Reto de valientes, el cine como púlpito
SANTO DOMINGO. La cinematografía puede analizarse desde distintas disciplinas, una de las menos recurridas es la Teología, pero en países con tradición fílmica se debate también acerca de lo Divino en las obras de autores relevantes como Bergman, Kieslowski y Buñuel, entre otros. En este tipo de enfoques, los teólogos se concentran principalmente en los códigos de comportamiento de los personajes, ya que películas con intención propiamente religiosa son escasas. Diferente es el caso de "Reto de valientes", que a través de una historia policial, plantea un modo de vida religioso, de responsabilidad familiar y actitud cívica para estos tiempos.
Policías y pastores
Nathan Hayes es un policía que ha solicitado destinación en la ciudad de Albany, de donde es originario. En su primer día en la ciudad, delincuentes intentan robarle su camioneta y así conoce a quienes serán sus compañeros de trabajo. Adam Mitchell es quien lidera un pequeño grupo de colegas con variadas situaciones familiares. Adam es casado, tiene un hijo adolescente y una niña que es su debilidad. Pero un accidente de tránsito, cambia totalmente su vida, la de su familia y la de quienes le rodean. Adam busca apoyo en su comunidad Bautista, su pastor le hace ver las cosas de otro modo y desde allí inicia un proceso de reflexión que le transformará como padre y ciudadano.
Los temas de fondo
Uno de los aspectos de mayor interés que tiene este filme es la teoría en torno a la delincuencia que lo sostiene. El origen de los males de la sociedad urbana sería la ausencia de padres responsables en la mayoría de las personas que delinquen. Para los productores de la película, el rol paterno tiene un origen religioso. Es el padre la cabeza de la familia y no sólo debe proveer, debe principalmente actuar como líder espiritual. Pero además, el hecho de que los personajes sean policías, vincula el discurso con la autoridad institucional y el rol de un Estado protector.
Así, los temas subterráneos de la política norteamericana son puestos en primer plano, quizás por primera vez, en una película de ficción.
Un código positivista
La novedad no sólo está en el planteo de una película religiosa para la actualidad, es también la constatación de que las sagradas escrituras de la cultura occidental, originariamente escritas para una tribu de nómadas de la Edad de Bronce, requieren de una urgente actualización. En tal sentido, la propuesta es mantener una vida enfocada en las actitudes positivas que deben exigirse a los líderes. De esta manera, las tradicionales sentencias condenatorias a los comportamientos sociales que han sostenido por siglos el pensamiento religioso en esta región del mundo, quedan en segundo plano.
Cine y púlpito
Si bien los argumentos son interesantes y la factura técnica es superior, en términos narrativos, la película abusa de los recursos cinematográficos. En procura de conseguir del espectador distintas emociones, se manipula el discurso, se hace sobreactuar a los protagonistas y se utiliza una música con aires épicos de manera reiterativa. Alex Kendrick y Stephen Kendrick, director, actor y coguionista, respectivamente, son profesionales de las comunicaciones que saben muy bien lo que quieren lograr, pero es evidente que se les va la mano, confundiendo el relato cinematográfico con el púlpito del templo.
Recomendable para quienes anhelan un regreso a los tiempos del Estado religioso, para quienes buscan respuestas religiosas a los problemas sociales y para los que necesitan un recordatorio de lo que significa ser padre, a riesgo de que le pasen un folleto proselitista a la salida del cine.
DETALLES DE LA PRODUCCIÓN
Courageous.
EE.UU. 2011. 126 minutos.
Dirección: Alex Kendrick
Guión: Alex Kendrick y Stephen Kendrick
Fotografía: Bob Scott
Intérpretes:
Alex Kendrick
Ken Bevel
Ben Davies
Kevin Downes
T.C. Stallings
Robert Amaya
Angelita Nelson
Rusty Martin
Lauren Etchells
Los temas de fondo
Uno de los aspectos de mayor interés que tiene este filme es la teoría en torno a la delincuencia que lo sostiene. El origen de los males de la sociedad urbana sería la ausencia de padres responsables en la mayoría de las personas que delinquen. Para los productores de la película, el rol paterno tiene un origen religioso. Es el padre la cabeza de la familia y no sólo debe proveer, debe principalmente actuar como líder espiritual. Pero además, el hecho de que los personajes sean policías, vincula el discurso con la autoridad institucional y el rol de un Estado protector.
Así, los temas subterráneos de la política norteamericana son puestos en primer plano, quizás por primera vez, en una película de ficción.
Un código positivista
La novedad no sólo está en el planteo de una película religiosa para la actualidad, es también la constatación de que las sagradas escrituras de la cultura occidental, originariamente escritas para una tribu de nómadas de la Edad de Bronce, requieren de una urgente actualización. En tal sentido, la propuesta es mantener una vida enfocada en las actitudes positivas que deben exigirse a los líderes. De esta manera, las tradicionales sentencias condenatorias a los comportamientos sociales que han sostenido por siglos el pensamiento religioso en esta región del mundo, quedan en segundo plano.
Cine y púlpito
Si bien los argumentos son interesantes y la factura técnica es superior, en términos narrativos, la película abusa de los recursos cinematográficos. En procura de conseguir del espectador distintas emociones, se manipula el discurso, se hace sobreactuar a los protagonistas y se utiliza una música con aires épicos de manera reiterativa. Alex Kendrick y Stephen Kendrick, director, actor y coguionista, respectivamente, son profesionales de las comunicaciones que saben muy bien lo que quieren lograr, pero es evidente que se les va la mano, confundiendo el relato cinematográfico con el púlpito del templo.
Recomendable para quienes anhelan un regreso a los tiempos del Estado religioso, para quienes buscan respuestas religiosas a los problemas sociales y para los que necesitan un recordatorio de lo que significa ser padre, a riesgo de que le pasen un folleto proselitista a la salida del cine.
DETALLES DE LA PRODUCCIÓN
Courageous.
EE.UU. 2011. 126 minutos.
Dirección: Alex Kendrick
Guión: Alex Kendrick y Stephen Kendrick
Fotografía: Bob Scott
Intérpretes:
Alex Kendrick
Ken Bevel
Ben Davies
Kevin Downes
T.C. Stallings
Robert Amaya
Angelita Nelson
Rusty Martin
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