La adrenalina regresa, ha llegado "Colateral"

Tom Cruise parece hecho para el papel de Vincent

Vincent (Tom Cruise) y Max (Jamie Foxx), en el taxi, en una escena de la cinta.
Santo Domingo. El cine policial es uno de los géneros que las industrias norteamericana, francesa e inglesa más han desarrollado. La gama de subgéneros es variada, y de ellas quizás la más extendida en las últimas tres décadas sea el cine de gángsters, aquel que tiene como telón de fondo la vida de quienes lucran con el crimen.

Lo curioso de este tipo de cine y en especial en las producciones realizadas en los Estados Unidos, es que normalmente se presenta al delincuente como un héroe. Poco ha evolucionado este cine desde "El Padrino"; en los últimos años, filmes como "Día de entrenamiento", "Un hombre diferente", "Los comodines", poco aportaron al género y cayeron pronto en el olvido.

Por ello, sorprende ver en un filme policial de gángsters que le dedique tiempo a la reflexión filosófica, que es lo que distingue este trabajo de Michael Mann, experimentado guionista, productor y director, quien tiene en su haber las películas "El último de los mohicanos" (1992) y "Alí" (2001), entre otras.

Pura coincidencia

"Colateral" posee un guión de elaborada factura, cuyo punto de arranque es la idea de la coincidencia fatal. Tres personajes confluyen casualmente para dar vida a un relato que ocurre durante una noche. Agitada por cierto, ya que se trata de un argumento en el cual los personajes sufren una transformación vital en pocas horas. Reiteradas situaciones límites, en ascendente intensidad, logran seducir al espectador con una poderosa intriga: un asesino a sueldo debe matar a varias personas en una carrera contra reloj. Para ello rapta a un taxista, obligándole a conducir para él.

En una primera media hora de lento devenir, Mann construye con pequeños detalles a Max, su personaje protagonista, un taxista de Los Angeles, interpretado acertadamente por Jamie Foxx. Su antagonista, es un profesional de la muerte, que además de su arma, carga un nihilismo pragmático a toda prueba, teñido de filosofía oriental barata. En este papel se luce Tom Cruise, ya que parece hecho a su medida: pocas aristas, escasa profundidad, una línea de acción directa, fórmula que en otros filmes le ha dado resultado pleno.

El regreso de la adrenalina

Diálogos inteligentes van entregando información valiosa al espectador, sin caer en el exceso verbal . El modo en que se desarrolla el personaje protagonista, es una de las características sólidas del guión, ya que se trata de un individuo complejo, que en la tensa relación con su antagonista va descubriéndose a si mismo, al punto de enfrentar sus conflictos personales y sueños de grandeza.

Destacan en la construcción dramática las tres secuencias finales, que se transforman en verdadera eclosión narrativa fílmica. Da la impresión que el director ha estado elevando grado a grado el fuego a una olla a presión; cada una de estas secuencias tiene escenas con mucha fibra y acertado tratamiento visual y sonoro.

En suma, Michael Mann no defrauda y nos hace pasar minutos con la adrenalina en alto, cosa que hacía rato no pasaba con este tipo de producciones. Recomendable para quienes disfrutan con el cine de acción policíaca y empiezan a ser más exigentes con la cartelera.

Collateral

Estados Unidos 2004

119 minutos

Dirección: Michael Mann

Guión: Stuart Beattie

Música: James Newton Howard, Thomas Schobel

Fotografía: Dion Beebe, Paul Cameron

Producción: Michael Mann e Julie Richardson

Diseño de arte: Daniel T. Dorrance

Edición: Jim Miller, Paul Rubell

Intérpretes:

Tom Cruise, Jamie Foxx, Jada Pinkett Smith, Mark Ruffalo, Peter Berg, Bruce McGill, Irma P. Hall, Barry Shabaka Henley, Javier Bardem, Emilio Rivera