J. Edgar, el poder del Estado

El mayor mérito de la película está en la síntesis del guión.
SANTO DOMINGO. En la historia de cada país hay personas que destacan por sus acciones de progreso; hay también quienes van detrás, tratando de moldear las formas de la sociedad en que viven. Es posible que J.Edgar Hoover haya sido el hombre más influyente en la conformación del Estado del país más poderoso del mundo. Su legado, la agencia federal de investigación, conocida por su sigla en inglés, FBI, es el paradigma del control policial, en permanente tensión con una sociedad fundada en las libertades individuales y colectivas.

Historia y personaje

Las sociedades modernas e igualitarias sólo son posibles mediante el ascenso de una clase social, los funcionarios o burócratas, encargados de administrar el bien común. A medida que el Estado crece y se fortalece, es inevitable el choque con el Gobierno. El poder de turno siempre querrá controlar el poder permanente. Hoover no sólo blindó con leyes federales su agencia, sino que también se ocupó de usar el poder para conseguir secretos de los líderes de su época, información que usó para mantenerse en el cargo de Director por un largo período.


Clint Eastwood dedica su primer filme biográfico a este polémico personaje, pesadilla de los liberales, libre pensadores, socialistas, mafiosos, luchadores sociales, anarquistas y comunistas de los Estados Unidos.


Síntesis y drama

El mayor mérito de esta película está en la capacidad de síntesis del guión; décadas de trabajo se sintetizan en casos emblemáticos, pero narrados de un modo no lineal, entrecruzando distintos períodos, bajo la excusa de la escritura de las memorias de J. Edgar.

La deportación de anarquistas a comienzos del siglo pasado, el secuestro del hijo de Lindbergh, los arrestos de gánsteres de alto calibre, las fricciones con el clan Kennedy y con Martin Luther King, son el contexto de la historia. Pero Eastwood incorpora dudas acerca de la versión de Hoover, porque lo que interesa verdaderamente es el personaje: el hombre detrás del poder, su complejo de Edipo, sus limitaciones sociales, su soterrada homosexualidad, su fanatismo antidemocrático y su monacal dedicación a la causa de la seguridad interior del Estado. Es a través de tres personajes que el espectador se entera de los conflictos íntimos del protagonista, su madre, su secretaria y su segundo en el trabajo. Lo interesante en términos dramáticos, es que los tres son al mismo tiempo inspiración y límites.

Las actuaciones

Leonardo Di Caprio interpreta al joven investigador que envejece a medida su obra se desarrolla. Ya en el 2004, con Martin Scorsese, Di Caprio dio vida a un complejo personaje histórico en "The aviator", de modo que el desafío era parecido. Aquí, a pesar de las evidentes limitaciones con el maquillaje, logra dar un paso más allá, exigido por Eastwood, que lo adentra en el campo del inconsciente freudiano, en una escena de singular travestismo. Destacan en el elenco la veterana inglesa Judi Dench en el papel de la madre, y Josh Hamilton, como la mano derecha de Hoover.

La historia según Eastwood

Eastwood es hoy en día uno de los realizadores más importantes del mundo occidental. Su mirada acerca de la historia de su país aporta nueva visión a los sucesos que hemos conocido a través de la prensa, la televisión y el cine. Luces y sombras de los personajes constituyen su material dramático, tiene claro aquello que el anti poeta Nicanor Parra dictaminara hace algunas décadas, el hombre no es más que un "embutido de ángel y bestia".

Recomendable para llenar vacíos de información en torno a la historia del país del Norte, para quienes gustan de los filmes biográficos y para ver a Di Caprio colaborando con otro gran director.


Ficha

J. Edgar.

EE.UU. 2011. 137 minutos.

Dirección: Clint Eastwood

Guión: Dustin Lance Black

Música: Clint Eastwood

Fotografía: Tom Stern

Intérpretes:

Leonardo DiCaprio

Josh Hamilton

Geoff Pierson

Naomi Watts

Judi Dench