Los miedos de este siglo

La psicóloga Marta Beato ofreció en el restaurante Salón de Té una interesante conferencia donde abordó los principales miedos existenciales que acompañan al hombre y a la mujer en la actualidad.

El ser humano comparte con los animales superiores cinco emociones básicas: alegría, afectos, tristeza, rabia y miedo. Este último es el mecanismo emocional que se despierta en nuestro organismo ante una señal de amenaza, y que envía señales al cerebro para tener una actitud de defensa o de huida.

Pero los miedos existenciales no entran en esta categoría, no son agresiones tangibles ante las que podamos reaccionar. "Son amenazas mucho más sutiles, que anidan en nuestra mente, en nuestra alma y nos impiden conectarnos con el bienestar y la paz", explica Marta Beato. Solemos vivir de espaldas a ellos, más aún, si no los mencionamos es como si no existieran. Pero están ahí.

En la experiencia profesional de esta psicóloga las principales angustias existenciales de este siglo se pueden condensar en 10 grandes miedos.

1. Miedo a la locura. Uno de los temores más fuertes que tiene el ser humano, porque la locura es como una forma de muerte, es desconectarte del ser y algo realmente doloroso. En nuestra cultura no se nos enseña a manejar la locura, la gente no sabe qué hacer cuando dentro de la familia alguien tiene un trastorno de este tipo. Se mantiene oculto.


"Esta experiencia viaja en nuestro código genético, en nuestra memoria celular, y parte de ese miedo que tenemos a la locura, como muchos del resto que vamos a ver, radica en la conexión que el inconsciente tiene con esa experiencia". Actualmente es un tema más abierto, considera, y con la proliferación de psicólogos y psiquiatras se maneja mejor. De todas maneras hacen falta más profesionales que aborden la salud mental del país y, sobre todo, se requiere aceptar estos trastornos para pode darles un tratamiento adecuado.

2. Miedo a la enfermedad. En un tiempo donde los adelantos médicos traen tantas soluciones, es interesante ver que el temor a enfermar se mantiene, es algo intrínseco a nuestra naturaleza. También vemos que mientras más descubrimientos médicos hay, más enfermedades nuevas surgen.

"La enfermedad tiene que ver con la existencia misma, vivimos en un entorno que no educa para la enfermedad, el factor salud no se enseña a los niños como un valor". Para Marta Beato las personas empiezan a ver el valor salud en la medida en que lo pierden. La enfermedad es algo que no se quiere ver, es ese miedo a que suceda algo que no se pueda controlar.

3. Miedo a la muerte. De igual manera, vivimos de espaldas a la muerte. Se evita que los niños tengan contacto con ella, no la vemos como parte del proceso de la vida, por eso genera un miedo existencial. "La muerte está en lo más profundo de nosotros, tiene que ver con el miedo al vacío, a la nada, con la incertidumbre de lo desconocido."

4- Miedo al sufrimiento. Es visto como algo sin sentido. El sufrimiento es casi un castigo: cometiste un error, lo pagas. Suele generar dos tipos de respuestas, esto es, un cambio para bien o un cambio para mal, porque pasar por una experiencia dolorosa es casi siempre un punto de reflexión. La persona decide revisar su vida y hacer cambios positivos o, por el contrario, se resiente, considera lo injusto de la vida y esos cambios se tornan negativos.

Según Marta hay corrientes muy interesantes, como la logoterapia, que plantean el valor del sufrimiento en nuestras vidas. Viktor E. Frankl, psicólogo creador de esta terapia, desarrolló toda una teoría de cómo el sufrimiento puede ser visto como un camino para la enseñanza y el aprendizaje.

5. Miedo a la vejez. Durante mucho tiempo la vejez fue asumida como el lugar al que se aspiraba, y en las diferentes culturas los mejores puestos de la sociedad estaban reservados para las personas de más edad.

"Ahora estamos viviendo en la cultura de lo nuevo, de lo inmediato, de lo que se acaba de hacer y todo es para mantenernos más jóvenes. La vejez ha pasado a ser algo en desuso, desechable". Por eso el miedo a envejecer anida en el corazón de muchas personas, considera esta profesional, que hacen dos cosas: huir de ella o asumirla con resignación, casi como una derrota. Hay que preparar el camino para aceptarla, especifica, una estructura mental para llegar a ella y hacer todas esas cosas que uno dice va a realizar cuando se retire. "Es un buen momento para preguntarnos cómo nos estamos preparando para la vejez, porque debería ser un estado deseado, el indicador de que tuviste una larga vida".

6. El miedo el fracaso. Estamos en la sociedad del éxito que es sinónimo de felicidad, mientras que el fracaso se relaciona con la infelicidad. A los niños que no tienen éxito no se les enseña a ver el fracaso como parte de un aprendizaje. Llegará el momento en que se hablará del fracaso del éxito, porque se ha puesto en la escala de valores en un nivel muy por encima de otros principios más esenciales. "La búsqueda del éxito hace que la gente le tenga pánico al fracaso, ¿por qué no puede haber en el fracaso una enseñanza, un aprendizaje, como un camino…?".

7. Miedo al silencio. Relacionado con el anterior. Tenemos miedo a escucharnos a nosotros mismos, a escuchar el sonido del silencio y, al igual que el miedo a la soledad, la persona conecta el silencio con falta de vida. Para Marta Beato " el silencio está llamado a ser uno de los altares para reconstruirnos, para renovarnos, para conectarnos con nuestra esencia".

8. El miedo al desamor. Uno de los grandes dolores de la humanidad. El amor es un sentimiento que está en lo más profundo de nosotros, significa conexión y es lo que nutre el espíritu y la psiquis. Los niños que no reciben la dosis mínimas de amor pueden ir desde la muerte hasta desarrollar verdaderos problemas emocionales. "Andamos por la vida necesitando de esa energía del amor, de la pertenencia, del reconocimiento. Cuando no cubrimos esas necesidades nos conectamos con el miedo profundo al desamor y tomamos muchas decisiones equivocadas."Decisiones tales como elegir a una pareja sólo para no quedarse sola, o mantenerse en un trabajo por temor a que desaparezca el sentido de la pertenencia.

El desamor se manifiesta en dos grandes vertientes, explica Marta, la del alejamiento y la del acercamiento. En la del acercamiento es lo que llamamos agresividad, y en su vertiente de alejamiento es la ruptura, uno de los grandes miedos debido a esa profunda necesidad de amor.

9. Miedo a la soledad. Estamos en la época de la comunicación, lo que sucede al otro lado del planeta lo sabemos inmediatamente y es el momento en el que nos sentimos más incomunicados. "Más que a la soledad es un miedo a sentirse solo. La gente tiene miedo a este sentimiento porque cree que le conecta con el no ser y en realidad la soledad es un camino hacia el ser, te conecta contigo mismo".

Existe también la soledad de la desconexión, aquella en la que aún estando rodeada de personas no estás conectada con nadie, es algo muy profundo. Y la soledad hace proyectar la fantasía de que se está desconectado de los propios afectos, por eso es otro miedo existencial.

10. Los miedos irracionales. Aquellos que tienes y no sabes por qué, vives con una sensación de que algo puede pasar o de que algo no está funcionando bien. Son temores muy importantes porque te quitan la paz, al no conocer su origen, y te conectan con la

¡Enfréntalos!

La mejor manera de plantar cara a todos estos temores es: perderle el miedo al miedo. "Tenemos que cambiar la mirada, cambiar desde donde miras la locura, el sufrimiento, desde donde miras la enfermedad y el desamor… lo desconocido. Es en ese espacio que se genera el miedo, porque cada uno de esos elementos por alguna razón está conectado con el dolor, y cuando aprendamos a desconectarlos del dolor y podamos ver lo que pueden significar en nuestras vidas dejarán de ser miedos y dejaremos de ser manipulados por ellos".

Uno de los caminos para contrarrestar estos miedos, añade Marta Beato, es el conocimiento, el desarrollo de habilidades. Hay que mirarlos de frente y extraer los beneficios que pueden aportar a tu vida. ¿Cómo? Valora tu presente, porque muchos de estos miedos están en el futuro. "Hay estudios que demuestran que el 70% de nuestros miedos nunca los viviremos, que sólo son factores que nos atrapan pero que nunca se van a desarrollar". Entonces, ¿por qué preocuparse?