La sombra del poder

El actor Russell Crowe logra una buena actuación personificando a un periodista. Fuente externa

SD. Son pocas las películas que se desarrollan en el ambiente periodístico. Entre las recordadas destacan "All the President's men" de Alan J. Pakula (1976), "The insider" de Michael Mann (1999) y "Good night and good luck" de George Clooney (2005).

En este tipo de producciones, la mirada cinematográfica se concentra en los aspectos potencialmente más dramáticos del oficio de informar en medios masivos, los cuales suelen estar en los dilemas que plantea la ética periodística.

Esta película continúa dicha senda, esta vez explorando uno de los conflictos de mayor actualidad en los EE.UU., la corrupción en torno a los negocios conexos de la guerra. Está basada en la homónima serie de la televisión pública inglesa, que lograra producir sólo seis capítulos en el 2003. Este filme mantiene la impronta de thriller político de la serie, pero ambientado en las altas esferas del poder norteamericano.

Una historia, un caso.

Cal McAffrey (Russell Crowe) es un periodista de trayectoria en un periódico de la capital norteamericana. En su cincuentena ya larga, es casi una reliquia de la prensa escrita,  amenazado por el reemplazo de una nueva generación de informadores cibernéticos. Su especialidad es el periodismo policial, lo cual le lleva a indagar en dos asesinatos aparentemente desconectados. Pero Cal descubre un vínculo entre las muertes, lo cual transforma el reporteo en un caso criminal. Su antigua amistad con Stephen Collins (Ben Affleck), un impetuoso legislador  -amante de una de las personas asesinadas- complejiza la trama, en cuyo centro queda el sutil límite entre la fidelidad a la profesión y la ayuda al compañero de universidad.

La conspiración

En el fondo de esta historia está la cuestionada privatización de la seguridad militar. Las empresas que se dedican a prestar servicios contratando ex militares, tanto en el exterior como en el interior del país del norte, son investigadas por el congresista Collins.

Un negocio que mueve millones de dólares y que enriquece a unos pocos, a costa del erario público, es la motivación que da fuerza y soporte al guión de esta historia.

Los personajes del relato giran en torno a este tema, unos tratando de sacar a la luz pública los nexos entre un consorcio de empresas y los crímenes, otros tratando de ocultarlos de diferentes maneras.

Lo público y lo privado

Lo más logrado de esta producción está precisamente en el guión, que logra combinar con sutileza los aspectos públicos con los privados. Así, las historias personales de los personajes afectan el desarrollo de la historia, generando una dinámica de gran riqueza dramática. Esto no sólo hace creíble el relato, también lo salva del maniqueísmo, tan común en las películas con tramas conspirativas. En ello la actuación de Crowe es vital; el héroe que logra construir tiene una alta densidad; su sentido de la ética le permite entrar en la maraña de intereses y sacar de allí una chispa de verdad para los lectores.

Interesante es también la tensión entre las metas financieras del periódico y el trabajo del reportero, la eterna disyuntiva entre vender noticias y la búsqueda de la "verdad". La historia tiene varios giros sorpresivos que mantienen el interés del espectador, pero lamentablemente se utiliza el manido recurso de la antigua fotografía que posee la clave de la historia para provocar el desenlace. El manejo de la tensión dramática es otro de los aspectos destacables, apoyada por una sutil pero eficaz banda sonora.

En resumen una buena película, con actuaciones de alto nivel que se atreve con un tema polémico y que continúa la línea de filmes incisivos del joven director escocés Kevin Macdonald,  planteada con fuerza en "El último Rey de Escocia" (2006).

Recomendable para quienes gustan de los filmes que provocan inquietud en la butaca y especialmente para noveles y experimentados periodistas.

Ficha Técnica

State of play. EE.UU. Reino Unido, Francia. 2009. 127 minutos.

Dirección: Kevin Macdonald

Guión: Matthew Michael Carnahan y Tony Gilroy

Música : Alex Heffes   

Fotografía : Rodrigo Prieto   

Intérpretes :

Russell Crowe, Ben Affleck, Rachel McAdams, Helen Mirren, Robin Wright Penn, Jason Bateman