Oporto... ¿Ciudad o vino?
Este vino tan característico debe su nombre a la ciudad de Portugal llamada Oporto, localizada a orillas del Atlántico y donde desemboca el río Duero. Sólo los producidos en esta zona pueden llamarse así.
Su origen tiene mucho que ver con los conflictos políticos que se produjeron entre Inglaterra y Francia en el siglo XVII, situación que influyó de forma positiva en el desarrollo del comercio del vino de Oporto, ya que los ingleses buscaron nuevos proveedores que no fuera la nación francesa, de donde provenía el vino que consumía. Es así como Portugal se convirtió en su nuevo proveedor.
Para la elaboración del Oporto se utilizan más de diez docenas de variedades de uvas, –las cuales no mencionaremos en este momento–, pero las 5 principales y de mayor calidad son: Touriga Nacional, Tinta Roriz, Touriga Francesa, Tinta Barroca y Tinta Cao. En el caso del Oporto blanco se usan variedades como: Malvasia Fina, Malvasia Rei, Rabigato y Codega, entre otras.
Hay Oporto para todos los gustos: blancos y tintos, de envejecimiento en madera o botella, de añada o sin añada; todas estas combinaciones producen una gran variedad de tipos de Oporto, pero con la característica general de un vino fortificado, al que se le interrumpe la fermentación. Esto es lo que provoca el aumento del grado de alcohol, el cual va a variar entre 19 y 22 grados, así como el sabor dulce y estable que lo caracteriza.
Pero, ¿en qué se diferencia el vino de Oporto del vino normal? Más bien, la diferencia está en el método de elaboración. El primer hecho es que la fermentación es muy corta, porque es interrumpida a mitad del proceso para incorporarle alcohol vínico. Esta es la razón por la que el vino debe extraer el color y los taninos de forma rápida y eficaz. La mejor manera de proporcionar una mayor extracción de color, aroma y taninos es empleando personas para que con sus pies realicen el pisado de la uva. Esta es una tradición que perdura y es empleada en los vinos de Oporto de mayor calidad, aunque en las últimas décadas muchos viñedos ya están utilizando modernas maquinarias.
Entre los tipos de Oporto están los Ruby, Tawny y White, que suelen tener de 2 a 3 años de crianza en madera y son los más comunes, y comercializados.
Existen también los Tawny añejos, caracterizados por su tono rojo tostado, adquirido por la prolongada crianza en barrica que oscila entre 10 y 40 años. Otra clasificación es el Vintage: una añada que procede de los mejores viñedos, con 2 años de crianza en barrica, colocado en botella para envejecer y ganar cuerpo durante décadas –5 a 50 años–.
Por su parte, el Late Bottled Vintage (LBV) procede de la misma cosecha que da origen al Vintage pero con un envejecimiento en barrica más extenso (de 4 a 6 años) antes de ser embotellado y debe consumirse rápidamente.
Si ya hemos elegido el tipo de Oporto que mejor se adapta a nuestro paladar, debe escogerse de una casa que plasme el sello de la calidad y prestigio, como Osborne, que cumple al pie de la letra con las exigencies de hoy día. Identificada por la silueta del toro negro y más de 200 años de trayectoria, sus Oportos son distinguidos por la excelente calidad que han demostrado con el pasar de los años, así como todos los productos del Grupo Osborne. La autora es ejecutiva de ventas de la tienda La Bodega.
Hay Oporto para todos los gustos: blancos y tintos, de envejecimiento en madera o botella, de añada o sin añada; todas estas combinaciones producen una gran variedad de tipos de Oporto, pero con la característica general de un vino fortificado, al que se le interrumpe la fermentación. Esto es lo que provoca el aumento del grado de alcohol, el cual va a variar entre 19 y 22 grados, así como el sabor dulce y estable que lo caracteriza.
Pero, ¿en qué se diferencia el vino de Oporto del vino normal? Más bien, la diferencia está en el método de elaboración. El primer hecho es que la fermentación es muy corta, porque es interrumpida a mitad del proceso para incorporarle alcohol vínico. Esta es la razón por la que el vino debe extraer el color y los taninos de forma rápida y eficaz. La mejor manera de proporcionar una mayor extracción de color, aroma y taninos es empleando personas para que con sus pies realicen el pisado de la uva. Esta es una tradición que perdura y es empleada en los vinos de Oporto de mayor calidad, aunque en las últimas décadas muchos viñedos ya están utilizando modernas maquinarias.
Entre los tipos de Oporto están los Ruby, Tawny y White, que suelen tener de 2 a 3 años de crianza en madera y son los más comunes, y comercializados.
Existen también los Tawny añejos, caracterizados por su tono rojo tostado, adquirido por la prolongada crianza en barrica que oscila entre 10 y 40 años. Otra clasificación es el Vintage: una añada que procede de los mejores viñedos, con 2 años de crianza en barrica, colocado en botella para envejecer y ganar cuerpo durante décadas –5 a 50 años–.
Por su parte, el Late Bottled Vintage (LBV) procede de la misma cosecha que da origen al Vintage pero con un envejecimiento en barrica más extenso (de 4 a 6 años) antes de ser embotellado y debe consumirse rápidamente.
Si ya hemos elegido el tipo de Oporto que mejor se adapta a nuestro paladar, debe escogerse de una casa que plasme el sello de la calidad y prestigio, como Osborne, que cumple al pie de la letra con las exigencies de hoy día. Identificada por la silueta del toro negro y más de 200 años de trayectoria, sus Oportos son distinguidos por la excelente calidad que han demostrado con el pasar de los años, así como todos los productos del Grupo Osborne. La autora es ejecutiva de ventas de la tienda La Bodega.
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