Giuseppe Bonarelli, Vicepresidente ejecutivo de El Catador
"Mi reto es ver una botella de vino en cada mesa dominicana"
Giuseppe Bonarelli Schiffino tiene motivos suficientes para celebrar y sentirse orgulloso. El Catador, la empresa vinícola que fundó su padre Giuseppe Bonarelli, cumple 30 años, tres décadas que le han servido para hacer crecer el mercado consumidor de vinos en el país y colocarnos entre los países de América con mejor cultura enológica.
30 años educando y cultivando la nariz y el paladar de los dominicanos, ¿ha merecido la pena?
¡Claro que sí! Mi papá fue un visionario en su época porque trataba de educar el paladar de los dominicanos y, aunque a pesar del trabajo el mercado no arrancaba, llegamos a un punto en que que todo el esfuerzo produjo un resultado y ése fue su norte desde que abrió esta empresa. Quisimos desarrollar e impulsar una cultura enológica en el país, y hoy día muchísima gente toma vino. Viajando por Centroamérica y Suramérica me doy cuenta de que, junto a Puerto Rico, estamos muy avanzados.
¿Cuánto ha crecido la importación y la venta de vino en el país?
Desde 1992 la venta de vino se ha quintuplicado.
¿Cuál es el consumo per cápita en R.D.?
Un promedio de media botella de vino por persona.
El Catador no se ha quedado en promover el consumo y la venta de vinos, ha ido mucho más allá...
Una parte de la misión de nuestra empresa es exceder las expectativas de nuestros clientes y sorprender con algo que no están exigiendo. Esa es nuestra razón para estar siempre de pie. En los años 70 nadie importaba vinos chilenos, y hoy Chile es el principal importador para el país. Tampoco se vendían vinos españoles de alta calidad y en los 90 revolucionamos trayendo vinos de alto nivel de la Ribera del Duero y La Rioja. Y seguimos innovando.
¿Seleccionan las bodegas?
Lo primero que vemos es que esa bodega sea líder en su país de origen. Por ejemplo, estuve en Argentina hace unos meses, tomé un taxi y fui a 20 tiendas de vinos preguntando cuál era el de más prestigio y, al final, concluí que en la mayoría de los sitios me recomendaban Norton y Ruttini, así supe que ésos eran los vinos que traería para acá, porque quiero lo mejor de cada casa productora en el país. Mucha gente compra en el vino tradición, y toda la herencia que tiene en su país de origen se transmite aquí.
¿Cuál es el peso de las Denominaciones de Origen en su catálogo?
Si hablamos de cantidad de botellas, cerca del 55% es de Chile. Después están Argentina y España, seguidos por países como Francia e Italia, los cuales son vinos de extraordinario valor y prestigio, con los que nadie compite, a pesar de su precio.
¿Utilizan estrategias para fidelizar a los clientes?
La educación enológica es una de ellas. La gente es muy leal con quien le enseña. Además, nuestras marcas dan mucha seguridad a la gente, en parte por nuestra forma de almacenar el vino (El Catador tiene un almacen subterráneo climatizado a 15 grados Celsius) y, al final, la calidad se impone.
¿El consumidor local sabe lo que quiere al comprar?
Si, cada vez más, quiere experimentar y probar. El hecho de que esté pidiendo tanta variedad significa que hay un interés superior al que existía antes.
¿Se consume menos pero mejor?
Este mercado está creciendo en volumen y calidad. Sin embargo, en el mundo se está consumiendo menos vino, pero de superior calidad.
Dicen que una botella no es cara por su precio, sino por no responder a nuestras expectativas…
Hago énfasis en esto: hay dos términos que son diferentes. Algo caro no vale lo que cuesta y algo costoso tiene un valor alto pero vale la pena comprarlo. En el mundo hay una sobreproducción de vinos y la única forma de ganar en el mercado es sobre-entregando calidad por un precio justo.
¿Qué denominaciones de origen prefieres?
De España, Ribera del Duero; de Francia, Burdeos; de Argentina, Mendoza; de Italia, la Toscana, y de California, Napa Valley.
¿Bajo qué criterio aconsejas un vino?
La ocasión y la comida con que se va a acompañar determina el tipo de vino. Pregunto si lo van a tomar de día, en una playa, en el campo, durante un almuerzo o una cena, qué se servirá y cuántas personas lo van a consumir.
Al descorchar, ¿cuáles son tus utensilios fetiche?
Un descorchador y dos copas, porque es raro que uno descorche solo. Un decantador es una pieza muy útil, porque si el vino tiene sedimentos, puedes dejarlos en la botella. Hay algo en lo que soy muy crítico y es en lo referente a la temperatura: si no está entre 16 y 8 grados no quiero probarlo, porque lo primero que sale al paladar es el alcohol.
¿Qué secreto te animas a compartir con los lectores?
Que prueben hasta que encuentren ese vino que les gusta, aunque no necesariamente sea el más costoso. Sugiero contagiar a los amigos en el gusto por el vino, porque mientras mayor sea el grupo, la experiencia se convierte en una delicia.
¿Blanco, tinto o rosado?
Definitivamente tinto, pero el blanco tiene su momento también.
¿La mejor botella para comprar en El Catador?
Pensar en el mejor vino es como pensar en la mejor canción, hay muchos que son excelentes, sin embargo, el Mouton Rothschild es emblemático; el Margot y el Protos Gran Reserva son vinos conocidos de mucha calidad también.
¿El mejor vino que has probado en tu vida?
El Mouton Rothschild 1982. El de 1945, que fue el vino del siglo, tuve la oportunidad de probarlo en el Chateau y es sencillamente espectacular, pero todos los Mouton son buenos. Los vinos de Burdeos, Francia, son los que más tiempo necesitan para consumirse, ya que deben durar en la botella entre 10 y 15 años para poder disfrutarlos.
¿Qué retos profesionales te quedan por cumplir?
Desde que comencé en El Catador quise masificar el vino. Mi reto es ver una botella en cada mesa dominicana. Todos los días en esta empresa nos despertamos para hacer que esto sea una realidad y que el legado de El Catador se cumpla.
¿Cuánto ha crecido la importación y la venta de vino en el país?
Desde 1992 la venta de vino se ha quintuplicado.
¿Cuál es el consumo per cápita en R.D.?
Un promedio de media botella de vino por persona.
El Catador no se ha quedado en promover el consumo y la venta de vinos, ha ido mucho más allá...
Una parte de la misión de nuestra empresa es exceder las expectativas de nuestros clientes y sorprender con algo que no están exigiendo. Esa es nuestra razón para estar siempre de pie. En los años 70 nadie importaba vinos chilenos, y hoy Chile es el principal importador para el país. Tampoco se vendían vinos españoles de alta calidad y en los 90 revolucionamos trayendo vinos de alto nivel de la Ribera del Duero y La Rioja. Y seguimos innovando.
¿Seleccionan las bodegas?
Lo primero que vemos es que esa bodega sea líder en su país de origen. Por ejemplo, estuve en Argentina hace unos meses, tomé un taxi y fui a 20 tiendas de vinos preguntando cuál era el de más prestigio y, al final, concluí que en la mayoría de los sitios me recomendaban Norton y Ruttini, así supe que ésos eran los vinos que traería para acá, porque quiero lo mejor de cada casa productora en el país. Mucha gente compra en el vino tradición, y toda la herencia que tiene en su país de origen se transmite aquí.
¿Cuál es el peso de las Denominaciones de Origen en su catálogo?
Si hablamos de cantidad de botellas, cerca del 55% es de Chile. Después están Argentina y España, seguidos por países como Francia e Italia, los cuales son vinos de extraordinario valor y prestigio, con los que nadie compite, a pesar de su precio.
¿Utilizan estrategias para fidelizar a los clientes?
La educación enológica es una de ellas. La gente es muy leal con quien le enseña. Además, nuestras marcas dan mucha seguridad a la gente, en parte por nuestra forma de almacenar el vino (El Catador tiene un almacen subterráneo climatizado a 15 grados Celsius) y, al final, la calidad se impone.
¿El consumidor local sabe lo que quiere al comprar?
Si, cada vez más, quiere experimentar y probar. El hecho de que esté pidiendo tanta variedad significa que hay un interés superior al que existía antes.
¿Se consume menos pero mejor?
Este mercado está creciendo en volumen y calidad. Sin embargo, en el mundo se está consumiendo menos vino, pero de superior calidad.
Dicen que una botella no es cara por su precio, sino por no responder a nuestras expectativas…
Hago énfasis en esto: hay dos términos que son diferentes. Algo caro no vale lo que cuesta y algo costoso tiene un valor alto pero vale la pena comprarlo. En el mundo hay una sobreproducción de vinos y la única forma de ganar en el mercado es sobre-entregando calidad por un precio justo.
¿Qué denominaciones de origen prefieres?
De España, Ribera del Duero; de Francia, Burdeos; de Argentina, Mendoza; de Italia, la Toscana, y de California, Napa Valley.
¿Bajo qué criterio aconsejas un vino?
La ocasión y la comida con que se va a acompañar determina el tipo de vino. Pregunto si lo van a tomar de día, en una playa, en el campo, durante un almuerzo o una cena, qué se servirá y cuántas personas lo van a consumir.
Al descorchar, ¿cuáles son tus utensilios fetiche?
Un descorchador y dos copas, porque es raro que uno descorche solo. Un decantador es una pieza muy útil, porque si el vino tiene sedimentos, puedes dejarlos en la botella. Hay algo en lo que soy muy crítico y es en lo referente a la temperatura: si no está entre 16 y 8 grados no quiero probarlo, porque lo primero que sale al paladar es el alcohol.
¿Qué secreto te animas a compartir con los lectores?
Que prueben hasta que encuentren ese vino que les gusta, aunque no necesariamente sea el más costoso. Sugiero contagiar a los amigos en el gusto por el vino, porque mientras mayor sea el grupo, la experiencia se convierte en una delicia.
¿Blanco, tinto o rosado?
Definitivamente tinto, pero el blanco tiene su momento también.
¿La mejor botella para comprar en El Catador?
Pensar en el mejor vino es como pensar en la mejor canción, hay muchos que son excelentes, sin embargo, el Mouton Rothschild es emblemático; el Margot y el Protos Gran Reserva son vinos conocidos de mucha calidad también.
¿El mejor vino que has probado en tu vida?
El Mouton Rothschild 1982. El de 1945, que fue el vino del siglo, tuve la oportunidad de probarlo en el Chateau y es sencillamente espectacular, pero todos los Mouton son buenos. Los vinos de Burdeos, Francia, son los que más tiempo necesitan para consumirse, ya que deben durar en la botella entre 10 y 15 años para poder disfrutarlos.
¿Qué retos profesionales te quedan por cumplir?
Desde que comencé en El Catador quise masificar el vino. Mi reto es ver una botella en cada mesa dominicana. Todos los días en esta empresa nos despertamos para hacer que esto sea una realidad y que el legado de El Catador se cumpla.
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