"La batalla de Riddick" y el reto de la innovación
¿Una metáfora de la actualidad política del mundo de hoy?
Santo Domingo. "La batalla de Riddick" es un interesante filme basado en un principio proveniente de la aritmética: negativo más negativo da positivo; punto de arranque para un guión que mezcla misticismo, religión, política y artes marciales. Lamentablemente, el peso de estas últimas hacen que la balanza se incline a favor de una realización más interesada en los combates cuerpo a cuerpo que en las múltiples aristas que la historia proporcionaba.
El cine fantástico está obligado a crear un universo narrativo verosímil para el espectador; escenarios, vestuario y maquillaje deben combinar armónicamente para sustentar el relato, de lo contrario no funciona. En tal sentido, durante los últimos veinte años, el cine de ciencia ficción ha estado marcado por tres películas: "La guerra de las galaxias", "Alien" y "Blade Runner", cada una de ellas ha generado mundos ficticios con una estética particular, y han influido en un sin número de producciones. Por ello, la innovación en el género es un reto.
Muchas son las películas de este género que fracasaron en el intento de presentar mundos futuros, producto de una desacertada dirección de arte, un ejemplo de ello fue "Duna", que a pesar de su elevado presupuesto rayó en el ridículo.
Sin constituirse en una gran película, ésta logra evolucionar una dirección de arte que aporta al género el desarrollo de nuevas referencias estéticas. Naves espaciales, armaduras y efectos especiales logran un efecto de conjunto más que aceptable, despegándose de la impronta del artista plástico Giger, toda un referencia en estas lides, creador de Alien y de toda una galería de personajes y espacios oscuros y demoníacos.
[b]Un director persistente[/b]
Es un relato de tipo épico, en el cual un oscuro héroe, último representante de una especial raza de combatientes, debe enfrentar la invasión de un demoníaco ejército, liderado por un místico visionario, que propone a los conquistados la conversión o muerte. Plena de referencias históricas y con diálogos donde imperan las ideas intolerantes, imperialistas y totalitarias, deja la duda acerca del sentido último del filme, que bien podría ser una metáfora sobre la actual situación política mundial.
En realidad, se trata de la segunda parte de la película "Pitch Black" (2000), del mismo director, David Twohy (1955), más conocido como guionista, "Warlock" (1989) y "El Fugitivo" (1993), entre otras producciones. Como director, esta es su película con mayor distribución comercial y ya está anunciada una tercera parte de la saga.
La principal dificultad en la realización es un problema de tipo dramático, ya que las fuerzas antagónicas al héroe se distribuyen entre varios personajes, debilitando la presencia del líder del mal, Lord Marshal, cuestión que no le permite al relato un encuentro final con la necesaria intensidad para este tipo de filmes. Contribuye a ello el feble desempeño de Colm Feore, en la interpretación del malévolo personaje, a ratos más parecido a un dictador romano de pacotilla.
Vin Diesel, el protagonista, es un conocido personaje de la industria que sigue los pasos de otros musculosos que labraron su carrera a base de escenas rudas. En esta producción no se sale del formato, limitando la riqueza de su personaje, Riddick, y no logra convencer, especialmente en la secuencia final.
Poco le ayudan a cambiar su imagen ciertos monólogos de tipo explicativo que abusan de la paciencia del espectador. En suma, luces y sombras para un relato que pudo haber dado para más.
Recomendable para quienes gustan de los universos posibles y sus relaciones con el único que por ahora conocemos.
[b]The Chronicles of Riddick[/b]
Estados Unidos, 2004. 119 minutos.
Dirección: David Twohy
Guión: David Twohy, basado en los personajes de Jim Wheat & Ken Wheat
Música: Graeme Revell Fotografía: Hugh Johnson Dirección de arte: Kevin Ishioka, Mark W. Mansbridge, Sandi Tanaka Intérpretes:
Vin Diesel, Colm Feore, Thandie Newton, Judi Dench, Karl Urban, Alexa Davalos, Linus Roache.
Sin constituirse en una gran película, ésta logra evolucionar una dirección de arte que aporta al género el desarrollo de nuevas referencias estéticas. Naves espaciales, armaduras y efectos especiales logran un efecto de conjunto más que aceptable, despegándose de la impronta del artista plástico Giger, toda un referencia en estas lides, creador de Alien y de toda una galería de personajes y espacios oscuros y demoníacos.
[b]Un director persistente[/b]
Es un relato de tipo épico, en el cual un oscuro héroe, último representante de una especial raza de combatientes, debe enfrentar la invasión de un demoníaco ejército, liderado por un místico visionario, que propone a los conquistados la conversión o muerte. Plena de referencias históricas y con diálogos donde imperan las ideas intolerantes, imperialistas y totalitarias, deja la duda acerca del sentido último del filme, que bien podría ser una metáfora sobre la actual situación política mundial.
En realidad, se trata de la segunda parte de la película "Pitch Black" (2000), del mismo director, David Twohy (1955), más conocido como guionista, "Warlock" (1989) y "El Fugitivo" (1993), entre otras producciones. Como director, esta es su película con mayor distribución comercial y ya está anunciada una tercera parte de la saga.
La principal dificultad en la realización es un problema de tipo dramático, ya que las fuerzas antagónicas al héroe se distribuyen entre varios personajes, debilitando la presencia del líder del mal, Lord Marshal, cuestión que no le permite al relato un encuentro final con la necesaria intensidad para este tipo de filmes. Contribuye a ello el feble desempeño de Colm Feore, en la interpretación del malévolo personaje, a ratos más parecido a un dictador romano de pacotilla.
Vin Diesel, el protagonista, es un conocido personaje de la industria que sigue los pasos de otros musculosos que labraron su carrera a base de escenas rudas. En esta producción no se sale del formato, limitando la riqueza de su personaje, Riddick, y no logra convencer, especialmente en la secuencia final.
Poco le ayudan a cambiar su imagen ciertos monólogos de tipo explicativo que abusan de la paciencia del espectador. En suma, luces y sombras para un relato que pudo haber dado para más.
Recomendable para quienes gustan de los universos posibles y sus relaciones con el único que por ahora conocemos.
[b]The Chronicles of Riddick[/b]
Estados Unidos, 2004. 119 minutos.
Dirección: David Twohy
Guión: David Twohy, basado en los personajes de Jim Wheat & Ken Wheat
Música: Graeme Revell Fotografía: Hugh Johnson Dirección de arte: Kevin Ishioka, Mark W. Mansbridge, Sandi Tanaka Intérpretes:
Vin Diesel, Colm Feore, Thandie Newton, Judi Dench, Karl Urban, Alexa Davalos, Linus Roache.
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