La linaza: semilla sanadora

Las semillas de lino se utilizan como medicina natural para tratar el estreñimiento.
SANTO DOMINGO. Para muchos, la linaza no es ninguna novedad; ciertamente se ha puesto de moda una vez se ha hecho de conocimiento general sus propiedades casi milagrosas.

La linaza es una pequeña semilla proveniente de la planta de lino con propiedades nutricionalmente muy interesantes y efectos beneficiosos para la salud. Estas propiedades se deben a su especial composición química, así como la gran cantidad de fibra dietética, ácidos grasos poliinsaturados (omega 9, Omega 6 y en mayor proporción Omega 3) y fitoquímicos como los lignamos. Un 30% de la semilla de linaza se compone de fibra dietética.

Las semillas de lino son ligeramente más grandes que las semillas de sésamo y tienen una cáscara dura que es lisa y brillante. Su color se extiende del ámbar profundo a rojizo marrón.

¿Novedad? ¡Para nada!

El uso de la linaza como alimento se remonta a hace poco más de 9000 años, según investigadores de la Universidad de Chicago en hallazgos arqueológicos registrados en Turquía y Siria. A partir de entonces, el uso de linaza se esparció por Europa, Oeste de Asia y valle del Nilo.

Tradicionalmente la linaza ha sido usada como medicina natural para tratar el estreñimiento crónico u ocasional y como un laxante suave no irritante.

Investigaciones posteriores han demostrado la eficacia de esta pequeña semilla en el mejoramiento y prevención de múltiples dolencias y por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

También para tratamientos de reducción de peso, enfermedades autoinmunes, problemas respiratorios, regeneración celular, limpieza intestinal, estreñimiento, trastornos digestivos, diverticulitis.

Es efectivo contra la gastritis, hemorroides, desequilibrios hormonales, colon irritable, cansancio constante y debilidad, reducción del colesterol LDL (malo), estrés, soriasis y eczema, entre otros.

Se utiliza preventivamente contra enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y en la menopausia.

Cuestión de nutrientes:

Los ácidos grasos omega 3, preponderantes en la semilla de linaza actúan directamente sobre el sistema cardiovascular, ayudando a regular los niveles de colesterol, disminuyendo la viscosidad de la sangre y controlando la presión arterial. Un cuarto de semilla de linaza equivale ¡a 3.5 libras de salmón!

Los lignanos, fitoquímico presente en estas semillas son potentes antioxidantes. Ayudan a combatir los radicales libres previniendo enfermedades degenerativas. Además regulan diferentes procesos hormonales relacionados con el envejecimiento como la menopausia, andropausia y las arrugas de la piel.

Su cantidad de fibras solubles e insolubles supera la de las frutas, vegetales y granos enteros. La fibra insoluble ayuda a reducir los niveles de colesterol; en cambio, la fibra soluble o mucílago actúa como laxante natural y protege la flora intestinal, previniendo el riesgo de padecer hemorroides, hipertensión, cáncer de colon, sobrepeso, enfermedades cardíacas y diabetes.

Al igual que cualquier tipo de fibra, es importante no tomar más de lo recomendado e ingerir suficiente líquido.

No se recomienda tomar linaza en caso que haya dolores abdominales, obstrucción intestinal o durante el embarazo, sin previamente consultar con su médico

Formas disponibles:

Existen en el mercado varios tipos de linaza soluble o productos en los que se utiliza la semilla como ingrediente, entre los más comunes, los panes, galletas, bizcochos y muchos otros alimentos integrales. Otra opción es el aceite de semilla de linaza que se consigue en forma líquida para uso culinario o como suplemento alimenticio que se consume por cucharadas.