El Reloj Biológico
Trabajar en el día, ejercitarnos por las tardes y hacer el amor por las noches
Se ha demostrado que los sistemas de nuestro organismo se ven regidos por ritmos que se suceden en ciclos de 24 horas, razón por la cual, nuestro comportamiento no sólo se puede regular sino que es conveniente hacerlo para garantizar que el organismo esté en su mejor momento como para realizar equis actividad y obtener los mejores resultados.
Por ejemplo, existen teorías que aseguran que la mañana es el mejor momento para realizar tareas productivas ya que nuestra memoria a corto plazo, nuestro razonamiento lógico y nuestra concentración llegan a su pico en ese momento.
Así también se sugiere hacer ejercicios en horas de la tarde porque es en ese momento que nuestra temperatura corpórea llega a su pico y de esa manera se aprovecha la especie de precalentamiento natural.
Y mientras algunos expertos sostienen que la libido y la sensibilidad de nuestra piel están en su máximo nivel cerca de las nueve de la noche, momento ideal para hacer el amor, para el doctor Wilfredo Mañón Rossi, presidente del Consejo Superior de Medicina Natural de la República Dominicana, es a primeras horas de la mañana cuando todo lo que se sitúa "debajo del ombligo" funciona en óptimas condiciones.
Pero en lo que coinciden unos y otros es precisamente en que debemos atender las pautas que nos da nuestro reloj biológico.
"Nosotros tenemos básicamente dos grandes ciclos el de la vigilia: 16 a 18 horas de actividad física y el de sueño, de 6 a 8 horas", dice Mañón Rossi al hablar de nuestro biorritmo o ritmo biológico circadiano el que se basa en que una persona duerme ocho horas y está despierta dieciséis.
Durante las horas que permanece despierta, sus funciones mentales y físicas están activas mientras que el crecimiento de sus tejidos celulares decrece.
"El control de estas actividades cíclicas corre a cargo del hipotálamo (región del cerebro donde se encuentra el centro de la vigilia y el sueño, así como el centro de la temperatura del organismo)", explica el galeno.
El estímulo natural para las variaciones del ritmo circadiano es el cambio natural de la oscuridad a la luz.
Si una persona trata de romper su ritmo biológico circadiano, dejando de dormir durante varios días, se presentan desórdenes psicológicos que pueden llega a la locura.
Se ha descubierto que nuestros órganos internos se descontrolan dando lugar a enfermedades crónicas tales como diabetes, hepatitis, pancreatitis, hipertensión y otras.
"El cuerpo humano puede aprender a funcionar en ciclos (de vigilia y sueño) que varían entre dieciocho y veintiocho horas; pero con incrementos mayores o menores, el organismo siempre regresa al esquema de veinticuatro horas", dice Mañón Rossi, egresado de la UASD, quien realizó estudios de post-grado en Genética en la universidad de Roma, Italia y en la universidad de Londres, Inglaterra. Trabajó en el Instituto Pasteur, de París, en el departamento de Citogenética Experimental. Autor del libro Adán, el primer naturista.
Los astronautas, por ejemplo, y las personas que frecuentemente hacen viajes largos por avión sufren, igual que los habitantes polares, alteraciones del ritmo. Pero más tarde, luego de un periodo de ajuste, el ritmo se restablece.
También, no es raro ver que durante el invierno, aun en nuestras islas caribeñas donde el invierno casi no se deja sentir, muchas personas tiendan a sentir melancolía, tristeza y depresión. A todos nos ha pasado y esto es normal, según el doctor, pero existen casos "que se pasan de la raya" y terminan en estados verdaderamente patológicos.
Fototerapia y bioritmo
Al parecer hace falta una teoría clara para explicar el mecanismo de la extraña enfermedad que es el Desorden Afectivo Estacional, o la efectividad de la fototerapia para aliviarla.
Una de las hipótesis más aceptada es la que involucra a la melatonina en estos procesos. La melatonina es una hormona segregada por la glándula pineal, encargada de regular en muchas especies animales las respuestas a los cambios de luz solar. Se sabe, por ejmplo, que la luz brillante inhibe la producción de esta hormona. Algunos investigadores creen que los síntomas del Desorden Afectivo Estacional se deben a anormalidades en la secreción de esta sustancia, o en la respuesta a esta, por parte del cerebro.
Sin embargo, los diversos experimentos realizados hasta el momento no han probado esta hipótesis en forma concluyente.
El doctor Mañón Rossi en su libro Adán, el primer naturista, dice que los resultados sugieren que la melatonina podría jugar algún papel en el padecimiento, pero que no tiene en el hombre la influencia tan definitiva que presenta en otras especies animales, en las cuales determina el cambio del ritmo biológico asociado con las diferentes estaciones.
Entre las múltiples teorías que se han venido ventilando sobre las posibles causas del desorden afectivo estacional está la que plantea que estos pacientes presentan el ritmo biológico circadiano (de 24 horas) retrasado con relación a su horario de actividad diaria.
Según esta teoría, la fototerapia permite al "ritmo biológico circadiano" avanzar hasta colocarse en su fase normal.
Otras teorías plantean la existencia de ciertas anormalidades en el metabolismo y en la actividad neuroquímica del cerebro, pero aún no se han efectuado experimentos que permitan ofrecer conclusiones segura, apunta.
Sin duda, dice, todavía hay demasiadas preguntas sin respuestas sobre el cómo y el por qué del Ciclo Biológico Circadiano y su vinculación a enfermedades del ser humano, tanto afectivos como orgánicos. Y de hecho, debemos esperar más investigaciones en torno a las enfermedades que nos llegan "cíclicamente" y como son tratadas con efectividad en una determinada hora del día o de la noche.
¿Qué hace posible los ciclos circadianos?
Estos cambios en el sistema se cree son originados primariamente por la información genética, en segundo lugar la regulación hormonal, en tercer lugar la presión arterial y, finalmente, otros sistemas internos de inmunoregulación.
Los proponentes de la cronoterapia sostienen que las personas son más o menos susceptibles a desarrollar los síntomas de su enfermedad a ciertas horas del día, y por lo tanto, de reaccionar y aprovechar mejor los medicamentos de acuerdo con esos ritmos.
Se ha demostrado que simples ajustes en la hora en que los medicamentos se toman o el uso de píldoras de acción retardada, o de "parches" de acción continua, o el implante de bombitas que distribuyen el medicamento en pulsaciones, han incrementado los efectos terapéuticos, disminuyendo asimismo en muchos casos, cualquier efecto secundario no deseado.
A la salud por la cocina
Repartir la alimentación a lo largo del día beneficia al corazón, al cerebro, el peso y la energía.
Es mejor realizar comidas pequeñas con alimentos que sacien el apetito, como vegetales y frutas, que ingerir sólo desayuno, almuerzo y cena.
Las comidas repartidas son uno de los cambios del estilo de vida más fáciles de emprender y que brindan más beneficios para la salud. Para algunos expertos, incluso llegarán a ser la forma de alimentarse en el futuro.
Originalmente fueron recomendadas como parte de una estrategia para reducir el colesterol.
Ahora, cada vez más estudios apuntan a que hacerlo así puede aportar muchos beneficios para distintas partes y funciones del organismo, desde el corazón, el estómago y el cerebro, hasta el azúcar en la sangre, el peso corporal y la energía vital.
Cuando se está ingiriendo una comida, el corazón debe aumentar su esfuerzo para aportar al estómago y los intestinos, la cantidad extra de sangre que necesitan para cumplir la función digestiva.
Y mientras algunos expertos sostienen que la libido y la sensibilidad de nuestra piel están en su máximo nivel cerca de las nueve de la noche, momento ideal para hacer el amor, para el doctor Wilfredo Mañón Rossi, presidente del Consejo Superior de Medicina Natural de la República Dominicana, es a primeras horas de la mañana cuando todo lo que se sitúa "debajo del ombligo" funciona en óptimas condiciones.
Pero en lo que coinciden unos y otros es precisamente en que debemos atender las pautas que nos da nuestro reloj biológico.
"Nosotros tenemos básicamente dos grandes ciclos el de la vigilia: 16 a 18 horas de actividad física y el de sueño, de 6 a 8 horas", dice Mañón Rossi al hablar de nuestro biorritmo o ritmo biológico circadiano el que se basa en que una persona duerme ocho horas y está despierta dieciséis.
Durante las horas que permanece despierta, sus funciones mentales y físicas están activas mientras que el crecimiento de sus tejidos celulares decrece.
"El control de estas actividades cíclicas corre a cargo del hipotálamo (región del cerebro donde se encuentra el centro de la vigilia y el sueño, así como el centro de la temperatura del organismo)", explica el galeno.
El estímulo natural para las variaciones del ritmo circadiano es el cambio natural de la oscuridad a la luz.
Si una persona trata de romper su ritmo biológico circadiano, dejando de dormir durante varios días, se presentan desórdenes psicológicos que pueden llega a la locura.
Se ha descubierto que nuestros órganos internos se descontrolan dando lugar a enfermedades crónicas tales como diabetes, hepatitis, pancreatitis, hipertensión y otras.
"El cuerpo humano puede aprender a funcionar en ciclos (de vigilia y sueño) que varían entre dieciocho y veintiocho horas; pero con incrementos mayores o menores, el organismo siempre regresa al esquema de veinticuatro horas", dice Mañón Rossi, egresado de la UASD, quien realizó estudios de post-grado en Genética en la universidad de Roma, Italia y en la universidad de Londres, Inglaterra. Trabajó en el Instituto Pasteur, de París, en el departamento de Citogenética Experimental. Autor del libro Adán, el primer naturista.
Los astronautas, por ejemplo, y las personas que frecuentemente hacen viajes largos por avión sufren, igual que los habitantes polares, alteraciones del ritmo. Pero más tarde, luego de un periodo de ajuste, el ritmo se restablece.
También, no es raro ver que durante el invierno, aun en nuestras islas caribeñas donde el invierno casi no se deja sentir, muchas personas tiendan a sentir melancolía, tristeza y depresión. A todos nos ha pasado y esto es normal, según el doctor, pero existen casos "que se pasan de la raya" y terminan en estados verdaderamente patológicos.
Fototerapia y bioritmo
Al parecer hace falta una teoría clara para explicar el mecanismo de la extraña enfermedad que es el Desorden Afectivo Estacional, o la efectividad de la fototerapia para aliviarla.
Una de las hipótesis más aceptada es la que involucra a la melatonina en estos procesos. La melatonina es una hormona segregada por la glándula pineal, encargada de regular en muchas especies animales las respuestas a los cambios de luz solar. Se sabe, por ejmplo, que la luz brillante inhibe la producción de esta hormona. Algunos investigadores creen que los síntomas del Desorden Afectivo Estacional se deben a anormalidades en la secreción de esta sustancia, o en la respuesta a esta, por parte del cerebro.
Sin embargo, los diversos experimentos realizados hasta el momento no han probado esta hipótesis en forma concluyente.
El doctor Mañón Rossi en su libro Adán, el primer naturista, dice que los resultados sugieren que la melatonina podría jugar algún papel en el padecimiento, pero que no tiene en el hombre la influencia tan definitiva que presenta en otras especies animales, en las cuales determina el cambio del ritmo biológico asociado con las diferentes estaciones.
Entre las múltiples teorías que se han venido ventilando sobre las posibles causas del desorden afectivo estacional está la que plantea que estos pacientes presentan el ritmo biológico circadiano (de 24 horas) retrasado con relación a su horario de actividad diaria.
Según esta teoría, la fototerapia permite al "ritmo biológico circadiano" avanzar hasta colocarse en su fase normal.
Otras teorías plantean la existencia de ciertas anormalidades en el metabolismo y en la actividad neuroquímica del cerebro, pero aún no se han efectuado experimentos que permitan ofrecer conclusiones segura, apunta.
Sin duda, dice, todavía hay demasiadas preguntas sin respuestas sobre el cómo y el por qué del Ciclo Biológico Circadiano y su vinculación a enfermedades del ser humano, tanto afectivos como orgánicos. Y de hecho, debemos esperar más investigaciones en torno a las enfermedades que nos llegan "cíclicamente" y como son tratadas con efectividad en una determinada hora del día o de la noche.
¿Qué hace posible los ciclos circadianos?
Estos cambios en el sistema se cree son originados primariamente por la información genética, en segundo lugar la regulación hormonal, en tercer lugar la presión arterial y, finalmente, otros sistemas internos de inmunoregulación.
Los proponentes de la cronoterapia sostienen que las personas son más o menos susceptibles a desarrollar los síntomas de su enfermedad a ciertas horas del día, y por lo tanto, de reaccionar y aprovechar mejor los medicamentos de acuerdo con esos ritmos.
Se ha demostrado que simples ajustes en la hora en que los medicamentos se toman o el uso de píldoras de acción retardada, o de "parches" de acción continua, o el implante de bombitas que distribuyen el medicamento en pulsaciones, han incrementado los efectos terapéuticos, disminuyendo asimismo en muchos casos, cualquier efecto secundario no deseado.
A la salud por la cocina
Repartir la alimentación a lo largo del día beneficia al corazón, al cerebro, el peso y la energía.
Es mejor realizar comidas pequeñas con alimentos que sacien el apetito, como vegetales y frutas, que ingerir sólo desayuno, almuerzo y cena.
Las comidas repartidas son uno de los cambios del estilo de vida más fáciles de emprender y que brindan más beneficios para la salud. Para algunos expertos, incluso llegarán a ser la forma de alimentarse en el futuro.
Originalmente fueron recomendadas como parte de una estrategia para reducir el colesterol.
Ahora, cada vez más estudios apuntan a que hacerlo así puede aportar muchos beneficios para distintas partes y funciones del organismo, desde el corazón, el estómago y el cerebro, hasta el azúcar en la sangre, el peso corporal y la energía vital.
Cuando se está ingiriendo una comida, el corazón debe aumentar su esfuerzo para aportar al estómago y los intestinos, la cantidad extra de sangre que necesitan para cumplir la función digestiva.
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