Herencia genética predispone dominicanos al priapismo
Se produce generalmente entre los 18 y los 35 años
Santo Domingo. El caso de Ignacio Cabrera se coló despertando el morbo no sólo de la población sino hasta del personal del hospital regional José María Cabral y Báez, pero lo cierto es que el priapismo o erección prolongada del pene sin que intervenga el acto sexual, no es un trastorno raro. Sólo en ese centro hospitalario de Santiago son tratados al año hasta ocho casos.
El doctor José Alfonso Petit M., catedrático universitario y ex-presidente de la Sociedad Dominicana de Urología, explica que el trastorno se caracteriza por la alteración de las estructuras vasculares y nerviosas que mantienen el pene erecto, con manifestaciones de dolor, por más de seis horas.
Ocurre cuando se estanca la sangre, que en una eyaculación normal aumenta, se acumula en el pene y terminado el estímulo sexual es evacuada hacia el sistema circulatorio general.
Aclara que aunque afecta por lo regular a hombres entre 18 y 35 años, puede presentarse desde la infancia hasta la ancianidad.
[b]Hay dos tipos[/b]
De acuerdo a Petit, el priapismo puede ser primario o idiopático (causa desconocida) o secundario. Al primario corresponde del 45 al 60% de los casos. El priapismo secundario, en cambio, puede tener causas neurológicas, mecánicas o físicas.
"Entre las primeras se observa una alteración en los mecanismos nerviosos que intervienen en la erección como trastornos psíquicos, enfermedades del sistema nervioso, traumatismos, ingesta de alcohol y medicamentos como los corticoides, entre otros. Entre las causas mecánicas se destacan los traumatismos del pene o pélvicos, infecciones, tumores de vejiga, próstata o recto y trastorno de la coagulación", explica.
El tipo secundario predomina en los niños, mayormente de origen afro-americano asociado a la anemia de células falciformes o falcemia.
La herencia africana de los dominicanos lo predispone a sufrir falcemia, una causa de priapismo, explica Petit.
El cuadro clínico del paciente incluye hinchazón máxima del pene y ereción de un 60% de longitud, mientras el glande se mantiene flácido. La forma aguda produce dolor, agotamiento, fiebre e incapacidad de orinar.
Según Petit, el 40% de los pacientes tuvo otros episodios anteriores que revirtieron sin dejar secuelas, aunque son casos imprevisibles. Petit obtiene de la historia clínica el 60% de la información que necesita para conocer las causas del problema, el resto la arrojan estudios de laboratorio, sonografías y rayos equis, empleados según el tipo de priapismo.
El tratamiento consiste en lograr la descongestión del pene para aliviar el dolor y prevenir una secuela tan grave como la impotencia.
En principio se aplica masaje prostático intenso, se colocan bolsas de hielo, vendajes compresivos del pene, administración de analgésicos o estrógenos (hormonas femeninas) y antiespasmódicos. La inyección de sustancias vasoconstrictoras en el pene es una nueva perspectiva para revertir la alteración.
"En el priapismo primario la aspiración de los cuerpos cavernosos del pene es una medida inicial muy importante. De no conseguirse la descongestión o si reaparece inmediatemente, debe recurrirse a la cirugía para incrementar el drenaje de la sangre acumulada.
[b]Secuelas[/b]
Petit advierte que "cuantas más horas permanezca el pene erecto, la probabilidad de impotencia irreversible aumenta".
Se produce porque la erección ininterrumpida estrecha las venas de los cuerpos cavernosos, impidiendo la entrada y salida de sangre y por tanto la oxigenación, lo que destruye las fibras musculares y termina con su función eréctil.
"Alrededor del 40% de los pacientes, sin importar el tratamiento, queda impotente".
Dr.José Alfonso Petit
Aclara que aunque afecta por lo regular a hombres entre 18 y 35 años, puede presentarse desde la infancia hasta la ancianidad.
[b]Hay dos tipos[/b]
De acuerdo a Petit, el priapismo puede ser primario o idiopático (causa desconocida) o secundario. Al primario corresponde del 45 al 60% de los casos. El priapismo secundario, en cambio, puede tener causas neurológicas, mecánicas o físicas.
"Entre las primeras se observa una alteración en los mecanismos nerviosos que intervienen en la erección como trastornos psíquicos, enfermedades del sistema nervioso, traumatismos, ingesta de alcohol y medicamentos como los corticoides, entre otros. Entre las causas mecánicas se destacan los traumatismos del pene o pélvicos, infecciones, tumores de vejiga, próstata o recto y trastorno de la coagulación", explica.
El tipo secundario predomina en los niños, mayormente de origen afro-americano asociado a la anemia de células falciformes o falcemia.
La herencia africana de los dominicanos lo predispone a sufrir falcemia, una causa de priapismo, explica Petit.
El cuadro clínico del paciente incluye hinchazón máxima del pene y ereción de un 60% de longitud, mientras el glande se mantiene flácido. La forma aguda produce dolor, agotamiento, fiebre e incapacidad de orinar.
Según Petit, el 40% de los pacientes tuvo otros episodios anteriores que revirtieron sin dejar secuelas, aunque son casos imprevisibles. Petit obtiene de la historia clínica el 60% de la información que necesita para conocer las causas del problema, el resto la arrojan estudios de laboratorio, sonografías y rayos equis, empleados según el tipo de priapismo.
El tratamiento consiste en lograr la descongestión del pene para aliviar el dolor y prevenir una secuela tan grave como la impotencia.
En principio se aplica masaje prostático intenso, se colocan bolsas de hielo, vendajes compresivos del pene, administración de analgésicos o estrógenos (hormonas femeninas) y antiespasmódicos. La inyección de sustancias vasoconstrictoras en el pene es una nueva perspectiva para revertir la alteración.
"En el priapismo primario la aspiración de los cuerpos cavernosos del pene es una medida inicial muy importante. De no conseguirse la descongestión o si reaparece inmediatemente, debe recurrirse a la cirugía para incrementar el drenaje de la sangre acumulada.
[b]Secuelas[/b]
Petit advierte que "cuantas más horas permanezca el pene erecto, la probabilidad de impotencia irreversible aumenta".
Se produce porque la erección ininterrumpida estrecha las venas de los cuerpos cavernosos, impidiendo la entrada y salida de sangre y por tanto la oxigenación, lo que destruye las fibras musculares y termina con su función eréctil.
"Alrededor del 40% de los pacientes, sin importar el tratamiento, queda impotente".
Dr.José Alfonso Petit
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