Las ballenas del mundo en la mira del arpón

SANTO DOMINGO.-El nombre común de jorobadas les viene de que nuestras ballenas (Megaptera novaengliae) arquean el lomo antes de sumergirse. Megaptera significa "alas grandes", en alusión a sus enormes aletas pectorales. El nombre de la especie ("novaengliae") se debe a que los primeros ejemplares fueron descritos en aguas de New England (Nueva Inglaterra).

Imaginen a un grupo de ballenas jorobadas que se alimentan activamente en aguas del Atlántico Norte. En esas aguas sus alimentos favoritos krill (camaroncitos) y peces pequeños abundan. La estrategia de depredación de estos cetáceos es muy variada: engullen sus presas directamente o las atontan primero golpeando el agua con sus portentosas aletas. Pero la técnica más original es la red de burbujas. En un admirable trabajo en equipo, varias ballenas rodean al cardumen formando una red de burbujas que obligan a los peces a subir a la superficie y les impiden ver a las ballenas que suben con la boca abierta tragándose millares de ellos. Esa red de burbujas puede alcanzar 30 metros de diámetro.

De pronto se oye el ruido del motor de un barco. Las ballenas no prestan mucho caso al exterior cuando engullen un buen manjar. Además, tal vez creen que se trata de sus fans de Samaná que celebran y disfrutan sus poderosas acrobacias. Pero no. Son barcos balleneros tripulados por guerreros vikingos que conservan el violento coraje de sus ancestros. Adoran secretamente a Thor y a Odín y se comunican con las mismas palabras "que usó el áspero norte para cantar sus mares y sus espadas".

Es muy difícil hacerle blanco a una ballena. Es un blanco móvil y la plataforma de disparo (el barco) también se mueve. Por eso el arpón cargado con explosivos casi nunca hace diana en la cabeza, lo que mitigaría el sufrimiento. Generalmente le impacta en el lomo y le estalla en el estómago, destruyéndole los órganos vitales y provocándole una hemorragia interna masiva. Ahogada en su propia sangre, le espera una dolorosa agonía.

Las ballenas jorobadas viajan 25 mil kilometros (record migratorio entre los mamíferos), desde su área de apareamiento y cría en el Banco de la Plata, hasta sus cotos de alimentación en el Atlántico Norte. Sin embargo, la cacería hace que parezca absurda esta hazaña prodigiosa. ¡Recorrer 25 mil Km. para encontrar una muerte horrorosa en plena primavera!

Por eso la campaña iniciada por la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA) ya ha colectado más de 650 firmas para mantener la prohibición de la cacería de ballenas. Pero queremos llegar al millón de firmas antes de que se produzca la cumbre en Marruecos de la Comisión Ballenera Internacional la semana próxima, donde se decidirá si se levanta la veda, lo que permitiría, sólo a Noruega, uno de los tres países ballenicidas, matar 6 mil ballenas en los próximos diez años.

Si te apena y te indigna esta propuesta atroz; si quieres que las ballenas sigan viniendo a la Bahía de Samaná para beneficio y regocijo de las personas que disfrutamos más con la vida que con la muerte, recuerda que la pena y la indignación por sí solas no bastan. Haz clic en la dirección que aparece al final y firma y reenvía este mensaje a todas las personas que conoces.

¡Tenemos que convencer a un millón de amigos! guerrero.simon@gmail.com