Los poetas también bailan merengue

Clausura. El Primer Festival Internacional de Poesía "Clima de eternidad", fue clausurado la noche del domingo en la Sala Ravelo

Parte de los poetas durante una lectura en el Centro León.
SANTO DOMINGO. El Primer Festival Internacional de Poesía fue clausurado… con poesía, eso fue la noche del domingo en una Sala Ravelo donde habían muchas butacas vacías y buenos poetas leyendo. El poeta y catedrático Rei Berroa supo llevar el recital con sentido del humor y sobriedad.

El recorrido lírico fue abierto por el reconocido poeta guadalupeño Ernest Pepin, quien en 1991 obtuvo el Premio Casa de las Américas. Lo acompañó con su voz bohemia, la poeta y traductora cubana Nancy Morejón, quien tradujo in situ dos de los excelentes poemas del poeta caribeño. Pepin es uno de los poetas fundamentales de la expresión caribeña.

Le siguió el poeta de Paraguay Jacobo Rauskin, municipal y benedettino, cuyo último poema pareció decir algo de una voz pobre, pero poética. Después subió al estrado el poeta brasileño Floriano Martins quien regaló tres poemas interesantes que logró hacer empatía con el público, gracias a la lectura en español realizado por una poeta mexicana. Eran poemas muy brasileños, donde hablaba de orgasmos y otras bellezas.

El poeta boricua Vicente Rodríguez Nitzche demostró un gran sentido de solidaridad poética cuando invitó a una poeta de su país a leer un poema de su amigo Andrés Castro Ríos, y otro del poeta dominicano Mateo Morrison, cuyo día en la feria se celebraba. Al finalizar leyó un madrigal suyo, bien elaborado, y con gran poder de sugerencia y síntesis; bueno, como todo madrigal.

Juan Bañuelos, de México, dio continuidad al recital colectivo. Su manera de decir los poemas es bastante "demodé", pero su poesía es rica en metáforas e imágenes, y sabe cómo hacer llegar sus preocupaciones sociales a través del uso del tropo sin caer en el facilismo de la poesía de barricada.

Luego otros poetas siguieron cantándole a la vida. El evento ha tenido éxito en su primera convocatoria, con la presencia de reconocidos poetas de distintos países. ¿Qué les gustó más a ellos? La lectura que hicieron el jueves en el Café Bohemio. ¿Lo que menos disfrutaron? Las lecturas en las universidades ante un público frío y poco conocedor, supuestamente obligado a estar allí. Lástima que para volver a oir buenos poemas haya que esperar hasta el año que viene.

La Feria siguió su curso y tarde en la noche se realizó en Casa de Teatro el tradicional agasajo de esa institución a los escritores extranjeros invitados, con un sancocho siempre solidario, donde no faltaron arroz, casabe, aguacate, tragos y hasta un perico ripiao para el baile. Pues, como se debe suponer, los poetas también bailan merengue.