Michelle Jiménez y José Antonio Molina, profetas en su tierra

La bailarina y el director de orquesta fueron reconocidos por la SEC con una condición única

Michelle Jiménez y José Antonio Molina. Eduardo Encarnación

SANTO DOMINGO. Por primera vez fueron entregados por la Secretaría de Estado de Cultura, en la mañana de ayer, sendos reconocimientos a dos de los artistas dominicanos más destacados internacionalmente: las condiciones de Primera Bailarina Invitada del Ballet Clásico Nacional a Michelle Jiménez y de Director Principal Invitado al maestro José Antonio Molina.

"Creemos fervientemente que a los artistas y a los actuantes de la cultura, les es necesario el reconocimiento del pueblo, el reconocimiento oficial de los grupos de la comunidad y el reconocimiento del Estado dominicano", explicó en el acto de entrega, celebrado en la Sala Ramón Oviedo de la Secretaría, su máximo incumbente, el intelectual José Rafael Lantigua, quien hizo un recuento de los distintos estímulos creados por su cartera en estos cuatro años.

"Hoy asistimos a un acto trascendental, del cual este selecto grupo de personas a quienes hemos invitado, podrán dar testimonio", insistió antes de decir que se hacía entrega de dos títulos "a dos grandes figuras de nuestro arte, cuya internacionalización, festejamos y reconocemos".

El flamante académico de la lengua se refirió al enorme y extraordinario talento de Michelle Jiménez como bailarina y al prestigio que José Antonio Molina y ella misma aportan al país con su calidad artística y trayectoria.

"Este reconocimiento de honor nos va a permitir tenerlos a ambos por lo menos dos veces al año en actividades especiales para el pueblo dominicano", les comprometió el ministro.

En puntas de pie y con la batuta en la mano

Michelle Jiménez agradeció el gesto con una sonrisa que nunca desapareció, y nunca deja de ser cálida y un brillo en los ojos que hablaba seguramente de la madre que tanto la acompañó y perdió la batalla contra el cáncer. "Quiero agradecer a la Secretaría de Estado de Cultura y a Mónika Despradel, que siempre me tiene presente. Quiero agradecerle a mi país por hacerme la estadía aquí muy especial. Cada vez que vengo es muy, muy especial".

Michelle Jiménez había protagonizado la noche anterior uno de los momentos más altos y sin dudas el más emotivo de la Gala de Estrellas de la Danza Mundial, en la Sala Principal del Teatro Nacional.

José Antonio Molina, por su parte, hizo llorar a Patricia Ascuasiati, a quien recordó su niñez, cuando en ese mismo local que ocupa la Secretaría, se encontraba el Conservatorio Nacional de Música. "Es un gran honor lo que está pasando esta mañana conmigo", dijo Molina. "Este fue el Conservatorio y me emociona ver caras muy queridas. Aquí me mandaron mis padres..." y luego agregó "esto es un compromiso con la institución, con la Orquesta Sinfónica Nacional. La única orquesta del mundo en que conozco cada músico por su nombre. Ninguna orquesta, por muy importante que sea en el mundo, me es más querida e importante que esta", declaró.

José Antonio Molina dirigirá a la Orquesta Sinfónica Nacional, reforzada con músicos de otros países, en el concierto "Todo Beethoven", que ofrecerá en la víspera del 145 aniversario de la Restauración. Desde el público, sus padres Josefina Miniño y Papa Molina, lo miraban orgullosos.