La verdadera historia de un hombre que era una mujer
Fue la primera médico de Ingalterra y ocultó su verdadero sexo e identidad durante 46 años en el siglo XIX
SANTO DOMINGO. El verdadero sexo del Dr. James Berry y su real identidad solamente fueron conocidos por una exigua cantidad de personas cuando falleció en medio de una epidemia de desintería ocurrida en Londres en 1865.
Lo supo y lo comunicó a sus superiores una sirvienta que lavó su cuerpo después de que falleciera quien realmente se llamaba Margaret Bulkley y era hija de un comerciante.
Los resultados de largos años de investigación paciente fueron dados a conocer por el Dr. Michael Du Preez -urólogo retirado- a la revista New Sicentist, 150 años después de la muerte de la que ahora es considerada la primer mujer médico de Gran Bretaña, quien durante 46 años ocultó su verdadero sexo en la armada inglesa de la que fue oficial médico. La institución se encargó a su muerte, al ser conocido el sexo del supuesto militar, de ocultar de manera inmediata la verdad debido a lo escandaloso del hecho en aquella época.
A inicios del siglo XIX, Margaret Bulkley se vio necesitada de ocultar su identidad y sexo para poder ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Edinburgh. Graduada en 1812, realizó la primera cirugía de cesárea en el Reino Unido, salvando así la vida de la madre y del bebé.
Margaret y De Miranda
Tras un largo buceo del Dr. Du Preez en archivos, cartas, cuentas, etc. descubrió a jirones la historia de la irlandesa Margaret Ann Bulkley, hija de Jeremiah, un comerciante de Cork, quien agobiado por las deudas dejó a su hija abandonada junto a su esposa Marie Ann, hermana del pintor James Berry, profesor de pintura de la Real Academia de Artes de Londres, quien falleció en la capital del país en 1806 y gracias a cuyos ahorros pudieron sobrevivir ambas durante tres años.
Para lograr que Margaret se hiciera médico se tejió una espesa conspiración en la que estuvieron vinculados la madre de Margaret, jóvenes liberales amigos de su tío y hasta el prócer venezolano Francisco de Miranda, según logró establecer Du Preez en lo que casi parece una novela de ficción. La clave para establecer la verdad fueron dos docenas de cartas, unas de la adolescente Margaret y otras del ya supuesto estudiante de medicina James Berry, analizadas por el investigador con el apoyo de los Servicios Científicos Forenses del Reino Unido, encabezados por la experta Alison Reboul, quienes establecieron que las cartas firmadas por diferentes nombres fueron escritas por la misma persona: Margaret Ann Bulkley.
Según parece el propio tío de Margaret, cuyo círculo de amistades apoyaban la educación femenina como un derecho de la mujer, fue quien ideó ponerla a estudiar medicina. Para ello buscaron apoyo en dos personas influyentes entre ellos, el físico Eduard Fryer y el general Francisco Miranda, quien seguramente apoyo cálidamente la idea, toda vez que sus ideales revolucionarios respaldaban este tipo de principios.
De hecho, según pudo establecer el investigador británico, Francisco de Miranda pudo dar el puntillazo final al prometerle trabajo en Venezuela, una vez fuera libre del coloniaje español. Frustradas estas posibilidades, la mujer se vio necesitada de trabajar, así que continuó su vida como hombre, de lo cual conocían muy pocas personas.
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