“El mío es un sonido muy Bosé. Muy determinante, muy particular”

El cantautor español acaba de cumplir 60 años el 3 de abril y regresa al país con el tour “Estaré 2017”, a presentarse el 4 de mayo en el Palacio de los Deportes.

Cartel oficial de la gira de Miguel Bosé “Estaré 2017”.

SANTO DOMINGO. Miguel Bosé vuelve a República Dominicana, de la mano de Pedro García y Eduardo Durán, el 4 de mayo en el Palacio de los Deportes, con patrocinio de Brugal. La última vez se presentó en Altos de Chavón. Probablemente haga igual que Jennifer López, que trajo a sus gemelos con ella; así que quizás prepare las maleta para traerse a sus cuatro hijos: Diego, Tadeo, Ivo y Telmo, de 6 y 5 años, a quienes ha llevado a Disney en Los Ángeles, en Semana Santa.

El artista español, ahijado de Luchino Visconti, y que en su infancia conociera como a “tíos” a Ernest Hemingway y a Pablo Picasso, acaba de cumplir 60 años el 3 de abril, y habló en exclusiva con Diario Libre.

—¿Cómo se relaciona con el mundo de los toros, siendo Ud. hijo de un torero –Dominguín-, ha toreado alguna vez?

¡No, jamás, jamás, jamás! Mi padre se encargó mucho de que yo no mirara muy bien a los toros, y lo consiguió.

—¿Viene de su padrino Visconti y su mamá su relación con el cine?

No. Mira, mi relación con el cine empezó desde que era un adolescente. Cuando lo que te proponen creo que para ti supone una aventura y lo pruebas: hice teatro, hice cine, hice fotografías como modelo, hasta que descubrí la música y supe que eso era lo mío. Y a partir de ese momento me dediqué a la música.

—¿Y también la danza, y también...?

Sí, pero eso fue anteriormente. Eso lo hacía cuando era joven, pequeño; desde que empecé con cuatro años hasta los 24. Pero no, la música es lo mío y nada más.

—¿Cuál es el país con el que tiene una relación especial, además de España?

México. México. México es un mercado muy grande, y simplemente porque uno tiene a México y Estados Unidos, dos de los mercados más grandes y más importantes. Donde hay más conciertos que en ninguna otra parte o ningún otro país, con lo cual pasas más tiempo allá, con lo cual al final México y Estados Unidos, son los países a los que más tiempo les dedicas.

—En 1984 hay un cambio en su voz. ¿Por qué a partir de ese momento explota más las graves en su manera de cantar?

Porque mi productor Roberto Colombo me descubre cantando una canción que estábamos ensayando, en una tonalidad que para mí era lo más natural. Para mí yo tenía una voz de barítono a tenor, con lo cual decidimos que el material que íbamos a llevar a esas tonalidades eran las más naturales y abandonar las octavas altas. Y he pasado, ¿no? Y la música que en ese momento yo empezaba hacer -estaba Amante bandido-, que es cuando yo empiezo a componer. Porque antes de eso escribía textos, poco a poco, pero a partir de ahí es cuando empiezo a componer todo, hasta hoy es cuando desarrollo la carrera de Bosé de verdad.

—¿Cree que existe un estilo Bosé en las composiciones suyas?

A ver, en la manera de componer está porque es una manera de componer muy atípica. Pero así entiendo la música, y esa ha sido mi apuesta. La manera de escribir también, pero sobre todo en el sonido. Es un sonido Bosé. Muy determinante, muy particular.

—¿Cómo les fue finalmente en Cuba, en el 2009 con el concierto Paz sin fronteras?

Hubo presiones fuertes por parte del exilio cubano, el más rancio. Mucha presión. Incluso hasta amenazas de muerte para que Juanes y yo no hiciésemos ese concierto de Paz sin frontera. Pero Paz sin frontera no tiene color, su color es blanco. Lo que hace Paz sin fronteras es ir a los lugares en conflicto y pedir el fin del conflicto. Pedimos el fin del embargo Y quien nos apoyaron en ese momento fueron los dos bandos al mismo tiempo. Fue el gobierno cubano que nos abrió las puertas y nos puso hasta la Plaza de la Revolución, que era el santuario de Fidel y sólo había pisado el Papa aparte de él. Y luego la administración Obama, a través de Hillary Clinton en persona, que nos dijo “este concierto lo tenéis que hacer porque nosotros vamos a empezar ya a abrir las puertas del embargo. Es un sistema que no funciona, después de casi 50 años. Si algo que no funciona es que ya no va a funcionar, por lo cual hay que cambiar de política con Cuba. Y esto va a hacer mucho bien. La única dificultad que encontramos es tener en un escenario a todo tipo de gente para que fuera equilibrado. Es decir a disidentes-residentes, disidentes-exiliados, exiliados-progobierno, y gente progobierno-residente, y aparte todo el plantel internacional. Queríamos que estuvieran todas las partes involucradas en la política de Cuba, del pasado, del presente y del futuro. No queríamos que fuese tendencioso. Pero tuvimos apoyo absoluto de parte de todo el mundo: del gobierno cubano y la administración Obama.

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