Fernando Savater

"Una persona libre no se pregunta nunca qué va a pasar, sino qué voy a hacer"

Creo que las lecturas son algo tan privado como la masturbación. Es muy difícil hacer recomendaciones. Para mí, recomendaría que uno se dejara llevar por el placer. Que no se imponga la lectura como un deber, o como un trabajo que hay que cumplir
Nacido en San Sebastián, País Vasco, España, el 21 de junio del 2007 Fernando Savater cumplirá 60 años. Achinado de nacimiento, tal vez se dedicara en su niñez a hacer sombras chinescas, a falta de televisores, además de a leer.

n Rápido de risas, se siente un poco incómodo, o tal vez fuera del agua, cuando uno le pregunta si se siente un revolucionario. "Bueno, yo nací y crecí bajo una dictadura. Y entonces, naturalmente, allí ser simplemente un demócrata era ser un revolucionario. No hacía falta mucho más", contesta.

Desde ese punto de vista, ¿queda mucho de revolucionario?

Bueno, desgraciadamente yo creo que si eres un demócrata consecuente, es decir, que no solamente tienes una idea netamente formal de la democracia, sino que también piensas que tiene que tener un contenido social, educativo... Pues eso debe hacer que nuestro mundo tenga algunos aspectos revolucionarios, lo que finalmente no se lleva a cabo en muchos sitios…

La palabra revolucionario ha sido prostituida…

Es una palabra que suena ya un poco truculenta gratuitamente, porque cualquier cosa es revolucionaria, desde la moda, un aparato electrodoméstico, todo es revolucionario. No, basta. Hay que ser un poco más prudentes, ¿no?, en el uso de las palabras. Primero porque además hay cosas que son revolucionarias y pueden ser muy malas o retardatarias. No todas las revoluciones son progresistas. Hitler fue un revolucionario y Mussolini fue un revolucionario y no por eso son recomendables. Entonces, tengamos un poco de cuidado. Hay revoluciones positivas que significan un avance y otras que mejor no se hubiesen llevado a cabo nunca.

Usted se ha ido debatiendo entre la ficción y la filosofía…

Quizás mi primera vocación es la literatura. Y me interesaba mucho más la filosofía. Probablemente he leído más literatura que filosofía. Tengo una deformación literaria, además de mi interés filosófico. Siempre me han gustado los escritores fronterizos entre la reflexión y la literatura, como un Borges, Canetti. Ese estilo entre las dos cosas es lo que más me ha gustado siempre. Y ahí está efectivamente mi trabajo.

¿Y Umberto Eco?

También, por supuesto, claro que sí.

El caso de Canetti, por ejemplo, es quizá de los más fronterizos…

Canetti escribió ficción, teatro, un tipo de ensayos muy literarios, como son esos aforismos suyos, sus libros de memorias, y luego incluso alguna obra puramente de ensayo que era la que él consideraría más importante que es "Masa y poder", es una obra de ensayo-ensayo, de tesis para decirlo de algún modo.

Y Ud. que se ha ido debatiendo entre esas dos fronteras, finalmente ¿dónde se siente más Savater?

Hombre, afortunadamente, no hay por qué elegir. Bastante la vida nos limita todo, como para que nos limitemos más nosotros. Yo sé, por ejemplo, que el género del ensayo breve, el artículo periodístico, es lo que mejor me sale, con menos esfuerzo, entonces uno tiende a veces a hacer lo que sabe que es más seguro para no buscarse problemas. Entonces de vez en cuando a mí me gusta en la vida intentar cosas que no he hecho. Así la última cosa que he escrito es una novela juvenil, para adolescentes, que es una experiencia que no había tenido nunca…

¿Cómo se titula?

"El gran laberinto". Y es algo que yo nunca había hecho. Y es interesante porque lo haces sin tener la seguridad de que te va a salir bien. No es lo mismo que el artículo u otra cosa.

¿Y le gusta la poesía?

Me encanta la poesía.

¿Y cuáles son sus poetas preferidos?

He seguido mucho la poesía de Borges, por supuesto. Me gustan mucho los poetas españoles como Antonio Machado, Luis Cernuda.

¿Y de los más contemporáneos? Porque la gente se queda en Machado, Lorca, pero hay poetas como Ángel González…

También, por supuesto, sí, sí, sí… Lo que pasa es que a uno le cuesta precisar con los actuales, son más cercanos. Mientras, que hay otros más… No sé, Yeats, por ejemplo entre los grandes de la poesía…

Para una persona que tiene que enseñar filosofía, siempre debe ser interesante hablar sobre la pedagogía. Ud. sostuvo un encuentro con profesionales de la docencia en el Centro Cultural Babeque…

He respondido a sus preguntas, hablamos de la ética y la educación, de los problemas actuales que se presentan en las escuelas, los padres, los profesores…

¿Qué piensa Ud. que falta en la escuela de hoy?

Bueno, cosas muy diferentes. Lo que falta en Ruanda no es lo mismo que falta en Suecia o lo que falta en Santo Domingo o París. Hay muchos problemas en la educación, pero depende del país.

Me explico, dicen mucho los educadores que hay una crisis de la lectura a nivel mundial…

Lo que hay es otras cosas además de la lectura. Yo, por ejemplo, he sido un gran lector infantil, digamos. Pero, claro, no vi la televisión por primera vez hasta los 13 años. Cuando yo era pequeño se iba al cine el día del cumpleaños o un día al mes. Entonces, claro, la lectura no tenía competencia. Yo me dedicaba a leer porque no me gustaba jugar al fútbol y la otra cosa que había para hacer era la lectura… Si yo hubiese crecido en este mundo actual donde hay ordenadores, Internet, juegos de videos, de televisión, a lo mejor todo eso me hubiese hecho distinto y la lectura hubiese tenido que competir con más cosas. Entonces no es que hoy exista una crisis de la lectura, sino que las personas tienen otras muchas cosas y la lectura tiene que competir con muchas más cosas.

Es Ud. un hombre polifacético y uno se asombra que Savater sea un hombre amante de la poesía, escritor de ficción y filósofo, además sea amante de los caballos. ¿Es cierto, de dónde vino ese amor por los caballos?

Bueno, mi padre era muy aficionado. Me llevaba desde pequeño, cuando yo tenía 4 ó 5 años a los hipódromos, ahí le cogí la afición. La he tenido toda la vida. Ha sido un complemento.

¿Además de eso cría caballos?

No, no. no. Me gusta ir a ver las carreras. Apuesto un poquito –soy poco jugador– y me gusta estudiar las genealogías de los caballos.

¿Qué vislumbra Ud. para este mundo tan complejo que estamos viviendo?

Podemos aplicarnos aquello que decía Borges en el prólogo de uno de sus cuentos hablando de un antepasado suyo. Decía: "le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir". O sea, nos ha tocado como a todos los hombres malos tiempos…

¿Cómo ve la España del futuro?

Lo que pasará es lo que nosotros dejemos que pase, o no sepamos evitar. Yo creo que una persona libre no se pregunta nunca qué va a pasar, sino qué voy a hacer. Y nosotros lo que tenemos que preguntarnos es ante de la serie de problemas que agobian a la España de hoy es qué vamos a hacer. Porque hay muchas personas que llevamos muchos años luchando por defender los principios constitucionales, la unidad, el estado de derecho del país. Y lo que tenemos que hacer es continuar esos esfuerzos y suscitar apoyos entre la gente. Pero no creo que haya nada escrito en el cielo que pase irremediablemente. ¿no?

Si pudiera hacer una breve ruta de lecturas, qué le recomendaría a los jóvenes, digamos cuatro o cinco libros que recomendaría para enfrentar el mundo cada vez más difícil…

Yo no me atrevería. Creo que las lecturas son algo tan privado como la masturbación. Es muy difícil hacer recomendaciones. Para mí, recomendaría que uno se dejara llevar por el placer. Que no se imponga la lectura como un deber, o como un trabajo que hay que cumplir para obtener unos créditos. Lo que pasa que como todo placer al que uno se entrega de verdad, es un placer exigente. Un placer al que uno se entrega de manera autoindulgente, sin exquisitez, deja pronto de ser placentero. Y la puerta para entrar al mundo de la literatura debe ser la del placer, no la del deber. Por eso he discutido con compañeros, con maestros muy entusiastas, pero quieren hacerlo dando a un chico de 14 ó 15 años "La Divina Comedia", de Dante. Una gran obra, pero no es la puerta adecuada para entrar a la literatura. Todas las escaleras hay que subirlas desde el primer escalón hasta el último. No puedes saltar al último de una vez. Creo que si los chicos entran a la literatura por "Harry Potter", y a través de él descubren el placer, ellos mismos irán pidiendo y exigiendo otras cosas. Hace años escribí "La infancia recuperada", allí están los libros que cumplieron ese itinerario placentero en mi caso, en una época determinada, en un momento determinado. Hoy las cosas no tienen por qué ser iguales.

Dos libros suyos, "Ética para Amador" y "Política para Amador" le hicieron un filósofo más popular de lo que era. De estos libros y los demás que ha escrito, ¿cuál prefiere, cuál le ha dado mayor placer o ha hecho propuestas más interesantes?

Uno a veces siente más simpatía por los libros que la gente acoge con menos aprecio. Eso es como los hijos, uno quiere más al hijo tonto. Si tienes un libro que ha sido un éxito mundial o algo así, le coges un poco de antipatía. En cambio te gusta más el que a la gente no le gusta. Por otra parte lo que uno planea y lo que sale, casi siempre es diferente. Pero lo más parecido a lo que yo planeé quizás sea "Las preguntas de la vida". Es un libro de introducción a la filosofía. Es el que mejor responde al sueño que tuve cuando lo escribí.

¿Cómo le gustaría más que le recordaran? ¿Cómo escritor de ficción, filósofo, profesor?

Yo ante todo me he sentido un lector que ha leído mucho, ha leído bien y ha podido recomendar lecturas a otros. Pero si lo de lector es demasiado autista, entonces que me recuerden como maestro.