"Gran Torino": el homo faber en extinción

Clint Eastwood, en su doble rol de director y protagonista de la cinta Gran Torino. FUENTE EXTERNA

SANTO DOMINGO. Toda obra de arte permite distintos niveles de lectura. En este artículo intentaremos dar cuenta de los tres niveles básicos que pueden encontrarse en una obra fílmica: formal, narrativo y simbólico. "Gran Torino" es un muy buen ejemplo de un filme sencillo, de guión bien concebido, que logra distinguirse gracias al alto nivel de su interpretación y en especial al aspecto simbólico de su historia.

La forma

"Gran Torino" es un largometraje de ficción cuya historia ocurre en época actual. Utiliza para narrar los recursos tradicionales de la cinematografía, combinando la imagen, el sonido y fundamentalmente el diálogo entre los actores.

Pocos efectos especiales, ninguna exigencia fuera de lo común para la producción ni la dirección de arte. El guión enfrenta a un protagonista y dos actores secundarios con un grupo de antagonistas.

Su montaje es lineal, es decir, no hay saltos en el tiempo. Los episodios o secuencias suceden en base a la causalidad, o sea que se avanza en la historia de un modo que podríamos considerar lógico y coherente. Hasta ahí en nada difiere de la mayoría de las películas que solemos ver en el cine o la televisión.

Lo narrativo

Cuenta la historia de Walt Kowalski, un hombre de la tercera edad, recientemente viudo, jubilado como operario de una fábrica de automóviles y ex combatiente de la Guerra de Corea, en la cual obtuvo una medalla al valor. Es un representante de las viejas tradiciones norteamericanas. Su familia sólo espera que Walt les herede sus pocos bienes, en especial un objeto de colección, un carro modelo Gran Torino, ícono de la industria automovilística de los EE.UU.

Pero el vínculo entre el carro y su dueño es muy fuerte, él mismo ensambló su motor cuando trabajaba como obrero. Kowalski es un tipo duro y agrio, más aún cuando su barrio ha sido ocupado por familias orientales, cuestión que le recuerda sus tiempos de combatiente. La tensión sube cuando Thao, un joven vecino, intenta robarle el carro de sus amores, presionado por una banda de delincuentes juveniles que azota el barrio.

La relación entre Walt y Thao irá mudando paulatinamente hasta llegar al afecto filial, y ambos serán transformados. Walt sufre, además, los embates de un joven cura párroco, a quién lucha por lograr su confesión. El personaje principal es interpretado por Clint Eastwood, quien también dirige el filme. Acordes en edad cronológica, actor y personaje se funden en una representación contundente y del todo creíble. La dirección del resto de los actores es férrea y logra extraer de sus dos coprotagonistas sutileza y profundidad.

Lo simbólico

Todo carro no es una pieza aislada, forma parte del complejo sistema de transporte que la sociedad moderna desarrolló hace más de cien años. Este sistema está compuesto, entre otros entes, por los generadores de combustible, los fabricantes de vehículos, los constructores de obras viales, los dueños de vehículos y los usuarios del transporte público.

Por ello no es tan sencillo cambiar el tipo de combustible. El modelo Gran Torino representa a la obsoleta industria estadounidense, aquella que se formó cuando se pensaba que los combustibles fósiles serían eternos.

El personaje Kowalski representa a la clase media norteamericana tradicional: obrero y soldado. Para él todo es en blanco y negro, no hay matices. Asiste impotente al colapso de su modo de vida, por el cual derramó su sangre y la de sus enemigos de entonces.

Su joven vecino Thao representa la sociedad multicultural que hoy pregona por cambios importantes. Los delincuentes que intentan tomar el control son la amenaza real, el enemigo interno al cual debe enfrentarse con decisión. Los frecuentes conflictos religiosos entre el sacerdote y Walt aportan una visión que cuestiona todos los niveles de lo trascendente, el eterno enfrentamiento entre materia y espíritu.

Recomendable como siempre ver al magnífico Eastwood en su doble rol de actor y director, para ver y oír un relato sólido y para acercarse a la visión de los artistas audiovisuales acer-ca de los cambios sociales que conlleva la llamada postmodernidad y que, querámoslo o no, nos afectan.

Ficha técnica

Gran Torino.

EE.UU. 2008. 116 minutos.

Dirección : Clint Eastwood

Guión : Nick Shenk

Fotografía : Tom Stern

Música : Kyle Esatwood, Michael Stevens

Intérpretes : Clint Eastwood, Bee Vang, Anhey Her y Cristopher Carley, entre otros.