La ley del talión al estilo Jodie Foster
La actuación y dirección destacan en la película
Santo Domingo. Syd Field, en su libro "Screenplay" (1979) , considerado como la Biblia de los escritores de cine, establece que el eje fundamental de todo filme es el personaje protagonista. El drama debe atravesar al personaje y hacerlo evolucionar de modo vital, sin ello no existe una historia para el cine.
La película que hoy nos ocupa es un buen ejemplo del cómo siguiendo al pie de la letra las recomendaciones de Field, se puede construir un personaje y una historia que se convierten en cine. Cabe aclarar que, así como no todo cuadro es una pintura, no toda película es cine, artísticamente hablando. El dominio de lo audiovisual y específicamente de la ficción cinematográfica, exige una escritura especializada que se estructura y redacta a partir de la acción visual, cosa muy diferente a la literatura.
Jóvenes veteranos
Jodie Foster nos tiene mal acostumbrados, de ella siempre esperamos grandes interpretaciones: pocas veces decepciona. Esta vez, dirigida por el talentoso irlandés Neil Jordan, consigue una notable progresión con su personaje Erica Bain, joven víctima de la delincuencia urbana. Jordan ha dirigido, entre otros filmes de éxito "El juego de las lágrimas" (1992) y "Michael Collins" (1996). Es un realizador acucioso y polémico, que construye sus relatos a partir de puntos de vista poco comunes. De manera que "The Brave One" , película policial de estilo clásico, une a dos jóvenes veteranos del cine contemporáneo.
El argumento y su personaje
Erica Bain es una joven locutora que está a semanas de casarse con un médico. Salen de noche a pasear al parque: son asaltados con violencia, él muere víctima de los golpes. Sobrevive a un periodo en coma; al salir de éste debe encontrar una razón de vivir, pero se siente insegura y compra un arma ilegal. Casualmente presencia un asesinato y a su vez mata al victimario. Despierta en ella un ser diferente, cuya respuesta ante la vida es la violencia, convirtiéndose en vengadora anónima. El tránsito desde una persona dulce y alegre, bendecida por el amor, a la mujer asesina de delincuentes es el eje del filme. El espectador sufre con la protagonista dicho tránsito y vive su progresión dramática, al punto que en la escena del descenlace, el público presente en la sala de cine la vitorea y aplaude. Esta transfiguración del protagonista es fundamental en el cine clásico norteamericano y ha dictado la pauta en los últimos cincuenta años de cinematografía. Ahora bien, no todos los intérpretes pueden hacerlo al modo de Jodie Foster, es por ello que la misma actriz, y también directora, elige con pinzas aquellos guiones que contienen la forma que propuso o sintetizó Syd Field, que sin constituir una fórmula, es el camino más directo para escribir historias para la pantalla grande.
El dilema moral
Ahora bien, independientemente del buen desempeño de la actriz norteamericana y de la excelente dirección de actores, el filme establece un dilema moral, muy en boga en estos primeros años del siglo, la justicia por nuestras propias manos. Si bien es cierto no es un tema nuevo, este relato ofrece una perspectiva diferente, el punto de vista de una persona de trabajo en una gran urbe. En esta película, el director Neil Jordan parece decirnos que la falta de justicia es estructural, que el crimen cruza las clases sociales y que en el fondo hay dos tipos de individuos, los buenos y los malos. Sin duda, en Jordan y en Foster, ambos personalidades de la cultura audiovisual, existe el convencimiento de que ello es así, que ante la violencia urbana no nos queda otra alternativa que la aplicación de la ley del talión: "ojo por ojo, diente, por diente". Podría decirse que el cine opera precisamente en base a los pensamientos ocultos de los seres humanos, no a la racionalidad, de allí las reacciones del público, pero todo filme persigue una finalidad última, influir de determinada manera y la ficción no escapa a ello. Recomendable para aspirantes a guionistas y para los admiradores de la siempre correcta Jodie Foster.
The Brave One
EEUU 2007. 119 minutos.
Dirección: Neil Jordan
Guión: Roderick Taylor & Bruce A. Taylor y Cynthia Mort
Música: Dario Marianelli
Fotografía: Philippe Rousselot
Intérpretes:
Jodie Foster
Terrence Howard
Nicky Katt
Naveen Andrews
Mary Steenburgen
Ene Oloja
Luis Da Silva Jr.
Jodie Foster nos tiene mal acostumbrados, de ella siempre esperamos grandes interpretaciones: pocas veces decepciona. Esta vez, dirigida por el talentoso irlandés Neil Jordan, consigue una notable progresión con su personaje Erica Bain, joven víctima de la delincuencia urbana. Jordan ha dirigido, entre otros filmes de éxito "El juego de las lágrimas" (1992) y "Michael Collins" (1996). Es un realizador acucioso y polémico, que construye sus relatos a partir de puntos de vista poco comunes. De manera que "The Brave One" , película policial de estilo clásico, une a dos jóvenes veteranos del cine contemporáneo.
El argumento y su personaje
Erica Bain es una joven locutora que está a semanas de casarse con un médico. Salen de noche a pasear al parque: son asaltados con violencia, él muere víctima de los golpes. Sobrevive a un periodo en coma; al salir de éste debe encontrar una razón de vivir, pero se siente insegura y compra un arma ilegal. Casualmente presencia un asesinato y a su vez mata al victimario. Despierta en ella un ser diferente, cuya respuesta ante la vida es la violencia, convirtiéndose en vengadora anónima. El tránsito desde una persona dulce y alegre, bendecida por el amor, a la mujer asesina de delincuentes es el eje del filme. El espectador sufre con la protagonista dicho tránsito y vive su progresión dramática, al punto que en la escena del descenlace, el público presente en la sala de cine la vitorea y aplaude. Esta transfiguración del protagonista es fundamental en el cine clásico norteamericano y ha dictado la pauta en los últimos cincuenta años de cinematografía. Ahora bien, no todos los intérpretes pueden hacerlo al modo de Jodie Foster, es por ello que la misma actriz, y también directora, elige con pinzas aquellos guiones que contienen la forma que propuso o sintetizó Syd Field, que sin constituir una fórmula, es el camino más directo para escribir historias para la pantalla grande.
El dilema moral
Ahora bien, independientemente del buen desempeño de la actriz norteamericana y de la excelente dirección de actores, el filme establece un dilema moral, muy en boga en estos primeros años del siglo, la justicia por nuestras propias manos. Si bien es cierto no es un tema nuevo, este relato ofrece una perspectiva diferente, el punto de vista de una persona de trabajo en una gran urbe. En esta película, el director Neil Jordan parece decirnos que la falta de justicia es estructural, que el crimen cruza las clases sociales y que en el fondo hay dos tipos de individuos, los buenos y los malos. Sin duda, en Jordan y en Foster, ambos personalidades de la cultura audiovisual, existe el convencimiento de que ello es así, que ante la violencia urbana no nos queda otra alternativa que la aplicación de la ley del talión: "ojo por ojo, diente, por diente". Podría decirse que el cine opera precisamente en base a los pensamientos ocultos de los seres humanos, no a la racionalidad, de allí las reacciones del público, pero todo filme persigue una finalidad última, influir de determinada manera y la ficción no escapa a ello. Recomendable para aspirantes a guionistas y para los admiradores de la siempre correcta Jodie Foster.
The Brave One
EEUU 2007. 119 minutos.
Dirección: Neil Jordan
Guión: Roderick Taylor & Bruce A. Taylor y Cynthia Mort
Música: Dario Marianelli
Fotografía: Philippe Rousselot
Intérpretes:
Jodie Foster
Terrence Howard
Nicky Katt
Naveen Andrews
Mary Steenburgen
Ene Oloja
Luis Da Silva Jr.
En portadaVer todos
Hermana de la joven fallecida en Santiago dice que antes del hecho solicitó ayuda de la PN
Las ciudades de Estados Unidos que son más violentas que República Dominicana
El Hoyo de Friusa es mucho más que un problema migratorio
La mujer que acusó al príncipe Andrés y a Jeffrey Epstein de abusos dice que está a punto de morir