La mujer de mi hermano, un denso drama familiar
Lo singular de la historia es que se atreve con tema tabú
SANTO DOMINGO. Las novelas del peruano Jaime Bayly poseen tres elementos atractivos para la industria del cine, la denuncia acerca de la hipocresía en las costumbres sociales, la presencia de una sexualidad reprimida que aflora a pesar de todo y su escritura de fácil traducción a las imágenes en movimiento. Tales características han permitido que sus obras "No se lo digas a nadie" (1998) y "La mujer de mi hermano" (2005), se llevaran al cine con relativo éxito. Esta vez, Bayly se anima como productor y guionista en colaboración con el director Ricardo de Montreuil, quien realiza con ésta su ópera prima.
Un tema tabú
Se trata de un drama familiar de atmósfera asfixiante, que tiene como eje el triángulo entre dos hermanos y la esposa del mayor de ellos. El guión explota la lucha de opuestos entre los hermanos, uno artista plástico, el otro exitoso hombre de las finanzas, a cargo del negocio de la familia. Lo singular de esta historia es que se atreve con un tema tabú, el abuso sexual entre hermanos de una familia de clase alta, conflicto que está en el fondo del relato.
Es una narración densa que avanza a pasos lentos, sostenida en gran medida por una excelente dirección de arte que logra crear un clima frío e impersonal, cual mirada científica a través del microscopio.
El nivel de las actuaciones es elevado en general y el trío protagonista -Bárbara Mori, Christian Meier y Manolo Cardona- luce en las escenas de mayor carga dramática. Destacan los diálogos intensos, que se apoyan en un trabajo de cámara que sabe utilizar el espacio fuera del cuadro de manera inteligente, despegándose de forma sencilla pero efectiva del relato novelesco y teatral.
Los deslices
La bella actriz Bárbara Mori interpreta a Zoe, la esposa insatisfecha, que ante la comprobada infertilidad del marido, busca el modo de cumplir con su rol a plenitud y dar continuidad a la familia. Pero a ratos el director se deja llevar por un erotismo básico que nos recuerda aquellos filmes italianos de los años setenta, que trataron de revivir a las divas a punta de escenas ardientes.
Otro elemento que conspira contra un resultado más contundente, es que la novela y el guión trabajan con elementos propios de una tragedia griega. El conflicto íntimo que se devela es profundo y doloroso, pero las posteriores acciones de los personajes no están a la altura de las circunstancias, quedando la sensación de un filme no resuelto del todo.
Esto pasa porque la novela y el respectivo guión tienen como base un concepto: la transacción. Todos negocian con todos, la aceptación del otro y su intimidad a cuestas es el modo que la familia del relato logra sobrevivir y dar continuidad a su descendencia.
Recomendable para comprobar que el mundo de lo privado sigue develándose a través del cine y su maridaje con la literatura, ya que como dice el refrán, hay cosas que pasan hasta en las mejores familias.
Ficha técnica
Argentina, México, Perú, USA, 2005. 89 minutos.
Dirección: Ricardo de Montreuil
Guión: Jaime Bayly
Música: Angelo Milli
Fotografía: Andrés Sánchez
Intérpretes: Bárbara Mori, Christian Meier, Manolo Cardona, Gaby Espino, Beto Cuevas, Bruno Bichir y Angélica Aragón
Es una narración densa que avanza a pasos lentos, sostenida en gran medida por una excelente dirección de arte que logra crear un clima frío e impersonal, cual mirada científica a través del microscopio.
El nivel de las actuaciones es elevado en general y el trío protagonista -Bárbara Mori, Christian Meier y Manolo Cardona- luce en las escenas de mayor carga dramática. Destacan los diálogos intensos, que se apoyan en un trabajo de cámara que sabe utilizar el espacio fuera del cuadro de manera inteligente, despegándose de forma sencilla pero efectiva del relato novelesco y teatral.
Los deslices
La bella actriz Bárbara Mori interpreta a Zoe, la esposa insatisfecha, que ante la comprobada infertilidad del marido, busca el modo de cumplir con su rol a plenitud y dar continuidad a la familia. Pero a ratos el director se deja llevar por un erotismo básico que nos recuerda aquellos filmes italianos de los años setenta, que trataron de revivir a las divas a punta de escenas ardientes.
Otro elemento que conspira contra un resultado más contundente, es que la novela y el guión trabajan con elementos propios de una tragedia griega. El conflicto íntimo que se devela es profundo y doloroso, pero las posteriores acciones de los personajes no están a la altura de las circunstancias, quedando la sensación de un filme no resuelto del todo.
Esto pasa porque la novela y el respectivo guión tienen como base un concepto: la transacción. Todos negocian con todos, la aceptación del otro y su intimidad a cuestas es el modo que la familia del relato logra sobrevivir y dar continuidad a su descendencia.
Recomendable para comprobar que el mundo de lo privado sigue develándose a través del cine y su maridaje con la literatura, ya que como dice el refrán, hay cosas que pasan hasta en las mejores familias.
Ficha técnica
Argentina, México, Perú, USA, 2005. 89 minutos.
Dirección: Ricardo de Montreuil
Guión: Jaime Bayly
Música: Angelo Milli
Fotografía: Andrés Sánchez
Intérpretes: Bárbara Mori, Christian Meier, Manolo Cardona, Gaby Espino, Beto Cuevas, Bruno Bichir y Angélica Aragón
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