Liberar animales silvestres puede resultar peligroso

Instituciones internacionales han establecido reglas para la liberación de animales cautivos

Puerto Rican parrot. Fuente externa
SANTO DOMINGO. Para la mayoría de las personas, liberar un animal silvestre en un ambiente natural es lo más recomendable, ya se trate de animales confiscados, heridos o abandonados por sus padres.

Comprendo el entusiasmo de quienes cometen este error. He participado en varios programas de reintroducción de especies endémicas amenazadas y puedo asegurar que existen pocas situaciones más gratificantes que ver a un animal cautivo volar o correr libre en su "tierra prometida". Sin embargo, liberar animales no es casi nunca la decisión más inteligente, y en aquellos pocos casos en que se recomienda, sólo pueden dirigirla expertos en la materia, luego de estudios minuciosos y tomando en cuenta una gran diversidad de variables.

El asunto es tan delicado, que organismos internacionales como Birdlife International y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) han elaborado instructivos para el manejo en cautiverio de animales confiscados, respetando siempre los objetivos de la conservación de la biodiversidad. Comentaremos en este artículo algunas de las recomendaciones de IUCN.

Cualquier decisión que se tome con un animal silvestre cautivo debe garantizar que lo que se haga con él contribuya a la conservación de la especie. Una liberación hecha sin considerar los factores envueltos y los grandes riesgos que éstas implican, puede conducir a la muerte por hambre del animal liberado y, peor aún, a una catástrofe en la población natural de la especie, pues los ejemplares en cautiverio pueden haber adquirido enfermedades desconocidas en el ambiente natural y contagiar a los animales salvajes que carecen de defensas para enfrentar esas enfermedades.

A tener en cuenta

Un criterio muy importante es el estatus del animal en cautiverio. Si se trata de una especie endémica y/o amenazada, hay que tratar de hacer algo que contribuya a la supervivencia de los individuos y de la especie. Ahora, si se trata de un animal endémico pero no en peligro crítico, del cual todavía existen poblaciones aceptables, la liberación no se justifica, ya que los cuantiosos recursos que habría que invertir para un programa de reintroducción, deberían invertirse en mejorar las condiciones del ambiente natural de la especie. Además, el beneficio que recibe la población silvestre no compensa los riesgos.

Otro criterio crucial es considerar las condiciones del ambiente donde se va a liberar al animal. Nunca deben liberarse ejemplares de una especie amenazada, si no se han corregido los factores que amenazan su supervivencia. Si liberamos cotorras en un ambiente donde aún se saquean los nidos y se sigue destruyendo el hábitat, estaríamos tratando de llenar un barril sin fondo, circular y vicioso. Lo mismo pasa si sólo enfrentamos la deforestación reforestando. Sería como pretender contrarrestar la mortalidad infantil aumentando la tasa de natalidad. Si no se atacan las causas y los niños se siguen muriendo, poco sentido tiene traer más niños al mundo para que corran la misma trágica suerte. Lo urgente es detener la deforestación. Es decir, prevenir para luego no querer remediar lo irremediable.

guerrero.simon@gmail.com