Sobredosis de vitaminas: cuando lo bueno hace daño
En la mayoría de los casos, los suplementos vitamínicos son innecesarios. La ingesta excesiva de vitaminas puede resultar tóxica al organismo
Santo Domingo
. La idea parece buena: reforzar la alimentación diaria con suplementos que añadan cantidades adicionales de vitaminas para mejorar la salud en general. Después de todo, si 90 miligramos de vitamina C (dosis diaria recomendada en hombres adultos) fortalece el sistema inmune, un suplemento de quinientos o mil miligramos sería, continuando con la idea, el adiós definitivo a casi cualquier enfermedad.
Nada más lejos de la realidad. El abuso de ciertas vitaminas, señala la nutrióloga Susana Kury, resulta tóxico para el organismo y puede provocar malformaciones fetales cuando son ingeridas durante el embarazo, como es el caso de la vitamina A.
Las megadosis de este micronutriente, señala la especialista, ocasionan además dolor articular, daño hepático, hemorragia y otras dolencias.
Asimismo, grandes concentraciones de vitamina D pueden causar hipercalcemia o exceso de calcio en la sangre, una condición que provoca osteoporosis e insuficiencia renal. El consumo prolongado de vitamina E resulta en dolores abdominales y náuseas.
Estos síntomas, explica Kury, son más frecuentes en personas que ingieren excesivas dosis de suplementos vitamínicos. Los mismos “solo están recomendados en pacientes que presentan deficiencia diagnosticada de alguna vitamina específica o en grupos poblacionales vulnerables, tales como personas con malnutrición, embarazadas, alcohólicos, individuos con malabsorción y ancianos”, detalla.
Las vitaminas con mayores probabilidades de causar daños cuando se abusan de ellas son las que corresponden a la clasificación liposoluble. Esto porque el organismo las almacena en los tejidos por un corto período. A esta clasificación corresponden las vitaminas D, E, K1, K2 y A.
Las hidrosolubles, tales como el ácido ascórbico o vitamina C y el grupo B (B1, B2, B3, B5, B6, B8, B9 y B12), tienen una menor toxicidad porque su exceso se expulsa en la orina.
Todo en exceso hace daño
Consumir la dosis diaria de vitaminas recomendada no es tan complicado como parece. Una dieta balanceada que incluya abundantes frutas y vegetales, carnes magras, granos y cereales enteros, grasas saludables, productos lácteos bajos en grasa y agua, es la forma más sana -y económica- de consumir todas las vitaminas y demás nutrientes que el cuerpo necesita.
Las vitaminas son sensibles a varios factores. A continuación recomendaciones de cómo preservarlas:
Las enzimas presentes en frutas y vegetales degradan las vitaminas luego de ser cosechadas, las temperaturas frías limitan dicho proceso.
El oxígeno también acelera su degradación, por lo que se aconseja cortarlas justo antes de consumirlas y, cuando sea posible, consumirlas con su cáscara.
Cocinar al vapor, microondas o salteado mantiene más los nutrientes, al evitar que se diluyan en agua o aceites.
Cocinar por largo tiempo y recalentar disminuye su contenido y la acción.
Agregar polvo de hornear al agua de cocción para mantener los colores intensos reduce la cantidad de vitaminas presentes en los alimentos.