Los fuegos artificiales son enemigos de los niños
Los niños sufren muchos accidentes con fuegos artificiales
[b]Laura Martínez[/b]
Santo Domingo. Los colores de la Navidad no serían lo mismo sin los fuegos artificiales. Es cierto. Sin embargo, lo que pudiera parecer un juego, no lo es. Y los más pequeños suelen ser siempre sus principales víctimas. Según un estudio de la revista estadounidense Pediatrics, el órgano más afectado en el 29% de los niños que padecieron lesiones provocadas por fuegos artificiales fue el ojo.
[b]Sala de urgencia[/b]
Las salas de urgencias de República Dominicana no son la excepción, sobre todo, en diciembre. Además de quemaduras en la dermis y epidermis, estos traumas pueden provocar la pérdida de la agudeza visual de manera parcial o permanente, como apunta Natalia Bergés, especialista en oftalmología pediátrica: "Y en la mayoría de los casos son traumas severos".
Los niños son quienes más sufren las consecuencias de estos accidentes. Primero, porque sus reflejos no están tan desarrollados como los de los adultos; y segundo, porque debido a su corta estatura son un blanco fácil cuando estos artificios toman otra dirección a la previamente dirigida.
Las lesiones no son vanas. Pueden ser quemaduras en el ojo, en los anexos oculares o los llamados "traumas en contuso cortante", es decir, cuando el cohete impacta en el ojo, lo golpea y abre el globo ocular, pudiendo provocar heridas tanto internas como externas.
Natalia Bergés insiste en propiciar una legislación en contra de que los menores puedan adquirir y manipular fuegos artificiales. "Y que cuando los adultos los usen y haya niños presentes éstos estén siempre bajo la supervisión de sus mayores porque en estos casos la prevención es siempre más importante que las medidas que se puedan tomar a posteriori", añade.
[b]Responsabilidad[/b]
Los daños en la vista no son sólo físicos, también son psicológicos y emocionales. Un estudio realizado en el hospital Dr. Elías Santana, en Los Alcarrizos, en niños que habían sufrido traumas oculares, demostró que el 61% de los accidentes se produjo en el momento de juego y que la mayoría de estos niños padecieron después problemas psicosociales y de adaptación.
Natalia Bergés concluye que la prevención y la responsabilidad de los padres son los mejores aliados contra este tipo de accidentes. Pero cuando lo imprevisto ocurre, la medida más acertada es acudir inmediatamente a un especialista, antes de que sea demasiado tarde y antes también de que el daño sea irreparable.
[b]Precauciones[/b]
Los niños no deben manipular directamente los fuegos artificiales y los adultos, al encender la mecha, deben cerciorarse de que todos los niños están a una distancia prudencial. La trayectoria del fuego artificial es errática y los niños deben tener tiempo para ponerse a salvo en caso de amenaza.
Las salas de urgencias de República Dominicana no son la excepción, sobre todo, en diciembre. Además de quemaduras en la dermis y epidermis, estos traumas pueden provocar la pérdida de la agudeza visual de manera parcial o permanente, como apunta Natalia Bergés, especialista en oftalmología pediátrica: "Y en la mayoría de los casos son traumas severos".
Los niños son quienes más sufren las consecuencias de estos accidentes. Primero, porque sus reflejos no están tan desarrollados como los de los adultos; y segundo, porque debido a su corta estatura son un blanco fácil cuando estos artificios toman otra dirección a la previamente dirigida.
Las lesiones no son vanas. Pueden ser quemaduras en el ojo, en los anexos oculares o los llamados "traumas en contuso cortante", es decir, cuando el cohete impacta en el ojo, lo golpea y abre el globo ocular, pudiendo provocar heridas tanto internas como externas.
Natalia Bergés insiste en propiciar una legislación en contra de que los menores puedan adquirir y manipular fuegos artificiales. "Y que cuando los adultos los usen y haya niños presentes éstos estén siempre bajo la supervisión de sus mayores porque en estos casos la prevención es siempre más importante que las medidas que se puedan tomar a posteriori", añade.
[b]Responsabilidad[/b]
Los daños en la vista no son sólo físicos, también son psicológicos y emocionales. Un estudio realizado en el hospital Dr. Elías Santana, en Los Alcarrizos, en niños que habían sufrido traumas oculares, demostró que el 61% de los accidentes se produjo en el momento de juego y que la mayoría de estos niños padecieron después problemas psicosociales y de adaptación.
Natalia Bergés concluye que la prevención y la responsabilidad de los padres son los mejores aliados contra este tipo de accidentes. Pero cuando lo imprevisto ocurre, la medida más acertada es acudir inmediatamente a un especialista, antes de que sea demasiado tarde y antes también de que el daño sea irreparable.
[b]Precauciones[/b]
Los niños no deben manipular directamente los fuegos artificiales y los adultos, al encender la mecha, deben cerciorarse de que todos los niños están a una distancia prudencial. La trayectoria del fuego artificial es errática y los niños deben tener tiempo para ponerse a salvo en caso de amenaza.
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