Giovanna Bonnelly y Nicole Sánchez

Susana Morillo
Por fin… ¿qué es ser mujer? Si te hicieran esa pregunta, ¿qué responderías? Giovanna y Nicole se embarcaron en un viaje que duró dos años por el alma de más de 100 mujeres dominicanas para encontrar ese nexo común que hace que nos reconozcamos más allá de las palabras, las clases, los credos o la educación.

La entrevista con Nicole y Giovanna tuvo lugar el mismo día en que sus 100 fotografías eran descolgadas del Parque Independencia. Buen día para hacer balance porque se cerraba, temporalmente, un círculo. La aventura había comenzado dos años atrás, motivada por la preocupación de las autoras ante la violencia que se registraba en la sociedad, y la necesidad personal de ser parte de la solución. Empezaron a preguntarse y a preguntar… y el resultado es la exposición, MUJER y el libro, y el DVD, que con el apoyo de Mercasid han recogido este viaje vital por el país, por el alma de sus mujeres y que ha cambiado para las autoras –lo dicen ellas–, su manera y lugar de estar en la vida.

En este principio de siglo… ¿qué tenemos en común las mujeres? ¿A qué nos enfrentamos, qué anhelamos, a qué aspiramos? Esas eran mis preguntas para las dos artistas. Quizá habían encontrado en su viaje alguna respuesta. Quizá es verdad que hay algo que nos une secretamente. Quizá las respuestas que obtuvieron me iban servir a mi también.

¿Cuál fue el criterio para seleccionar a sus 100 protagonistas?

Justamente cuando preparábamos este proyecto pensábamos en una selección de mujeres que nos mostrara una diversidad, un abanico de posibilidades. Aspirábamos a que cada una de nosotras se pudiera identificar con alguna de las fotografías: bien por el look, o por la procedencia, por el oficio, por la experiencia… por cualquier cosa.

Buscábamos ese "clic" que se da en una muchacha que ve a alguien y que se siente motivada, que se sienta ligada por lo que está viendo, porque de hecho pensamos que la mejor definición de la mujer hoy día va en esa dirección, la de la diversidad.

¿Cuál fue el motivo original? ¿Qué despertó la idea?

La violencia. El proyecto surgió en 2004 por el impacto de la violencia que detectábamos en la sociedad y en ese momento nosotras pensamos que podíamos hacer algo. Sabíamos que las cosas estaban mal y de alguna manera una se siente como parte de esto. Nosotras, lo que sabemos hacer es esto, y vimos que podíamos hacer un proyecto relacionado con nuestras profesiones y aportar nuestro granito de arena. Sentíamos que podía llegar a ser una prioridad en nuestra vida, y que debía ser hecho con amor. Aspirábamos a que el proyecto, aunque no fuera a cambiar el mundo, nos hiciera sentir que colaboramos. Buscábamos mujeres que hayan creado un impacto en su entorno, porque la violencia se presenta como estadísticas, pero uno no ve rostros.

Sí, los casos de mujeres maltratadas son historias de personas reales, no estadísticas.

Realmente queríamos identificar esos rostros, que la gente vieras esas miradas. Y fuimos evolucionando para encontrar la mejor forma de hacerlo: "eso le puede pasar a cualquier mujer, a mi, mi hermana, a cualquiera!" De ahí buscamos la manera de mostrar la grandeza y la diversidad y la historia de vida de tantas mujeres valiosas. Si no se educa, si no se conmueve, si no se eleva el concepto de la mujer, aquella que quizás es maltratada o que no se valoriza, que no ha podido hacer lo que quiere, en la vida no tiene ejemplos que la inspiren. Por eso llegamos al proyecto como resultó. Buscamos y encontramos mujeres que por su vida son ejemplos positivos de realización personal femenina.

¿Y qué dicen ustedes de las más viejas (no me molesta ese término) y las más jóvenes? ¿Qué diferencia de actitudes y de situaciones aporta la vida?

Todas las mujeres que conocimos tienen algo en común: la dignidad con la que viven su vida. Sean pocos o muchos los años, se asemejan en la dignidad y el amor y la pasión con que hacen lo que hacen. Para vender flores tienes que levantarte a las 4 de la mañana y escoger las más bonitas, y amas las flores porque te enseñó tu mamá el oficio y así tu lo transmites a tus hijos, o al marido que te ayuda en el negocio. Además es la forma de mantener a tu familia, entonces sales y caminas por todo Gazcue o Ciudad Nueva todo el día hasta las 7 de la noche con un carrito que pesa mucho (nosotras tratamos de tirarlo y no podíamos) y con mucho esfuerzo. Eso requiere mucho amor y esa mujer hace su trabajo con tanto amor como Marisol Chalas, que es piloto de la Fuerza Aérea norteamericana, que maneja un sofisticado helicóptero Black Hawk. Ella es fantástica y también tuvo que superar muchos obstáculos que quizás nosotras nunca nos hemos planteado, en nuestro trabajo.

¿Ustedes han comprobado personalmente que existen desventajas por razón de sexo?

Sí, en Marisol Chalas, o Norma Santana, que dice que por el simple hecho de ser mujer tuvo que demostrar más. O la Generala, que dice que tiene que trabajar 3 veces más porque en la mentalidad de los oficiales ella tiene más probabilidades de meter la pata en cualquier momento, y que no se puede ir a las 8.00 pm como todo el mundo porque si pasa algo a las 8:15 pegan el grito al cielo, y todo se le achaca a su condición de mujer. Muchas mujeres no han sentido este tipo de discriminación, pero otras sí. Definitivamente.

¿Hay mayor discriminación en determinados estratos sociales o niveles económicos?

No, no. El caso que más escuchamos de discriminación fue el de Marisol Chalas, que al entrar a la milicia era la tercera mujer en la escuela, la única mujer en su clase. El caso de Daysi es que tenía en contra a su marido. Estas mujeres han tenido que ir rompiendo barreras porque si una hace memoria, hace años la mujer no iba a la universidad, y ahora hay más mujeres que hombres estudiando. Ya no hay nada de particular en que una chica quiera estudiar medicina, si lo hace no es porque "le gusta la sangre", "abrir sapos o lagartos"… ¡simplemente es porque le gusta! Hoy, querer pilotar un helicóptero es como estudiar medicina 40 o 50 años atrás. Tienes que ir rompiendo esquemas como lo hicieron las que lograron que la mujer pudiera ejercer el voto; tienes que ir rompiendo para demostrar que lo haces porque te gusta y amas el trabajo.

Tengo la percepción de que la mujer dominicana aunque vive en una sociedad que es en verdad muy machista, maneja con inteligencia su libertad personal.

No sé, quizás hay casos… Por ejemplo, Rosarina Moreno, es tapicera ebanista, a través del programa Ser-Mujer tuvo la oportunidad de capacitarse en ese área. Ella trabajaba con el marido pero éste no le pagaba, si necesitaba 5 pesos tenía que pedirlos. Ella decidió capacitarse y a él no le gustó la idea, no la apoyó aun cuando a él le iba mal en los negocios. Ella se iba a pie y tenía que hacer todas las cosas de la casa, cumplir con sus obligaciones e ir al curso. Empezó arreglando en el frente de su casa, poco a poco, arreglaba una silla y así armó su negocio. Ahora el marido encuentra lo que hace muy bonito, pero le ha costado mucho trabajo, por las limitaciones, la familia, etc.

Su trabajo trasciende con mucho esa imagen edulcorada de la publicidad para el día de las madres, la abuela, la esposa… ¡las suyas son mujeres muy fuertes!

¡Sí! ¡Es que somos muy fuertes! Nosotras no vimos diferencias: una sobreviviente de cáncer, una madre soltera, una viuda… todo es parte de lo que es la vida y sus complejidades. Yo tenía claro que este trabajo tenía que hablar más de lo normal en la vida de una mujer, de su entorno y no hacer un estereotipo. Nunca a nadie le dije sonríe, ponte así, maquíllate o ponte esa ropa. Queríamos individualizar, no buscábamos generalizar.

¿Hablaban con ellas, las entrevistaban sobre qué quieren, que esperan las mujeres dominicanas?

Nos dimos cuenta cuando hablamos que lo que ellas contaban era super interesante. En esencia desean lo mismo, tenemos frases comentadas por una viejita de 70 años que es tabaquera, otra de una super empresaria, otra de la jueza de la Suprema Corte de Justicia. No importa la profesión, la educación, el dinero… Tenemos una forma muy similar de enfocar la vida.

Ahí quería llegar, eso es lo que busco, la esencia.

A todas les preguntábamos lo mismo "¿qué es ser mujer?" Hablan de lo mismo, aunque vinieran de puntos de partida diferentes: ser mujer es una dualidad, la fortaleza y la sutileza. De eso se trata, eso significa ser mujer, y hablábamos de lo que son, lo que se espera de ellas y lo que ellas quieren. Hablan de la maternidad, las que han sido madres, y de lo prioritario que ha sido. Y una de las cosas que más repiten ellas es que hay que saber desempeñar ese rol, saberlo armonizar, sin que uno no sea más importante que el otro, estar consciente de eso. Magaly Pineda dice que "¿quién sabe que es ser mujer?" No se puede describir.

¿Hablaban de los hombres?

Muy poco, y no como competencia. Unas hablaban de lo que es ser mujer en el oficio que han desempeñado; nosotras no somos feminista en el sentido, digamos ideológico.

María Ugarte me impacta mucho. ¿Las mujeres hablaron de envejecer, de cumplir años, de las enfermedades?

Doña María es una mujer fuerte tiene una memoria privilegiada. Te habla de detalles de años, y cuando te habla te imaginas rasgos, rostros. Se ríe, se sonroja, se ilumina, no pierde el encanto. Si supieras que no… que no hablaron de la vejez. Hablan de las frustraciones, y de la belleza. Las mujeres somos vanidosas y obviamente todas querían salir buenas mozas. Hablaban de lo que es ser mujer, de lo que les ha tocado vivir, con esas ganas propias de comunicar propias de mujer. Teníamos planes específicos y vimos que una misma palabra tomaba tanto color, matices, aspectos… Cada historia, definitivamente merece ser contada. Esa es otra de las lecciones que nos dieron.

¡Y la risa! Hay muchas riendo…

A nadie se le dijo lo que hiciera, simplemente lo hacían.

¿Valió la pena invertir tanto tiempo, tanta entrega?

Mucho, fueron los 2 mejores años, ¿sabes qué pasa?… que cuando se habla de esas mujeres es como una chispa que necesitábamos para motivarnos. No sabíamos cómo lo íbamos a hacer porque no teníamos patrocinio. Cuando se lo contamos a José Llanos teníamos como 60 fotos tomadas y hasta ese momento no sabíamos adonde íbamos a llegar. Solo teníamos una fe increíble en que iba a salir bien y lo confirmábamos en cada sesión de fotos. Hoy día ya eso salió y cómo ese proyecto encajó con el de Mercasid, parece algo perfecto.

¿A nivel personal les impactó de alguna manera concreta?

Mucho, quizás sentimos más solidaridad con el género. Antes no nos planteabamos el hecho de ser mujer o no, "sé que lo soy". Pero experimentar esa solidaridad con las demás mujeres, ese ponerme en los zapatos de otros seres humanos, ya sea mujer u hombre; retomar la sensibilidad que no teníamos antes… ¡nosotras tenemos llorando 2 años pero por cosas buenas y malas! Ver cada foto es ahora todo un viaje, un momento, un encuentro, un lugar, una historia, una amiga que hemos hecho. Nosotras sentimos un orgullo muy especial, sentimos que nos duele la mujer.