Enrique Iglesias vino en inglés

Enrique interpretó los temas de su más reciente disco.

BáVARO, La Altagracia. Con un diseño de imágenes en la ya infaltable pantalla led, donde predominaban los tonos azules, Enrique Iglesias se presentó en el atestado Salón Fillmore del Hard Rock Hotel, y después del intro de la banda, arrancó el concierto de apenas 17 temas con "Tonight", y la también infaltable ovación de los centenares de féminas solas o acompañadas que colmaron el sitio, que albergó más de 3,000 personas.

El coro continuó con "I like how it feels" y después con "Dirty dancer", para un, dos y tres en inglés, con mucha devoción por la música electrónica, y remix que incluyeron una base house con colores pop, y la voz trabajadita para que no hayan fallos.

La primera en español fue "No me digas", la que dice "No me digas que no", que canta en su álbum con Wisin y Yandel. Para ello presentó uno de los integrantes de su banda que rapeó el tema.

Su álbum "Euphoria", que ha vendido más de un millón de copias y 12 millones de sencillos, fue la base de este concierto donde las muchachas gritaban, y fue cuando una guitarra dio los primeros acordes, no se sabía si era para él o para Raúl Baz, quien unas veces daba saltos al compás de la música y otras parecía una estatua de Lenin. "Cuando me enamoro", un tema del cubano Descemer Bueno, grabado a dúo con Juan Luis Guerra, devolvió la música al escenario y una que otra desafinación del artista, hasta que llega el esperado momento de subir a alguien del público a cantar con él, que así está montado el asunto.

Subió pues, Mauricio, de Cancún, desenfadado e histriónico. Le brindó ron Atlántico, un ron que se produce aquí, y le hizo cantar "Si pudiera ser tu hombre...". Luego le cantó a Mauricio "Es una experiencia religiosa". Mauricio, más desafinado que una concretera le cantó "New York, New York".

Volvió el concierto, a su cauce normal y Enrique cantó "Por amarte", "Experiencia", "Nunca", "Lloro", todo sobre un atractivo diseño de luces, con acentos en los azules, y a veces, algún razgo de color cálido. Y una madeja de rayos láser verde, para sostener entonces "Be with you", recordando que los temas en inglés significan un cambio en el estilo, con mezclas electrónicas, y la posibilidad de un salto al mercado americano, que se ha ido abriendo para el hijo de Julio, paulatinamente. Luego "Escape" y "Dímelo".

Confetis al aire. Como si hubiese llegado un falso final. Pero no, era, un cambio de escenario, porque el español reapareció en una tarima en la zona Diamond, y subió a Lourdes o Isabel, otra de la preselección internacional que suben a la ya tradicional escena de Enrique Iglesias, para ser besadas en la boca por él. Y la canción "Hero" donde le declara en susurro "yo quisiera ser tu héroe, yo quisiera ser tu Dios" y besos van y "chulerías" vienen.

Luego rompió con un remix del legendario tema de los 80 "I like it" (All night long , o Fiesta forever), de Lionel Richie. Globos al aire.

Regresó cantando "Olé, olé, olé..." y comenzó en serio, con acentos del house en "Tonight", cerrando el ciclo con la misma que abrió, y la despedida "República Dominicana, muchas gracias". Estuvo bromeando con el público. Se lanzaron sobre él unas jóvenes, una de ellas por la espalda, a la que sentó a horcajadas en su espalda, hasta que la bajó y se tiró fotos con ellas y un joven que se les unió. Salió su magnífica banda del escenario y él de último, como si hubiese querido seguir su concierto del Hard Rock Hotel.