Juan Mayí, incómodo testigo de la memoria

El laureado artista plástico inaugura hoy en su Sala de Arte Contemporáneo, una muestra de la serie "Memoria Sígnica"

Obra que le valió el gran premio de la XXIV Bienal Nacional de Artes Visuales a Juan Mayí.
SD. Juan Mayí a veces incomoda. Es, lo que se llama, un artista valiente. No tuvo pelos en la lengua para, delante del Presidente de la República y del secretario de Estado de Cultura, la noche que ganó el Gran Premio de la Bienal Nacional de las Artes Visuales, desestabilizar las moléculas del aire, alzando su voz, en el turno de agradecimiento, para pedir reivindicaciones de los artistas plásticos.

En lo artístico le gusta saltarse barreras, ser un iconoclasta, un bandidillo de los colores, un armador de escaramuzas en las paredes de los museos, un guapetón de la abstracción. Con su barbilla rala y una boina que lo acompaña, lleva a cuesta sus huesos insultantes y sus fiebres, sus delirios y sus hambres de colores, sus derrotas y sus memorias figurativas las cuales rompe en las noches como quien rasga furioso un papel de matrimonio.

Juan Mayí vuelve a la carga con todo el rigor que lo caracteriza e inaugura hoy a las 8:00 de la noche, en su Sala de Arte Contemporáneo (Arzobispo Portes No. 120, Zona Colonial), una muestra individual perteneciente a la serie "Memoria Sígnica", de la cual forma parte justamente la obra que le valió el gran Premio de la XXIV Bienal Nacional de Artes Visuales. Dibujos y pinturas, unas veinte piezas, componen esta nueva posibilidad de admirar una de las obras más pujantes e interesantes, con mayor densidad poética y formal del arte actual dominicano.