Gorriones ocupan viviendas de golondrinas
Un zoológico es un sitio donde no hay cabida para la discriminación
Parque Zoológico, Santo Domingo. El "Festival de las Aves Endémicas del Caribe" se celebra cada año del 22 de abril al 22 de mayo, y su objetivo fundamental es destacar la riqueza de la avifauna antillana, una región tan pródiga que una quinta parte de las aves que allí viven no se encuentran en ningún otro sitio del mundo.
Como parte de las actividades del festival del 2003 se instalaron en el Zoológico varios nidos artificiales para golondrinas (Progne dominicensis), especie que anida en las Antillas de febrero a agosto y luego desaparece sin que se sepa, hasta la fecha, dónde pasa los meses de otoño e invierno.
Si se instalara una gran cantidad de nidos en el Malecón, veríamos cada año llegar en Primavera decenas de estas hermosas aves, hecho que podría convertirse en un atractivo turístico adicional para la zona, como sucede con la llegada a Buenos Aires de sus parientes australes durante el mes de mayo.
Sin embargo, el ensayo del zoológico no tuvo éxito, pues tres parejas de gorriones (Passer domesticus), una especie introducida que compite con las aves locales y transmite parásitos, ocuparon ilegalmente los "apartamentos" construidos para las golondrinas. En otro lugar y circunstancia, habríamos recurrido al desalojo. Pero resulta que en un zoológico no hay cabida para la xenofobia, y tenemos que acoger a cualquier animal, sin tomar en cuenta su origen ni su nacionalidad. Decidimos, pues, aprovechar la oportunidad para estudiar los hábitos reproductivos de esta especie, de la que poco se sabe en el país, a pesar de que tiene cerca de 30 años viviendo entre nosotros.
El gorrión doméstico
El gorrión (House Sparrow para los anglosajones y Moineau para los franceses) es oriundo del viejo continente, pero los europeos lo han introducido por todo el planeta y ya es un ave común en casi todas las ciudades del mundo. Su nombre científico significa "gorrión doméstico", y la causa principal de su éxito tiene que ver con su capacidad de adaptación a los ambientes urbanos.
Su presencia fue reportada en nuestro país a principios de los setenta en Montecristi, por lo que suponemos que llegaron de Cuba vía Haití. A la ciudad de Santo Domingo llegó a principios de los ochenta.
Su llegada al continente americano se relaciona con el teatro isabelino. Durante una presentación de obras de Shakespeare en el Central Park de New York, se liberaron 50 parejas de gorriones, para que el ambiente luciera más británico, extendiéndose desde allí a todo el continente.
En Cuba fueron introducidos a finales del siglo diecinueve. Cuentan que los patriotas cubanos los mataban durante la guerra de independencia, porque los asociaban con los colonialistas españoles.
Los gorriones son considerados dañinos, porque transmiten parásitos a otras aves y ocupan sus hábitats y sus lugares de anidamiento. Construyen sus nidos en cavidades naturales o artificiales en las áreas urbanas. Ponen de 3 a 5 huevos blancos con manchas grises o marrones. Son fácilmente identificables porque frecuentan los basureros y se mueven dando saltitos en el suelo. Los machos tienen la garganta negra y la corona gris.
Los gorriones y la crisis energética
Los gorriones son de los pocos que han sacado provecho de la crisis energética. En toda la ciudad se observan nidos de estas aves en los faroles del alumbrado público, donde han podido construirlos, gracias a que están apagados la mayoría de las veces.
Los gorriones han servido de tema para numerosas canciones y poemas, sobre todo en la cultura europea.
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