Reeducación vascular a través ejercicios fisioterapéuticos

Almonte supervisa un paciente claudicante durante su terapia de reeducación con ejercicios.
SD. La rehabilitación del paciente que padece una enfermedad vascular periférica, actualmente ya no constituye una preocupación por parte de la clase médica, porque se ha demostrado que con ejercicios se contribuye de manera significativa a la recuperación de las funciones vitales y funcionales, tanto de las extremidades como de otros órganos afectados.

En tal sentido, la doctora Katihurca Almonte, cardióloga y angióloga, afirma que es necesario hacer una separación entre las enfermedades vasculares de origen venoso (enfermedad venosa crónica o varicosa), y las de origen arterial (enfermedad arterial periférica), ésta última producida por la obstrucción de las arterias de las piernas, cuyo principal síntoma es la claudicación intermitente, por lo que el paciente es llamado claudicante.

Rehabilitación para pacientes con insuficiencia venosa o várices

Los pacientes con várices sufren dilataciones de las venas profundas o superficiales que van desde las pequeñas arañitas vasculares hasta las grandes várices que se observan sobresalir en la piel. Estos pacientes tienen un riesgo elevado de sufrir trombosis venosa en situaciones de riesgo como son cirugías mayores, ortopédicas o abdominales y las cirugías plásticas.

"Las venas de las piernas llevan la sangre de abajo hacia arriba en contra de la gravedad. Para evitar el estancamiento de la sangre y la dilatación de estas venas, se recomienda no permanecer largos períodos en posición sentada o de pie, no darse baños calientes o turcos, saunas, evitar la exposición prolongada al sol sin moverse, uso cera caliente para depilación, entre otros", asegura la especialista.

Para no obstruir la circulación venosa, la doctora Almonte agrega que el paciente no debe usar pantalones y prendas apretadas, fajas y botas. También, es importante reducir el peso, el estreñimiento crónico y las dosis excesivas de hormonas como las píldoras anticonceptivas.

En cambio, para facilitar el retorno venoso al paciente con problemas de insuficiencia venosa, se recomienda dormir con las piernas ligeramente elevadas, no utilizar tacones puntiagudos, usarlos ancho y de tres a cinco centímetros de alto, usar medias de compresión elástica graduada que se adaptan según la patología, el tamaño y la talla del paciente; y corregir las deformidades de los pies con calzado ortopédico.

Programas de ejercicios

Antes de comenzar el programa de ejercicios, al paciente se le debe realizar un examen médico para valorar la hipertensión arterial, la cardiopatía isquémica, el asma, la bronquitis crónica, las artropatías, la obesidad excesiva y la diabetes no controlada.

La doctora Almonte sostiene que en la actualidad, en la Clínica Rehab, ubicada en la Abraham Lincoln 962, a través de su programa CardioRehab se ofrecen diversos planes de rehabilitación que tienen como base ejercicios fisioterapéuticos con principios científicos inviolables. Muchos de estos tratamientos son realizados con equipos mecánicos, eléctricos y electrónicos. Entre ellos, un innovador sistema de estimulación eléctrica de la circulación, de fabricación francesa llamado Veinoplus que al terminar el ciclo de terapia el paciente puede adquirir y puede llevarlo a su casa donde continuaría usándolo, obteniendo mayores beneficios.

Afirma que el tratamiento está compuesto de diferentes protocolos de ejercicios y de algunas recomendaciones en relación con sus enfermedades de base. "Es importante destacar que estos programas están dirigidos a la población afectada de problemas vasculares o minusválido vascular, pues nuestro objetivo es lograr su adecuada reincorporación a la sociedad", sostiene la especialista.


Reeducación vascular a través ejercicios fisioterapéuticos


Se calcula que la ocurrencia de la claudicación intermitente, o sea, un síntoma de estenosis u oclusión de una arteria en una extremidad; ocurre en una incidencia anual de 20 por cada 1,000 personas mayores de 65 años. Específicamente, consiste en la aparición de un dolor en la masa muscular de la pantorrilla cuando la persona está en marcha, sube una escalera o simplemente camina. Este tipo de dolor lo obliga a detenerse, y a continuar cuando recupera la irrigación sanguínea.