Tensión alta, la epidemia silenciosa
La hipertensión es una de las mayores amenazas de la vida adulta, pero se detecta tarde y cuando hay daño orgánico, en el momento en que uno acude a un reconocimiento médico de empresa, se examina para la licencia de conducir o va a la consulta por otro motivo. El ejercicio físico es el mejor método no farmacológico para controlarla.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera una "epidemia silenciosa", puesto que rara vez causa síntomas (sólo dolor de cabeza o palpitaciones), pero sus complicaciones pueden ser muy graves: desde accidentes cerebrovasculares, como trombosis y hemorragia cerebral, hasta insuficiencia renal, alteraciones vasculares o trastornos cardiovasculares severos como infarto de miocardio o muerte súbita.
Pero la hipertensión arterial (HTA) no sólo es un asesino silencioso, sino también masivo: se trata de una enfermedad que afecta al 20 por ciento de la población adulta de los países desarrollados, porcentaje que asciende al 50 por ciento, en las personas mayores de 65 años.
Límite máximo: 140/90
La OMS define la hipertensión arterial como una presión sistólica o máxima superior a 140 milímetros de mercurio (mm/Hg) y una diastólica o mínima superior a 90 mm/Hg. La presión sistólica es la fuerza con que sale la sangre del corazón con cada latido y la diastólica es la ejercida en las paredes de las arterias durante el intervalo entre dos latidos del corazón.
Cuanto más elevadas son las cifras de presión arterial, mayores son las posibilidades de desarrollar una enfermedad cardiovascular. La hipertensión es el primer factor de daño cerebral (trombosis y hemorragia cerebral) y uno de los más importantes en la aparición de enfermedad coronaria (angina de pecho, infarto de miocardio, muerte súbita), así como de insuficiencia renal y de daño vascular en general.
Por tratarse de un proceso insidioso, es decir, asintomático, muchos de los pacientes hipertensos están sin diagnosticar. Muy a menudo este proceso se detecta como un hallazgo casual en reconocimientos médicos de empresa o en consultas por diferentes motivos.
La falta de conocimiento y diagnóstico de esta enfermedad, ha llevado a las autoridades sanitarias y sociedades científicas de algunos países, a emprender campañas informativas que transmitan a la sociedad la idea de que hipertensión es un problema de salud importante.
Diagnostico incompleto y casual
Según los especialistas, la hipertensión se diagnostica como un hallazgo casual en reconocimientos médicos de empresa o para obtener el permiso de conducir. También se detecta en una consulta médica cuando el paciente acude por cualquier otro motivo.
"Esto significa que en torno a un tercio de los hipertensos no está diagnosticado y que muchas veces la hipertensión se detecta tarde, es decir, cuando ya hay daño orgánico, como cierto grado de insuficiencia renal o cardiaca u otros problemas", afirma el doctor Manuel Luque, jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid.
Para el doctor Luque, "es importante el diagnóstico precoz de este proceso para instaurar las medidas higiénico-dietéticas y el tratamiento adecuados. Por ello se aconseja tomar la tensión una vez al año a los adolescentes cuyos padres sean hipertensos. Si se tienen antecedentes familiares de hipertensión debe efectuarse esa prueba a partir de los 20 años y a partir de los 45-50 años todas las personas deberían tomarse la tensión arterial al menos una vez al año".
"La toma de tensión es un prueba sencilla, cómoda, barata, indolora e inocua, que puede hacerse cuando se acude al médico por cualquier motivo o simplemente en una farmacia. Si se detectan valores superiores a 140 y 90, hay que efectuar un estudio más completo para detectar una posible hipertensión", señala el especialista.
Según los expertos es una prueba simple pero decisiva para tratar la hipertensión. Esta enfermedad, a pesar de ser un proceso que no suele dar síntomas, tiene unas complicaciones graves, que pueden prevenirse mediante un diagnóstico precoz y un tratamiento correcto.
Como advierte la doctora Nieves Martell, de la Unidad de Hipertensión del madrileño Hospital Clínico San Carlos: "ante la existencia de un factor de riesgo cardiovascular hay que valorar la presencia de otros: dislipemias o alteraciones de los lípidos, tabaquismo, obesidad, diabetes y sedentarismo, puesto que la asociación de varios factores multiplica las posibilidad de sufrir un accidente cardiovascular".
Para esta experta, el abordaje de la hipertensión y el resto de los factores de riesgo cardiovascular pasa por adoptar un estilo de vida saludable: "algunos estudios demuestran que el estricto control de los factores de riesgo reduce hasta en un 34 por ciento las probabilidades de que aparezcan complicaciones coronarias, esto es, angina de pecho, infarto de miocardio y muerte súbita".
Se puede controlar
En diversos países, las asociaciones médicas implicadas promueven cada año en diversas ciudades, el Día del Hipertenso, una jornada de educación sanitaria que consiste en celebrar mesas redondas, difundir folletos y videos divulgativos y efectuar pruebas médicas de presión arterial, colesterol, triglicéridos y niveles de glucemia, para informar y sensibilizar a la gente respecto la hipertensión y sus efectos.
La idea en los lugares que se realiza esta jornada es lanzar el mensaje de que la hipertensión debe diagnosticarse y controlarse. Esta dolencia y el resto de los factores de riesgo cardiovascular, como el colesterol alto, el tabaquismo, la obesidad, la diabetes y el sedentarismo, se previenen con hábitos de vida saludables: dieta sana y ejercicio físico moderado, sin tabaco ni exceso de alcohol.
Según el doctor Josep Redón jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico de Valencia (España), las campañas de educación sanitaria contribuyen a que la sociedad conozca mejor esta enfermedad y a incrementar el numero de diagnósticos: "En los países occidentales está aumentando considerablemente el porcentaje de hipertensos detectados gracias a ese tipo de campañas. Pero no basta con aumentar el número de pacientes diagnosticados si éstos no están debidamente controlados y por el momento estas cifras rondan el 20-25 por ciento".
Este fenómeno es universal y complejo, porque el control de la presión arterial es un problema de difícil manejo en el que están implicados el paciente, que a menudo no respeta un tratamiento y el personal sanitario, que a veces no informa bien de los riesgos de la hipertensión y del incumplimiento terapéutico, por la falta de tiempo debida a la presión asistencial.
Vida saludable y más ejercicio
Los médicos recomiendan empezar por tomar medidas encaminadas a la pérdida de peso si el hipertenso tiene sobrepeso o está obeso, algo muy frecuente. También es importante abandonar hábitos como el tabaquismo y reducir al máximo el consumo de alcohol. Y, además, es fundamental realizar ejercicio físico moderado regularmente, como andar a paso ligero durante media hora al menos tres días a la semana.
Cuando estas medidas no resultan eficaces, los expertos comentan que hay que pasar a la intervención farmacológica, aunque no es fácil para los hipertensos, que sufren un proceso que no da síntomas. También hay que adoptar unas medidas higiénico-dietéticas rigurosas y seguir una medicación, que es de por vida y que, a veces, tiene efectos secundarios. Por ello a menudo es difícil el cumplimiento terapéutico y en gran medida por esta razón sólo tenemos un 20-25 por ciento de hipertensos bien controlados, es decir, con valores inferiores a 140-90.
A veces el problema también es del médico, quien no instaura el tratamiento más adecuado para ese paciente o no asocia varios fármacos. Hay que tener en cuenta que a la monoterapia (un sólo medicamento) responde bien el 50-40 por ciento de los hipertensos.
El ejercicio físico está considerado el mejor método no farmacológico para controlar la presión arterial.
"La práctica de un deporte o gimnasia no sólo consigue disminuir la presión arterial de los hipertensos, sino que también ayuda a controlar el sobrepeso y la obesidad, la hiperlipemia y la diabetes tipo 2, todos ellos factores de riesgo de la hipertensión", indica el doctor Manuel Luque.
"El deporte más recomendable para los hipertensos es aeróbico como andar, remar, jugar al tenis o al golf, pero no se recomienda el levantamiento de pesas o culturismo, ya que estas acciones provocan en el paciente la elevación de la presión arterial. Este tipo de pacientes debe evitar el sedentarismo, moderar la ingesta de sal y el uso excesivo de alcohol. ", señala Luque.
Límite máximo: 140/90
La OMS define la hipertensión arterial como una presión sistólica o máxima superior a 140 milímetros de mercurio (mm/Hg) y una diastólica o mínima superior a 90 mm/Hg. La presión sistólica es la fuerza con que sale la sangre del corazón con cada latido y la diastólica es la ejercida en las paredes de las arterias durante el intervalo entre dos latidos del corazón.
Cuanto más elevadas son las cifras de presión arterial, mayores son las posibilidades de desarrollar una enfermedad cardiovascular. La hipertensión es el primer factor de daño cerebral (trombosis y hemorragia cerebral) y uno de los más importantes en la aparición de enfermedad coronaria (angina de pecho, infarto de miocardio, muerte súbita), así como de insuficiencia renal y de daño vascular en general.
Por tratarse de un proceso insidioso, es decir, asintomático, muchos de los pacientes hipertensos están sin diagnosticar. Muy a menudo este proceso se detecta como un hallazgo casual en reconocimientos médicos de empresa o en consultas por diferentes motivos.
La falta de conocimiento y diagnóstico de esta enfermedad, ha llevado a las autoridades sanitarias y sociedades científicas de algunos países, a emprender campañas informativas que transmitan a la sociedad la idea de que hipertensión es un problema de salud importante.
Diagnostico incompleto y casual
Según los especialistas, la hipertensión se diagnostica como un hallazgo casual en reconocimientos médicos de empresa o para obtener el permiso de conducir. También se detecta en una consulta médica cuando el paciente acude por cualquier otro motivo.
"Esto significa que en torno a un tercio de los hipertensos no está diagnosticado y que muchas veces la hipertensión se detecta tarde, es decir, cuando ya hay daño orgánico, como cierto grado de insuficiencia renal o cardiaca u otros problemas", afirma el doctor Manuel Luque, jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid.
Para el doctor Luque, "es importante el diagnóstico precoz de este proceso para instaurar las medidas higiénico-dietéticas y el tratamiento adecuados. Por ello se aconseja tomar la tensión una vez al año a los adolescentes cuyos padres sean hipertensos. Si se tienen antecedentes familiares de hipertensión debe efectuarse esa prueba a partir de los 20 años y a partir de los 45-50 años todas las personas deberían tomarse la tensión arterial al menos una vez al año".
"La toma de tensión es un prueba sencilla, cómoda, barata, indolora e inocua, que puede hacerse cuando se acude al médico por cualquier motivo o simplemente en una farmacia. Si se detectan valores superiores a 140 y 90, hay que efectuar un estudio más completo para detectar una posible hipertensión", señala el especialista.
Según los expertos es una prueba simple pero decisiva para tratar la hipertensión. Esta enfermedad, a pesar de ser un proceso que no suele dar síntomas, tiene unas complicaciones graves, que pueden prevenirse mediante un diagnóstico precoz y un tratamiento correcto.
Como advierte la doctora Nieves Martell, de la Unidad de Hipertensión del madrileño Hospital Clínico San Carlos: "ante la existencia de un factor de riesgo cardiovascular hay que valorar la presencia de otros: dislipemias o alteraciones de los lípidos, tabaquismo, obesidad, diabetes y sedentarismo, puesto que la asociación de varios factores multiplica las posibilidad de sufrir un accidente cardiovascular".
Para esta experta, el abordaje de la hipertensión y el resto de los factores de riesgo cardiovascular pasa por adoptar un estilo de vida saludable: "algunos estudios demuestran que el estricto control de los factores de riesgo reduce hasta en un 34 por ciento las probabilidades de que aparezcan complicaciones coronarias, esto es, angina de pecho, infarto de miocardio y muerte súbita".
Se puede controlar
En diversos países, las asociaciones médicas implicadas promueven cada año en diversas ciudades, el Día del Hipertenso, una jornada de educación sanitaria que consiste en celebrar mesas redondas, difundir folletos y videos divulgativos y efectuar pruebas médicas de presión arterial, colesterol, triglicéridos y niveles de glucemia, para informar y sensibilizar a la gente respecto la hipertensión y sus efectos.
La idea en los lugares que se realiza esta jornada es lanzar el mensaje de que la hipertensión debe diagnosticarse y controlarse. Esta dolencia y el resto de los factores de riesgo cardiovascular, como el colesterol alto, el tabaquismo, la obesidad, la diabetes y el sedentarismo, se previenen con hábitos de vida saludables: dieta sana y ejercicio físico moderado, sin tabaco ni exceso de alcohol.
Según el doctor Josep Redón jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico de Valencia (España), las campañas de educación sanitaria contribuyen a que la sociedad conozca mejor esta enfermedad y a incrementar el numero de diagnósticos: "En los países occidentales está aumentando considerablemente el porcentaje de hipertensos detectados gracias a ese tipo de campañas. Pero no basta con aumentar el número de pacientes diagnosticados si éstos no están debidamente controlados y por el momento estas cifras rondan el 20-25 por ciento".
Este fenómeno es universal y complejo, porque el control de la presión arterial es un problema de difícil manejo en el que están implicados el paciente, que a menudo no respeta un tratamiento y el personal sanitario, que a veces no informa bien de los riesgos de la hipertensión y del incumplimiento terapéutico, por la falta de tiempo debida a la presión asistencial.
Vida saludable y más ejercicio
Los médicos recomiendan empezar por tomar medidas encaminadas a la pérdida de peso si el hipertenso tiene sobrepeso o está obeso, algo muy frecuente. También es importante abandonar hábitos como el tabaquismo y reducir al máximo el consumo de alcohol. Y, además, es fundamental realizar ejercicio físico moderado regularmente, como andar a paso ligero durante media hora al menos tres días a la semana.
Cuando estas medidas no resultan eficaces, los expertos comentan que hay que pasar a la intervención farmacológica, aunque no es fácil para los hipertensos, que sufren un proceso que no da síntomas. También hay que adoptar unas medidas higiénico-dietéticas rigurosas y seguir una medicación, que es de por vida y que, a veces, tiene efectos secundarios. Por ello a menudo es difícil el cumplimiento terapéutico y en gran medida por esta razón sólo tenemos un 20-25 por ciento de hipertensos bien controlados, es decir, con valores inferiores a 140-90.
A veces el problema también es del médico, quien no instaura el tratamiento más adecuado para ese paciente o no asocia varios fármacos. Hay que tener en cuenta que a la monoterapia (un sólo medicamento) responde bien el 50-40 por ciento de los hipertensos.
El ejercicio físico está considerado el mejor método no farmacológico para controlar la presión arterial.
"La práctica de un deporte o gimnasia no sólo consigue disminuir la presión arterial de los hipertensos, sino que también ayuda a controlar el sobrepeso y la obesidad, la hiperlipemia y la diabetes tipo 2, todos ellos factores de riesgo de la hipertensión", indica el doctor Manuel Luque.
"El deporte más recomendable para los hipertensos es aeróbico como andar, remar, jugar al tenis o al golf, pero no se recomienda el levantamiento de pesas o culturismo, ya que estas acciones provocan en el paciente la elevación de la presión arterial. Este tipo de pacientes debe evitar el sedentarismo, moderar la ingesta de sal y el uso excesivo de alcohol. ", señala Luque.