Mi jefe y yo
Lleva las riendas de la relación con tu jefe
"No soporto a mi jefe" "yo sé más que él" y "no va poder contra mí" son frases muy comunes en los empleados cuando están inconformes con el tipo de dirección a las que están sujetos.
No controlar ciertas emociones en un momento dado puede afectar el rendimiento del empleado, desencadenar en un fuerte enfrentamiento con el jefe y poner en riesgo su puesto de trabajo.
A diferencia del jefe, que en el momento de la selección tiene la posibilidad de elegir la persona que estará bajo su cargo, la persona que aplica a un puesto no puede escoger para quién trabajará.
¿Tienes un jefe difícil?
Puede que hayas corrido con la mala suerte de toparte con un jefe que no escucha tus inquietudes y preocupaciones, que te grita cada vez que se dirige a ti o que en vez de valorar tus logros se enfrasca en los errores del pasado.
Entonces es importante que desarrolles estas dos habilidades: autoconocimiento y la gerencia de uno mismo. En la medida que te conoces a ti misma, seas capaz de autoevaluar acertadamente tu trabajo y te tengas confianza, podrás mantener bajo control las situaciones. Las personas que no conocen sus fortalezas y brechas tienden a enredarse más en conflictos porque les cuesta establecer límites en lo que es o no adjudicable a ellos.
Etapas del ego
Observa a tu jefe y determina el estado del ego en el que se encuentra. Esto te servirá para identificar y analizar sus etapas con el objetivo de ayudar a ambos a comunicarse.
Existen tres etapas: el padre, el adulto y el niño.
Cuando una persona se encuentra en un estado del ego en particular se comporta de manera característica. Las características de una persona que actúa en el estado del padre son: demasiado protector, distante, dogmático, indispensable y firme. Una persona en este estado tiende a discutir no con base en hecho lógico, sino en regla, en caminos que tuvieron éxito en el pasado. Este jefe desea que las cosas se hagan a su manera, aunque ésta no sea la mejor para la compañía. Es mejor adaptarse a su modo de trabajo. Una persona que opera de esta manera no es un jefe o.k.
Una persona en el estado del ego de niño refleja todas las conductas que normalmente se atribuyen al infantilismo. Por ejemplo, esta persona tiende a tomar acciones ilógicas y precipitadas que le proporcionan satisfacción inmediata.
En una discusión las acciones de esta persona podrían incluir berrinches temperamentales, una aceptación en silencio, timidez y risas falsas. Una persona que opera de esta manera no es un jefe o.k.
Una persona en estado adulto adopta un enfoque racional y lógico. Procesa datos nuevos, busca cuidadosamente información novedosa, considera con amplitud esos datos y posteriormente basa su discusión en los hechos. No trata de "sorprender" a sus subordinados o manipularlos hasta llevarlos a posiciones incómodas. Por el contrario, un gerente adulto está interesado en enfrentar y resolver los problemas de una manera directa y sensible mediante la consideración de todos los puntos de vista para llegar a una solución. Una persona que opera de esta manera es un jefe o.k.
Esta propuesta incluye identificar y analizar las etapas de ego de las dos personas que participan en la transacción, con la intención de ayudar a ambos a comunicarse e interactuar más eficazmente. Poder identificar el estado de ego propio y el de la otra persona puede ser útil debido a que ayuda a entender lo que provoca la actitud del otro, y por lo tanto, la manera en que se debe estructurar el argumento o respuesta a las afirmaciones de la otra persona.
Es común que el supervisado encuentre actitudes de su jefe que le den rabia o no le gusten, pero en esos casos debe analizar fríamente la situación para determinar cómo zanjarla de una manera adecuada. Busca consejo o ayuda de algún profesional si consideras que ya la situación está intolerable.
A diferencia del jefe, que en el momento de la selección tiene la posibilidad de elegir la persona que estará bajo su cargo, la persona que aplica a un puesto no puede escoger para quién trabajará.
¿Tienes un jefe difícil?
Puede que hayas corrido con la mala suerte de toparte con un jefe que no escucha tus inquietudes y preocupaciones, que te grita cada vez que se dirige a ti o que en vez de valorar tus logros se enfrasca en los errores del pasado.
Entonces es importante que desarrolles estas dos habilidades: autoconocimiento y la gerencia de uno mismo. En la medida que te conoces a ti misma, seas capaz de autoevaluar acertadamente tu trabajo y te tengas confianza, podrás mantener bajo control las situaciones. Las personas que no conocen sus fortalezas y brechas tienden a enredarse más en conflictos porque les cuesta establecer límites en lo que es o no adjudicable a ellos.
Etapas del ego
Observa a tu jefe y determina el estado del ego en el que se encuentra. Esto te servirá para identificar y analizar sus etapas con el objetivo de ayudar a ambos a comunicarse.
Existen tres etapas: el padre, el adulto y el niño.
Cuando una persona se encuentra en un estado del ego en particular se comporta de manera característica. Las características de una persona que actúa en el estado del padre son: demasiado protector, distante, dogmático, indispensable y firme. Una persona en este estado tiende a discutir no con base en hecho lógico, sino en regla, en caminos que tuvieron éxito en el pasado. Este jefe desea que las cosas se hagan a su manera, aunque ésta no sea la mejor para la compañía. Es mejor adaptarse a su modo de trabajo. Una persona que opera de esta manera no es un jefe o.k.
Una persona en el estado del ego de niño refleja todas las conductas que normalmente se atribuyen al infantilismo. Por ejemplo, esta persona tiende a tomar acciones ilógicas y precipitadas que le proporcionan satisfacción inmediata.
En una discusión las acciones de esta persona podrían incluir berrinches temperamentales, una aceptación en silencio, timidez y risas falsas. Una persona que opera de esta manera no es un jefe o.k.
Una persona en estado adulto adopta un enfoque racional y lógico. Procesa datos nuevos, busca cuidadosamente información novedosa, considera con amplitud esos datos y posteriormente basa su discusión en los hechos. No trata de "sorprender" a sus subordinados o manipularlos hasta llevarlos a posiciones incómodas. Por el contrario, un gerente adulto está interesado en enfrentar y resolver los problemas de una manera directa y sensible mediante la consideración de todos los puntos de vista para llegar a una solución. Una persona que opera de esta manera es un jefe o.k.
Esta propuesta incluye identificar y analizar las etapas de ego de las dos personas que participan en la transacción, con la intención de ayudar a ambos a comunicarse e interactuar más eficazmente. Poder identificar el estado de ego propio y el de la otra persona puede ser útil debido a que ayuda a entender lo que provoca la actitud del otro, y por lo tanto, la manera en que se debe estructurar el argumento o respuesta a las afirmaciones de la otra persona.
Es común que el supervisado encuentre actitudes de su jefe que le den rabia o no le gusten, pero en esos casos debe analizar fríamente la situación para determinar cómo zanjarla de una manera adecuada. Busca consejo o ayuda de algún profesional si consideras que ya la situación está intolerable.
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