psiquis de sus víctimas. Además, debe ocuparse de mantener a raya a sus propias proyecciones inconscientes que sabotean su trabajo y ponen en riesgo su vida. Se le pide fecundar la mente de un poderoso industrial con una idea que detone la destrucción de su imperio, tarea considerada imposible, pero Cobb arriesgará todo por conseguirlo, ya que de ello depende su futuro.
Puesta en escena
De acuerdo a los principios de Sigmund Freud, expresados en su famoso libro "La interpretación de los sueños" (1900), el inconsciente del individuo realiza, a través de los sueños, una puesta en escena de sus conflictos esenciales, la cual disfraza lo que en realidad la persona desea. De allí que los sueños deban interpretarse, pero siempre en el diálogo paciente-médico, ya que no habría interpretación universal para el simbolismo que contienen las escenas oníricas.
Esta película sigue al pie de la letra tales principios y tensiona las relaciones entre el soñante y sus mecanismos de protección racional. La puesta en escena fílmica es soberbia y se utilizan varios tipos de efectos especiales para la construcción de un espacio narrativo extraordinario.
Antiguos laberintos, nuevas formas
Nolan construye su original relato a partir de referencias clásicas, cuya principal exponente es el personaje de Ariadna (Ellen Page), que alude a la homónima ayudante de Teseo, matador del Minotauro encerrado en el laberinto de Minos. En el mito griego, Ariadna utiliza una madeja de hilo para que el héroe se guíe dentro del laberinto; en la película, es la arquitecta encargada de soñar el espacio en el cual Cobb debe trabajar y es pieza clave en el retorno del viaje onírico.
Un fascinante relato
El guión de este filme planteaba un desafío mayor, el escalamiento en tres niveles de sueños dentro de sueños para llegar a lo recóndito de la mente del antagonista y plantar allí una idea. La combinación de tres historias paralelas con los mismos personajes logra un efecto del todo fascinante, en el mejor sentido linguístico de la palabra. Pocas veces hemos asistido a una función de cine comercial en salas locales donde no se escuche comentario o ruido alguno del público, absorto en la minuciosa trama.
Recomendable para quienes gustan del cine fantástico en todas sus expresiones y para quienes disfrutan con los relatos intensos que mantienen en alerta la psique, ya que como dijera el ilustre Calderón de la Barca: " Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".
DETALLES TÉCNICOS
Inception. EE.UU. - Reino Unido, 2010. 148 minutos.
Dirección y guión: Christopher Nolan
Música : Hans Zimmer
Fotografía : Wally Pfister
Intérpretes : Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Tom Hardy, Ken Watanabe, Dileep Rao, Cillian Murphy, Tom Berenger, Marion Cotillard, Pete Postlethwaite
Puesta en escena
De acuerdo a los principios de Sigmund Freud, expresados en su famoso libro "La interpretación de los sueños" (1900), el inconsciente del individuo realiza, a través de los sueños, una puesta en escena de sus conflictos esenciales, la cual disfraza lo que en realidad la persona desea. De allí que los sueños deban interpretarse, pero siempre en el diálogo paciente-médico, ya que no habría interpretación universal para el simbolismo que contienen las escenas oníricas.
Esta película sigue al pie de la letra tales principios y tensiona las relaciones entre el soñante y sus mecanismos de protección racional. La puesta en escena fílmica es soberbia y se utilizan varios tipos de efectos especiales para la construcción de un espacio narrativo extraordinario.
Antiguos laberintos, nuevas formas
Nolan construye su original relato a partir de referencias clásicas, cuya principal exponente es el personaje de Ariadna (Ellen Page), que alude a la homónima ayudante de Teseo, matador del Minotauro encerrado en el laberinto de Minos. En el mito griego, Ariadna utiliza una madeja de hilo para que el héroe se guíe dentro del laberinto; en la película, es la arquitecta encargada de soñar el espacio en el cual Cobb debe trabajar y es pieza clave en el retorno del viaje onírico.
Un fascinante relato
El guión de este filme planteaba un desafío mayor, el escalamiento en tres niveles de sueños dentro de sueños para llegar a lo recóndito de la mente del antagonista y plantar allí una idea. La combinación de tres historias paralelas con los mismos personajes logra un efecto del todo fascinante, en el mejor sentido linguístico de la palabra. Pocas veces hemos asistido a una función de cine comercial en salas locales donde no se escuche comentario o ruido alguno del público, absorto en la minuciosa trama.
Recomendable para quienes gustan del cine fantástico en todas sus expresiones y para quienes disfrutan con los relatos intensos que mantienen en alerta la psique, ya que como dijera el ilustre Calderón de la Barca: " Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".
DETALLES TÉCNICOS
Inception. EE.UU. - Reino Unido, 2010. 148 minutos.
Dirección y guión: Christopher Nolan
Música : Hans Zimmer
Fotografía : Wally Pfister
Intérpretes : Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Tom Hardy, Ken Watanabe, Dileep Rao, Cillian Murphy, Tom Berenger, Marion Cotillard, Pete Postlethwaite