¿Por qué no hacemos el amor en público?
Este y muchos otros interrogantes sobre la sexualidad humana, como si estar enamorado o besarse es bueno para la salud o si el piercing genital o la depilación del pubis aumentan el placer, no aparecen en las obras de divulgación médica. Conozca las respuestas de los pequeños grandes enigmas de la libido.
El doctor Jurgen Brater, experto alemán en divulgación médica y autor del libro "Lo que a Fleming nunca le preguntaron", responde a algunas de las cuestiones m·s curiosas sobre el sexo y la reproducción humana; algunas respuestas son sorprendentes.
Prohibido amarse con testigos
Los humanos tenemos un sentido del pudor sexual del que carecen la mayoría de los animales. Buscamos lugares tranquilos y reservados para los actos íntimos con nuestra pareja. En algunas especies de primates, género al que pertenecemos, en las que se dan relaciones estables, los "enamorados" prefieren ocultarse para practicar la unión sexual. Lo hacen para no ser vistos por el resto de la manada, ya que corren el riesgo de transgredir los derechos del macho alfa o la hembra dominante, y serían atacados.
Miembro atrapado, ¿leyenda o realidad?
El denominado "pene cautivo", normal en los acoplamientos de especies, como los perros o los gatos, es rarísimo entre los humanos, pero adquiere mucha resonancia porque reaviva terrores ocultos en el inconsciente masculino. Los testimonios sobre casos en que el pene queda atrapado en la vagina abundan, pero no siempre están bien documentados, y corroboran el pánico a las relaciones sexuales de individuos apocados de uno y otro sexo.
Los indios yaromano utilizaban la misma palabra para comer y copular y algunos críticos literarios han interpretado en términos de este complejo mítico a la enigmática Moby Dick, de Herman Melville.
El sexo como somnífero
Muchas personas afirman que después del orgasmo, obtenido en la unión sexual o por medio de la masturbación, concilian el sueño con más facilidad. La conducta animal tiende a confirmarlo: por ejemplo en las conejas, las fases de sueño aumentan y se prolongan después de acoplarse con un compañero de especie, o incluso después de una excitación mecánica de la vulva. Los estudios creen que la actividad sexual favorece el sueño, al menos en parte, debido a la acción de mecanismos hormonales y sustancias cerebrales.
La brújula sexual
La preferencia de una persona por el olor corporal de otra depende, en alguna medida, del género y la orientación sexual de ambas. Tanto a una mujer como a un hombre, sea heterosexual o homosexual, lo más probable es que su olfato le guíe como a un sabueso, hacia personas con sus mismas inclinaciones. Ello se debe a nuestro sexto sentido: el olfato sexual.
De acuerdo a las últimas investigaciones, este sentido no sólo permite percibir los olores de los objetos y el mundo que nos rodean, sino también que nos sintamos más o menos atraídos por nuestros congéneres, provocando amores a "primera olida", en vez de a primera vista.
Uno de los estudios más recientes sobre las bases biológicas de la sexualidad, lo ha dirigido Ivanka Savic, del Instituto Karolinska, de Estocolmo, Suecia, y se fundamenta en las reacciones de hombres y mujeres heterosexuales, y varones homosexuales al olor de las hormonas sexuales masculinas o femeninas presentes en la transpiración.
¡Esas feromonas!
Las hormonas denominadas feromonas causan respuestas de defensa o de deseo sexual en muchos animales, y en 2000 un equipo de investigadores estadounidenses anunció que habían identificado el gen que, creen, dirige al receptor humano de feromonas en la nariz, el órgano vomeronasal u OVN.
Según el estudio sueco, la exposición a la testosterona, la hormona sexual masculina, causó respuesta en las porciones del cerebro involucradas en la actividad sexual en las mujeres heterosexuales y los hombres homosexuales, pero no produjo reacciones en los varones heterosexuales.
Además de avalar la presunción de que el cerebro de los homosexuales es diferente del de los heterosexuales, el estudio fortalece la evidencia de que los humanos responden a las feromonas, compuestos conocidos por afectar el comportamiento animal, en especial durante el apareamiento, pero cuyo papel en la actividad humana ha sido cuestionado, según los expertos.
El récord orgásmico
En un estudio reciente de 10.000 horas de duración efectuado con 751 sujetos, en el Centro de Estudios Maritales y sexuales de Long Beach, California, en EE.UU, se estableció el récord de 134 orgasmos femeninos en el transcurso de una hora, mientras que el más potente de los varones no pasó de dieciséis eclosiones. La información no menciona cómo se efectuó la selección de los voluntarios, aunque es de suponer que a nadie se le ocurre acudir a una investigación de este tipo, de no tener acreditados con anterioridad unos resultados honorables.
Bellos sin vello
La depilación de las piernas femeninas, generalizada en Occidente, a veces se prolonga parcialmente con la del monte de Venus, por razones de estética, como lucir prendas de baño mínimas. La depilación pubiana solía ser completa entre musulmanes de Oriente Medio y del norte de Africa, como antes lo fue entre los romanos, hindúes, chinos y nipones. A la vista, un pubis depilado presenta un aspecto infantil, lo que puede satisfacer algunas tendencias pedófilas, mientras que los denominados varones metrosexuales se depilan todo el cuerpo. Estas y otras modificaciones corporales suelen obedecer a motivaciones eróticas, según los expertos.
¿Es sano besarse?
La ciencia dice que sí. Además de ejercitar unos 30 músculos faciales, el besar con asiduidad mejora la autoestima y activa la circulación sanguínea. Las personas que lo hacen viven más años y sufren menos achaques. Posiblemente, esto se deba a que el beso moviliza varios tipos de secreciones hormonales que tienen eficacia analgésica y fortalecen las defensas del organismo. Durante el beso, unas 40.000 bacterias pasan de una boca a otra, pero la mayoría son inofensivas, y además nuestra saliva contiene sustancias desinfectantes.
El sexo es sano
Hay unanimidad médica sobre que unas relaciones de pareja cariñosas y la actividad sexual habitual favorecen la salud, sobre todo debido a la actividad hormonal. Durante los preliminares amorosos, aumenta la secreción de oxitocina, la cual influye en la formación de sentimientos profundos y poderosos, y en la unión sexual, se liberan endorfinas, las cuales suscitan una sensación de bienestar. Durante el orgasmo se liberan prolactina, que es antiestrés, y serotonina, que suscita una sensación de felicidad completa. Durante los ratos de dulce compañía, también secretamos más estrógenos y progesterona, sustancias que fortalecen los huesos y músculos, protegen el corazón y tonifican la circulación.Y
Los humanos tenemos un sentido del pudor sexual del que carecen la mayoría de los animales. Buscamos lugares tranquilos y reservados para los actos íntimos con nuestra pareja. En algunas especies de primates, género al que pertenecemos, en las que se dan relaciones estables, los "enamorados" prefieren ocultarse para practicar la unión sexual. Lo hacen para no ser vistos por el resto de la manada, ya que corren el riesgo de transgredir los derechos del macho alfa o la hembra dominante, y serían atacados.
Miembro atrapado, ¿leyenda o realidad?
El denominado "pene cautivo", normal en los acoplamientos de especies, como los perros o los gatos, es rarísimo entre los humanos, pero adquiere mucha resonancia porque reaviva terrores ocultos en el inconsciente masculino. Los testimonios sobre casos en que el pene queda atrapado en la vagina abundan, pero no siempre están bien documentados, y corroboran el pánico a las relaciones sexuales de individuos apocados de uno y otro sexo.
Los indios yaromano utilizaban la misma palabra para comer y copular y algunos críticos literarios han interpretado en términos de este complejo mítico a la enigmática Moby Dick, de Herman Melville.
El sexo como somnífero
Muchas personas afirman que después del orgasmo, obtenido en la unión sexual o por medio de la masturbación, concilian el sueño con más facilidad. La conducta animal tiende a confirmarlo: por ejemplo en las conejas, las fases de sueño aumentan y se prolongan después de acoplarse con un compañero de especie, o incluso después de una excitación mecánica de la vulva. Los estudios creen que la actividad sexual favorece el sueño, al menos en parte, debido a la acción de mecanismos hormonales y sustancias cerebrales.
La brújula sexual
La preferencia de una persona por el olor corporal de otra depende, en alguna medida, del género y la orientación sexual de ambas. Tanto a una mujer como a un hombre, sea heterosexual o homosexual, lo más probable es que su olfato le guíe como a un sabueso, hacia personas con sus mismas inclinaciones. Ello se debe a nuestro sexto sentido: el olfato sexual.
De acuerdo a las últimas investigaciones, este sentido no sólo permite percibir los olores de los objetos y el mundo que nos rodean, sino también que nos sintamos más o menos atraídos por nuestros congéneres, provocando amores a "primera olida", en vez de a primera vista.
Uno de los estudios más recientes sobre las bases biológicas de la sexualidad, lo ha dirigido Ivanka Savic, del Instituto Karolinska, de Estocolmo, Suecia, y se fundamenta en las reacciones de hombres y mujeres heterosexuales, y varones homosexuales al olor de las hormonas sexuales masculinas o femeninas presentes en la transpiración.
¡Esas feromonas!
Las hormonas denominadas feromonas causan respuestas de defensa o de deseo sexual en muchos animales, y en 2000 un equipo de investigadores estadounidenses anunció que habían identificado el gen que, creen, dirige al receptor humano de feromonas en la nariz, el órgano vomeronasal u OVN.
Según el estudio sueco, la exposición a la testosterona, la hormona sexual masculina, causó respuesta en las porciones del cerebro involucradas en la actividad sexual en las mujeres heterosexuales y los hombres homosexuales, pero no produjo reacciones en los varones heterosexuales.
Además de avalar la presunción de que el cerebro de los homosexuales es diferente del de los heterosexuales, el estudio fortalece la evidencia de que los humanos responden a las feromonas, compuestos conocidos por afectar el comportamiento animal, en especial durante el apareamiento, pero cuyo papel en la actividad humana ha sido cuestionado, según los expertos.
El récord orgásmico
En un estudio reciente de 10.000 horas de duración efectuado con 751 sujetos, en el Centro de Estudios Maritales y sexuales de Long Beach, California, en EE.UU, se estableció el récord de 134 orgasmos femeninos en el transcurso de una hora, mientras que el más potente de los varones no pasó de dieciséis eclosiones. La información no menciona cómo se efectuó la selección de los voluntarios, aunque es de suponer que a nadie se le ocurre acudir a una investigación de este tipo, de no tener acreditados con anterioridad unos resultados honorables.
Bellos sin vello
La depilación de las piernas femeninas, generalizada en Occidente, a veces se prolonga parcialmente con la del monte de Venus, por razones de estética, como lucir prendas de baño mínimas. La depilación pubiana solía ser completa entre musulmanes de Oriente Medio y del norte de Africa, como antes lo fue entre los romanos, hindúes, chinos y nipones. A la vista, un pubis depilado presenta un aspecto infantil, lo que puede satisfacer algunas tendencias pedófilas, mientras que los denominados varones metrosexuales se depilan todo el cuerpo. Estas y otras modificaciones corporales suelen obedecer a motivaciones eróticas, según los expertos.
¿Es sano besarse?
La ciencia dice que sí. Además de ejercitar unos 30 músculos faciales, el besar con asiduidad mejora la autoestima y activa la circulación sanguínea. Las personas que lo hacen viven más años y sufren menos achaques. Posiblemente, esto se deba a que el beso moviliza varios tipos de secreciones hormonales que tienen eficacia analgésica y fortalecen las defensas del organismo. Durante el beso, unas 40.000 bacterias pasan de una boca a otra, pero la mayoría son inofensivas, y además nuestra saliva contiene sustancias desinfectantes.
El sexo es sano
Hay unanimidad médica sobre que unas relaciones de pareja cariñosas y la actividad sexual habitual favorecen la salud, sobre todo debido a la actividad hormonal. Durante los preliminares amorosos, aumenta la secreción de oxitocina, la cual influye en la formación de sentimientos profundos y poderosos, y en la unión sexual, se liberan endorfinas, las cuales suscitan una sensación de bienestar. Durante el orgasmo se liberan prolactina, que es antiestrés, y serotonina, que suscita una sensación de felicidad completa. Durante los ratos de dulce compañía, también secretamos más estrógenos y progesterona, sustancias que fortalecen los huesos y músculos, protegen el corazón y tonifican la circulación.Y
En portadaVer todos
Justicia de Puerto Rico pide revocar dictamen contra mujer que mató al hermano de Arcángel
Macron insiste en una "paz sólida y duradera" para Ucrania en su reunión con Trump
Trump confía en que guerra de Rusia en Ucrania se acerque a su fin; se reúne con Macron
El presidente Abinader dirige La Semanal con la Prensa