Estrés y alimentación: amistades peligrosas

La mejor estrategia contra la ansiedad que genera el estrés es comer bien y de todo. Archivo

SANTO DOMINGO. Como usted o cualquier otra persona que conozca, yo vivo bajo mucho estrés. Los problemas y las situaciones nos arropan influyendo en nuestra salud física y mental; nuestras decisiones y relaciones con los demás. Y para más INRI, cada vez que nos ataca un episodio de ansiedad, nos mordemos las uñas, nos halamos el pelo y...corremos a la nevera.

Un poco de estrés no hace daño; es más, incluso es bueno para mantenernos alertas. El problemas es que cuando es mucho y por tiempo prolongado, afecta nuestro cuerpo y la forma cómo funcionamos, de manera más profunda de lo que imaginamos.

Todos tenemos formas y métodos para relajarnos: algunos ejercitan, meditan, hacen punto de cruz; otros gritan y patalean (es el mío, lo recomiendo ampliamente) y otros, acuden al chocolate y los dulces como si su vida dependiera de ellos (literalmente).

Según los especialistas, la ansiedad, el estrés y la tensión nos empujan a establecer relaciones peligrosas con la alimentación; recurrir a la comida cuando estamos nerviosos es una mala solución; además, engorda. Los dulces aumentan la concentración de azúcar en la sangre, lo que después del "subión", provoca decaimiento. Otra de las consecuencias es la proliferación de radicales libres, que se traduce en la oxidación de los tejidos. Si el estrés forma parte de su vida diaria, debe tratar de aliarse con la alimentación para evitar que llegue a superarlo.

Calmantes naturales:

Ningún nutriente posee por sí mismo efectos antiestresantes. Sin embargo, hay un hecho irrefutable: el placer que nos produce comer ciertos alimentos provoca en nuestro organismo una secreción de "opiáceos endógenos" que nos proporciona sensación de bienestar, incluso euforia.

Aunque en general, la mayoría se decanta por los dulces y las grasas, hay a quien le encanta el pan o las frutas. El problema está en controlar las cantidades. La mejor estrategia es comer bien y de todo.

Un estado permanente de ansiedad repercute en el sistema inmunitario; disminuyen nuestras defensas y somos más vulnerables a contraer infecciones y enfermedades. La meta es reducir el estrés y manejarnos con él, con la comida como aliada. Como si de un combate se tratase, analicemos las líneas de defensa:

Sección Vitaminas: la A, la C y la E combaten directamente la formación de radicales libres. La vitamina A se obtiene de las zanahorias, el melón, el brócoli, las coles de Bruselas, las espinacas, etc. La C en los cítricos, el brócoli, los pimientos, melón y tomates. Para obtener la vitamina E hay que consumir frutos secos y aceites vegetales. Las del grupo B fortalecen el sistema nervioso central y tienen un efecto sedante.

Batería de minerales: Potasio, magnesio y calcio son imprescindibles porque estimulan la reacción orgánica frente a las hormonas que el cuerpo segrega como respuesta al estrés. Por otro lado, tienen propiedades relajantes y mantienen a raya el ritmo cardiaco.

Las frutas, verduras, cereales enteros y carnes son alimentos ricos en potasio; el magnesio por su parte se encuentra en las verduras, también en los frutos secos, cereales y semillas enteras. El calcio, por último, es conocido como el "tranquilizante natural". Pocas cosas tienen un efecto tan sedante como tomar un vaso de leche tibia antes de acostarse.

Y el chocolate, qué?

Es uno de los alimentos más utilizados por miles de mujeres para calmar los nervios. Incluso se dice que crea adicción. Pero ojo, si abusa de él, añadirá calorías extras a su organismo. Un par de onzas de chocolate negro puede ayudarlo a calmar la ansiedad y proporcionar combustible al cerebro sin aportar apenas calorías.

Salmón al horno con eneldo

Ingredientes:

4 filetes de salmón de 8 onzas

3 cdas. de jugo de limón fresco

Un cuarto taza de eneldo fresco cortado fino

1 cdta. de sal

1 cdta. de pimienta negra recién molida

4 cdas. de aceite de oliva extra virgen

Preparación

Precaliente el horno a 400 grados F

Con una brochita, unte un molde de asar con aceite. Limpie el salmón de espinas y colóquelo sobre el molde. Salpíquelo con el jugo del limón y el eneldo.

Sazone los filetes con sal y pimienta.

Hornéelos por 10-12 minutos, untándolos ocasionalmente con aceite de oliva. El salmón esta cocido cuando se parte en trocitos con facilidad.

Rinde 4 porciones