Ochy Curiel
Sostiene que las personas tienen que resistirse frente a las dependencias afectivas para apropiarse de otros espacios del universo, pero añora mucho el regazo de su madre. Después de viajar y cantar, cantar y viajar, y hacer nido en muchos lares, Ochy Curiel se ve a sí misma como en su canción: Repasando mis sueños otra vez.
Esa capacidad de estar lista siempre para empezar, para descubrir horizontes y remontar el vuelo hacen de la cantautora Ochy Curiel una mujer incansable en su disposición a proclamar que "la ideología no es una utopía" porque "yo no solo vivo del arte, hay una parte de mi que necesita hacer política más allá del arte mismo". Por eso dejó Santo Domingo:
-Salí de Dominicana para México buscando otras alternativas políticas, teóricas y artísticas otros espacios, otras cosas Creo que llegó un momento que en Dominicana no crecía más porque no había nada nuevo. México era y sigue siendo un buen referente desde el feminismo y el arte y por eso me atraía. Luego me fui a hacer una investigación sobre el tema del racismo y el sexismo a Río de Janeiro y cuando regresé se me hizo claro que, en México, eso que soñé encontrar no existía como tal, el movimiento feminista estaba en crisis y no existía mucha movilización política. Vine entonces a Argentina atraída por mis afectos principales: Yuderkys y su hija Lía, y porque la ciudad es una de las más lindas de América Latina, hay mucho movimiento cultural, producción de teoría y mucho arte...
- Pero ahora te estás yendo a Bogotá…
- Colombia necesita de la solidaridad internacional, las mujeres están muy afectadas por la guerra y me emociona ir un tiempo allá – Ochy sonríe antes de completar su respuesta- Y, además, tengo mi amor allá…
El último 25 de noviembre, Ochy Curiel acompañó a centenares de mujeres colombianas en una marcha hasta la región del Chocó, donde reside una población mayoritariamente afro descendiente. Protagonizan desde hace varios años un proceso político importante en esa nación conturbada por la violencia de la cual las mujeres son las grandes perdedoras: de sus familias, de sus bienes, de sus hijos y maridos, de sus vidas. Ruta Pacífica de las Mujeres, una apuesta feminista contra la guerra es una convergencia de movimientos de mujeres y de fuerzas políticas aliadas, cuya postura, trascendente y emotiva se basa en que las mujeres no estamos en el camino, ni vamos por el camino, nosotras somos el camino, el camino de la paz.
La voz, la guitarra y la poesía de esta dominicana que se ha desplazado por parajes impensados, acompañó, junto a centenares de personas voluntarias de muchas partes, a ellas, las que más padecen y luchan para que termine esa guerra fraticida.
El pueblo más solidario es el nuestro
Literalmente Ochy Curiel ha recorrido medio mundo aunque su país es la huella perenne en su sensibilidad. Ella lo refiere así para esta edición de Diario Libre:
Recuerdos importantes tengo muchos, son innumerables. Si es en Dominicana, añoro correr al regazo de mi madre, eso de lo más lindo que tengo. Si hablo de México, los paisajes de la selva en Chiapas siempre me alucinaron; si es de Brasil: cuando fui a varios conciertos de Milton Nascimento, de Adriana Calcahoto, de Simone, me sentí sublimada, aparte de que la vista de Río de Janeiro es como una postal. Si hablo de Paris, estaba en mi casa como quien dice. Paris significó mucho para mí. Mi compañera era francesa y vivía allá y me fue muy bien política y artísticamente, pero lo que más extraño es el pan caliente de una panadería que se llama Paul. Y claro, entre mis recuerdos mas cálidos están mis conciertos a sala llena, sobre todo en Paris, en Chile, en Buenos Aires y en Zaragoza… con un público lleno de entusiasmo.
No siempre los públicos son amables, ¿cuál es tu experiencia?
Yo creo que todos los públicos son amables, siempre y cuando gusten de lo que haces y de las circunstancias. A mi no me ha ido mal. El problema sigue siendo que en este continente no se paga por el buen arte. A mi me va mucho mejor cuando voy a Europa por ejemplo que gustan de lo que hago y la gente paga por ello. Pero creo que en todo lugar el público es lindo y siempre espera lo mejor.
¿Qué significa para una mujer como tú moverse en caminos por descubrir? ¿qué se siente, qué se disfruta y qué se sufre?
Se disfruta mucho y en ocasiones también se sufre. El disfrute viene de lo que vas conociendo, el mundo se te abre al conocer nuevas culturas, nuevos imaginarios, nuevas producciones creativas y teóricas, nuevos movimientos sociales, nuevas amistades. Vas creando afectos por muchos lados. Eso no tiene precio, eso te vuelve incluso más humana al entender cómo viven otros pueblos. La migración te hace más independiente y más libre. Sobre todo si es una opción, no porque estes obligada a salir de tu país.
La parte que sufres es en torno a los afectos. Creo que nuestra cultura es muy dependiente afectivamente: de las familias, de las amigas y amigos, del barrio, de la comida… Esto tiene ventajas y desventajas. La ventaja principal es la solidaridad. Nunca he visto un país donde la gente sea tan solidaria como en el nuestro. Siempre le cuento a mis amigas que en nuestros barrios las mujeres aún se pasan un plato de comida y eso es hermoso, la gente te ayuda, está pendiente, no hay individualismos como en otros lados. Pero la desventaja es el apego. Sé que hay gente que no se mueve por no dejar su mamá, su papá, su comida y eso limita mucho. La dependencia nunca es buena: hay que saber vivir en libertad".
Esa capacidad de estar lista siempre para empezar, para descubrir horizontes y remontar el vuelo hacen de la cantautora Ochy Curiel una mujer incansable en su disposición a proclamar que "la ideología no es una utopía" porque "yo no solo vivo del arte, hay una parte de mi que necesita hacer política más allá del arte mismo". Por eso dejó Santo Domingo:
-Salí de Dominicana para México buscando otras alternativas políticas, teóricas y artísticas otros espacios, otras cosas Creo que llegó un momento que en Dominicana no crecía más porque no había nada nuevo. México era y sigue siendo un buen referente desde el feminismo y el arte y por eso me atraía. Luego me fui a hacer una investigación sobre el tema del racismo y el sexismo a Río de Janeiro y cuando regresé se me hizo claro que, en México, eso que soñé encontrar no existía como tal, el movimiento feminista estaba en crisis y no existía mucha movilización política. Vine entonces a Argentina atraída por mis afectos principales: Yuderkys y su hija Lía, y porque la ciudad es una de las más lindas de América Latina, hay mucho movimiento cultural, producción de teoría y mucho arte...
- Pero ahora te estás yendo a Bogotá…
- Colombia necesita de la solidaridad internacional, las mujeres están muy afectadas por la guerra y me emociona ir un tiempo allá – Ochy sonríe antes de completar su respuesta- Y, además, tengo mi amor allá…
El último 25 de noviembre, Ochy Curiel acompañó a centenares de mujeres colombianas en una marcha hasta la región del Chocó, donde reside una población mayoritariamente afro descendiente. Protagonizan desde hace varios años un proceso político importante en esa nación conturbada por la violencia de la cual las mujeres son las grandes perdedoras: de sus familias, de sus bienes, de sus hijos y maridos, de sus vidas. Ruta Pacífica de las Mujeres, una apuesta feminista contra la guerra es una convergencia de movimientos de mujeres y de fuerzas políticas aliadas, cuya postura, trascendente y emotiva se basa en que las mujeres no estamos en el camino, ni vamos por el camino, nosotras somos el camino, el camino de la paz.
La voz, la guitarra y la poesía de esta dominicana que se ha desplazado por parajes impensados, acompañó, junto a centenares de personas voluntarias de muchas partes, a ellas, las que más padecen y luchan para que termine esa guerra fraticida.
El pueblo más solidario es el nuestro
Literalmente Ochy Curiel ha recorrido medio mundo aunque su país es la huella perenne en su sensibilidad. Ella lo refiere así para esta edición de Diario Libre:
Recuerdos importantes tengo muchos, son innumerables. Si es en Dominicana, añoro correr al regazo de mi madre, eso de lo más lindo que tengo. Si hablo de México, los paisajes de la selva en Chiapas siempre me alucinaron; si es de Brasil: cuando fui a varios conciertos de Milton Nascimento, de Adriana Calcahoto, de Simone, me sentí sublimada, aparte de que la vista de Río de Janeiro es como una postal. Si hablo de Paris, estaba en mi casa como quien dice. Paris significó mucho para mí. Mi compañera era francesa y vivía allá y me fue muy bien política y artísticamente, pero lo que más extraño es el pan caliente de una panadería que se llama Paul. Y claro, entre mis recuerdos mas cálidos están mis conciertos a sala llena, sobre todo en Paris, en Chile, en Buenos Aires y en Zaragoza… con un público lleno de entusiasmo.
No siempre los públicos son amables, ¿cuál es tu experiencia?
Yo creo que todos los públicos son amables, siempre y cuando gusten de lo que haces y de las circunstancias. A mi no me ha ido mal. El problema sigue siendo que en este continente no se paga por el buen arte. A mi me va mucho mejor cuando voy a Europa por ejemplo que gustan de lo que hago y la gente paga por ello. Pero creo que en todo lugar el público es lindo y siempre espera lo mejor.
¿Qué significa para una mujer como tú moverse en caminos por descubrir? ¿qué se siente, qué se disfruta y qué se sufre?
Se disfruta mucho y en ocasiones también se sufre. El disfrute viene de lo que vas conociendo, el mundo se te abre al conocer nuevas culturas, nuevos imaginarios, nuevas producciones creativas y teóricas, nuevos movimientos sociales, nuevas amistades. Vas creando afectos por muchos lados. Eso no tiene precio, eso te vuelve incluso más humana al entender cómo viven otros pueblos. La migración te hace más independiente y más libre. Sobre todo si es una opción, no porque estes obligada a salir de tu país.
La parte que sufres es en torno a los afectos. Creo que nuestra cultura es muy dependiente afectivamente: de las familias, de las amigas y amigos, del barrio, de la comida… Esto tiene ventajas y desventajas. La ventaja principal es la solidaridad. Nunca he visto un país donde la gente sea tan solidaria como en el nuestro. Siempre le cuento a mis amigas que en nuestros barrios las mujeres aún se pasan un plato de comida y eso es hermoso, la gente te ayuda, está pendiente, no hay individualismos como en otros lados. Pero la desventaja es el apego. Sé que hay gente que no se mueve por no dejar su mamá, su papá, su comida y eso limita mucho. La dependencia nunca es buena: hay que saber vivir en libertad".