Especialistas opinan que el mercado de artes es caótico

Las galerías se quedan con casi la mitad de lo recaudado

Artistas como Guillo Pérez son firmas reconocidas.
Santo Domingo. El mercado de artes plásticas en República Dominicana es un fenómeno interesante. A tenor con la crisis económica que tocó fondo en el pasado gobierno y aún anda por llegar a la mitad de la piscina, muchas personas decidieron invertir su dinero en obras de arte.

El pasado miércoles se inauguraron cuatro exposiciones de arte, una de ellas en el CODAP, de Elisa María, una artista emergente con mucho camino por recorrer y precios exorbitantes. Otra en el Instituto Cultural Domínico-Americano, de Wilson Abreu, un artista en búsqueda de su propio estilo y con precios módicos. Una tercera en el centro de Cultura de España de la fotógrafa Ileana Núñez, que bien podría pedir cualquier precio por cualquiera de sus fotos, y otra colectiva en el Museo de Bellapart "Que no me quiten lo pintao".

El pintor José Morillo afirma que "estamos atravezando como por una recesión con una gran afectación en el arte, fundamentalmente para los artistas emergentes que tienen el arte como forma de vida, se les hace mucho más difícil. Para un artista consagrado la cosa es diferente. Hay mucha gente desubicada en el asunto de los precios. Hay trabajos de poca calidad, por el que hay artistas que piden mucho dinero, sin tener mucha calidad. Otra cosa es que hay gente que le gusta comprar lo que está de moda, y aunque sea mediocre, repetitivo o malo, la gente lo compra, y eso se convierte en un círculo vicioso", aseguró a DL.

El galerista Lyle o. Rietzel afirma que hay "una onda expansiva en el mercado del arte; en nuestro caso, después de una década con una propuesta bien clara, notamos que el ojo del coleccionismo se ha ido educando. Es un asunto de calidad, originalidad, y de creer en las propuestas del arte original comtemporáneo, de creer en los artistas nuevos en ebullición, que se respetan y no se repiten", expresó.

Preguntado acerca de si el existente en el país es un buen mercado de artes visuales, afirmó que la gente se sorprendería con lo que aquí se mueve, pues el público se está educando, y eso hace ser más certeros en lo que va a adquirir. Hay un mercado incipiente de coleccionismo emergente y profesional, ya que el tradicional no evalúa mucho y colecciona firmas que a través de los años le suenan, pero esas firmas se van diluyendo si no tienen una propuesta que pase el examen del tiempo".

La crítica de arte Laura Gil aprecia el mercado "como algo caótico". Recomienda fijarse en los cuadros que dicen 'vendido', y luego ver si es verdad que vendió. "Una cosa es que empiezan a pedir desmesuradamente y otra al aparecer un comprador que empieza a regatear. O sea, una cosa es el precio de entrada y otra en el que realmente se vende." La especialista opina que hay "una relativa recesión y un alza de precios muy fuerte en un mercado caótico".

Al interés de Marianne de Tolentino se deben muchas importantes exposiciones realizadas en el país. Para ella, "hay varios niveles de mercado. Hay artistas 'no comprobados', que piden precios exorbitantes y cuando hay un interés real por comprar una obra, suelen bajar radicalmente los precios, fácilmente a la mitad o más del precio inicial". La directora de la revista Cariforo piensa que "no hay una correlación entre el valor real de la obra (su calidad, la reputación y experiencia del artista, premios nacionales e internacionales, de una cotización internacional). En nuestro país existe una gran confusión al respecto", concluye.