Raúl de Molina: ojo que ve más allá del suceso
El dinero que recauda por sus obras va a los fondos de Voices for Childrens, de Miami
Santo Domingo. Quien ve a Raúl de Molina en El Gordo y la Flaca, el popular programa de Univisión, enmarañado en esa selva de la superficialidad que tanto gusta, no puede pensar que exista en él un intelectual de la fotografía.
Sus obras, hasta las más documentales, hablan de un hombre que conoce las entrañas del concepto instante y sabe que un segundo es un siglo de acontecimientos que bien pueden convertirse en motores que cambien el rumbo del universo.
"Cuando tenía 11 ó 12 años mi mamá me regaló una cámara para irnos de viaje de Madrid a Francia, y desde esa época comencé a tomar fotos, de lo que sigo encantado. Después estudié arte y fotografía durante cuatro años, en un lugar que se llama Art Institute Fort Lauderdale y ha sido mi pasión y mi trabajo toda la vida. Llevo catorce años en la televisión, pero antes de eso era fotógrafo", confiesa en conversación con Diario Libre.
Cientos de pies de rollo como free lancer, y otros cientos en el buró miamense de Asociated Press, le convirtieron en un ojo avispado, despierto, sensible, con un olfato divino para la noticia. "Comencé a colaborar en revistas como Times, Newsweek, USA World Report, Life Magazine, donde tomaba muchos de los conflictos que sucedían en América Latina. Cada vez que en Haití había un golpe de estado, ahí estaba yo, igual cuando Aristide llegó al poder, cuando lo sacó Raoul Cedrás, cuando se va Baby Doc, con los contras en Nicaragua en los años 80, Noriega en Panamá, en Colombia cuando mataron a un candidato a presidente que se llamaba Francisco Jaramillo, ese era el tipo de fotografías que tomaba", explica.
El paparazzi
En los finales de los años 80 el ojo noticioso cambia, da un giro y su lente enfoca entonces a los artistas y se convierte en un paparazzi. Importantes publicaciones pagaban muy bien las fotos de los personajes y los artistas, así que Raúl de Molina, ni corto ni perezoso asume su nuevo tipo de fotografías, aunque sin dejar del todo las fotos de noticias. "Fotos como las de Don Johnson en Miami Vice eran muy bien pagadas", confiesa. Con ese tipo de fotos, dice, se dio a conocer en las revistas europeas como National Enquire, Hola -"tuve muchas portadas de Hola"- y pudo hacer grandes fotos de artistas "como la princesa Carolina de vacaciones en Jamaica, después de la muerte de su esposo en un accidente de barco, la princesa Diana, una de las fotos que está aquí, cuando se encontraba en la isla de Necre en el Caribe, adonde venía como tres años consecutivos cuando sus hijos estaban pequeños aún; fotos de la boda de Jane Fonda y Ted Turner desde un helicóptero, y fotos que se cotizaron muy bien alrededor del mundo. De ahí me invitaron a varios programas de televisión norteamericanos y una vez me invitaron a Don Francisco y al Show de Cristina y ...empecé a trabajar en televisión, donde ya llevo 14 años".
"Lo que más me gusta es la foto de noticias. Gracias a ellas tengo premios internacionales. Con una sola foto lograba extractar en una sola imagen lo que sucedía en un país, para mí eso era un orgullo", dice mientras los ojos le brillan.
Me gustaría ser recordado como fotógrafo y como hombre de la televisión. estos 14 años trabajando junto a Lily Estefan me han traído mucha satisfacción"
Raúl de Molina
Cientos de pies de rollo como free lancer, y otros cientos en el buró miamense de Asociated Press, le convirtieron en un ojo avispado, despierto, sensible, con un olfato divino para la noticia. "Comencé a colaborar en revistas como Times, Newsweek, USA World Report, Life Magazine, donde tomaba muchos de los conflictos que sucedían en América Latina. Cada vez que en Haití había un golpe de estado, ahí estaba yo, igual cuando Aristide llegó al poder, cuando lo sacó Raoul Cedrás, cuando se va Baby Doc, con los contras en Nicaragua en los años 80, Noriega en Panamá, en Colombia cuando mataron a un candidato a presidente que se llamaba Francisco Jaramillo, ese era el tipo de fotografías que tomaba", explica.
El paparazzi
En los finales de los años 80 el ojo noticioso cambia, da un giro y su lente enfoca entonces a los artistas y se convierte en un paparazzi. Importantes publicaciones pagaban muy bien las fotos de los personajes y los artistas, así que Raúl de Molina, ni corto ni perezoso asume su nuevo tipo de fotografías, aunque sin dejar del todo las fotos de noticias. "Fotos como las de Don Johnson en Miami Vice eran muy bien pagadas", confiesa. Con ese tipo de fotos, dice, se dio a conocer en las revistas europeas como National Enquire, Hola -"tuve muchas portadas de Hola"- y pudo hacer grandes fotos de artistas "como la princesa Carolina de vacaciones en Jamaica, después de la muerte de su esposo en un accidente de barco, la princesa Diana, una de las fotos que está aquí, cuando se encontraba en la isla de Necre en el Caribe, adonde venía como tres años consecutivos cuando sus hijos estaban pequeños aún; fotos de la boda de Jane Fonda y Ted Turner desde un helicóptero, y fotos que se cotizaron muy bien alrededor del mundo. De ahí me invitaron a varios programas de televisión norteamericanos y una vez me invitaron a Don Francisco y al Show de Cristina y ...empecé a trabajar en televisión, donde ya llevo 14 años".
"Lo que más me gusta es la foto de noticias. Gracias a ellas tengo premios internacionales. Con una sola foto lograba extractar en una sola imagen lo que sucedía en un país, para mí eso era un orgullo", dice mientras los ojos le brillan.
Me gustaría ser recordado como fotógrafo y como hombre de la televisión. estos 14 años trabajando junto a Lily Estefan me han traído mucha satisfacción"
Raúl de Molina
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