Enfermedades músculo-esqueletales: Qué hacer cuando el dolor invade los músculos

Para prevenir estos males se sugiere mejorar los hábitos y asumir una conducta prudente.
Santiago. Si sufres de tensión en el cuello y dolor de espaldas, entre otras áreas, podría estar afectado de lo que se denomina desórdenes músculo-esqueletales, que involucran a los nervios, tendones, músculos y estructuras de apoyo como los discos intervertebrales.

El cirujano ortopeda de la Clínica Bonilla, doctor Manuel Pérez Simó, explica que esta amplia gama de desórdenes pueden diferir en grado de severidad, desde síntomas periódicos leves hasta condiciones debilitantes crónicas severas. Estos desórdenes generalmente son causados o al menos empeorados por el ambiente laboral.

Además de ocasionar síntomas debilitantes y dolores severos, pueden provocar entumecimiento y hormigueo, reducir la productividad laboral, incapacidad temporal o permanente; inhabilidad para realizar las tareas del puesto, y un incremento en los costos de compensación al trabajador.

Los factores de riesgos en lo que tiene que ver con los problemas de dolores musculares provocados por el trabajo, vienen dados por los esfuerzos prolongados y a veces repetitivos con las manos, que requieren mucha energía; como el levantar, jalar, empujar, o cargar objetos pesados frecuentemente; las posiciones incómodas prolongadas y la vibración. El nivel de riesgo depende de cuánto tiempo el trabajador está expuesto a estas condiciones.

Otra razón de los dolores musculares es el envejecimiento, debido a que la masa muscular se reduce por la falta de una apropiada nutrición y absorción. También la falta de ejercicios podría provocar un descondicionamiento rápido de los músculos que son muy sensibles a los movimientos, especialmente en la persona que ha tenido el hábito de ejercitarse regularmente. Cuando se detiene esta costumbre, el tejido conectivo del cuerpo se torna rígido y disecado.

La pérdida de la flexibilidad de las articulaciones resulta en artritis. El reducido contenido de agua disminuye el largo de la columna, causando rigidez en las estructuras asociadas (ligamento y músculos) y un incremento en la incidencia de fracturas de huesos. Un envejecimiento asociado a las degeneraciones de discos vertebrales es común.

Las mujeres con la menopausia sufren de desórdenes músculos-esquelétales. La deposición de calcio en los huesos de las mujeres depende del mecanismo de estrógenos y la falta de éstos resulta en la osteoporosis.

Referencias bibliográficas establecen que los movimientos del cuerpo son más lentos. Las lesiones toman tiempo para sanarse dado la reducida vascularidad de los tejidos. Hay incremento de rigidez en las articulaciones, causando periartritis de los hombros y osteo-artritis de los dedos, columna, rodillas y articulación de los hombros. El uso general del cuerpo cansa más que antes y toma más tiempo recuperarse. Dolores y lesiones son más comunes.

En la web


Según el portal web.www.cdc.gov, los desórdenes músculo-esqueletales, por cualquier motivo, están entre los problemas médicos más frecuentes. Afectan al 7% de la población y son los causantes del 14% de las visitas al médico así como el 19% de las estadías en los hospitales.

Medidas preventivas


El doctor Pérez Simó sugiere como medidas preventivas, mejorar los hábitos y asumir una conducta prudente. En general, para un tratamiento adecuado del paciente será preciso conocer las causas que generan el desorden músculo-esqueletal.

Cuando el mismo es producido por condiciones del trabajo, se recomienda aplicar la ergonomía, que es la ciencia de ajustar las condiciones en los lugares de trabajo y las demandas del mismo a las capacidades de los empleados.

En otras palabras, ésta procura la adaptación de los métodos, instrumentos y condiciones de trabajo, a la anatomía, la fisiología y la psicología del trabajador.

La necesidad de proteger a los trabajadores contra las causas de enfermedades profesionales y accidentes de trabajo, es una cuestión inobjetable.

Toda fuente de trabajo debe realizar actividades tendentes a la prevención de riesgos laborales a efectos de tener un mayor control de pérdidas, con las consecuentes ventajas de la producción, alcanzando así un mayor bienestar social.