Vestirse de "diablo" sale caro
El proceso de confección de los trajes "caros" de los diablos de comparsas, quienes conforman el mayor número entre los personajes del carnaval dominicano, en sus diferentes variantes, constituye un entramado que involucra a tiendas especializadas de Estados Unidos.
Se comienza con un encuentro de los miembros de los grupos que quieren disfrazarse con el diseñador y el taller que asumirá la confección.
Luego se procede a diseñar la careta y el disfraz, hasta que se aprueba la propuesta
Con los modelos definidos, se hacen los patrones para dar inicio al proceso de confección de ambas piezas, que puede variar durante el proceso de producción, según se acepten los cambios de opiniones que suelen producirse. O por razones prácticas ante la falta de accesorios o tejidos deseados.
El traje de los diablos veganos se forra totalmente de colcha espuma desde hace varios años, como parte de una evolución en la confección que busca darle mejor presentación al personaje. El volumen que agrega la colcha espuma hace ver al diablo más robusto e impresionante.
La colocación de accesorios y el uso de telas preciosas es clave en la confección de un traje, que puede costar hasta RD$60.000 (casi US$2,000), incluyendo la careta. El costo promedio ronda los RD$20,000.
Orlando Lora, arquitecto y vicepresidente de la Unión Carnavalesca Vegana (UCAVE), es también propietario de uno de los talleres en los que mayor número de trajes se confeccionan en la capital de los carnavales. En enero, la sastrería no tiene horarios porque tanto él como sus costureros tienen que cumplir con centenares de pedidos.
Con la experiencia de años de trabajo, Lora dice que el lamé y las lentejuelas son las telas que más se utilizan en los trajes de gran diseño de los diablos cojuelos.
Un disfraz se lleva un mínimo de 30 yardas de tela. Una yarda de tela cuesta en promedio US$100.
Lora destaca que en el caso del Carnaval de La Vega, el Gobierno dominicano da facilidades aduanales para que la importación de las telas y los accesorios no paguen impuestos.
La zafra de febrero en las calles de Santiago
Vestirse de "lechón" en febrero es una misión obligada para muchos santiagueros, al igual que lo hacen los veganos con sus trajes de "diablo". La tradición la aprovechan hombres y mujeres de la ciudad de los 30 caballeros que han hecho de la elaboración de los trajes y caretas su modo de vida.
Los lechones dan vida a los vendedores de las calles de Santiago. Víctor Domínguez, con más de 40 años en el oficio, hace caretas de Los Pepines y la Joya por docenas. Desde junio comienza la jornada de fabricación, en una competencia cerrada con muchos otros que abren sus puestos a su lado, al frente y en calles aledañas.
Los fuetes y las vejigas son parte de los aditamentos que conforman el andamiaje del lechón que Domínguez fabrica durante la segunda mitad del año, de manera que cuando llegue enero la mercancía esté lista para ser exhibida y vendida.
Con 35 años en un puesto a pleno sol, en la Plaza Valerio, Domínguez considera que tiene un día "bueno" si vende seis trajes. Los precios varían desde RD$2,500 hasta RD$650. Depende si son de niños, el tipo de tela y los accesorios que le apliquen.
Felicita Gómez ofrece caretas de niños a RD$150 y de adultos a RD$750. Su mercancía incluye las caretitas de "souvenirs", que oferta a RD$150 y las pepineras con los colores de la bandera dominicana, que cuestan RD$650. Los turistas, dice, son clientes importantes durante las fiestas, porque siempre compran más de una.
Gómez también vende cascabeles por docena y espejitos. Los primeros, sin son grandes se ofertan a RD$50 la docena y los pequeños a RD$50. Los espejitos a dos por RD$15. Un traje de lechón suele estar forrado de cascabeles.
Con los modelos definidos, se hacen los patrones para dar inicio al proceso de confección de ambas piezas, que puede variar durante el proceso de producción, según se acepten los cambios de opiniones que suelen producirse. O por razones prácticas ante la falta de accesorios o tejidos deseados.
El traje de los diablos veganos se forra totalmente de colcha espuma desde hace varios años, como parte de una evolución en la confección que busca darle mejor presentación al personaje. El volumen que agrega la colcha espuma hace ver al diablo más robusto e impresionante.
La colocación de accesorios y el uso de telas preciosas es clave en la confección de un traje, que puede costar hasta RD$60.000 (casi US$2,000), incluyendo la careta. El costo promedio ronda los RD$20,000.
Orlando Lora, arquitecto y vicepresidente de la Unión Carnavalesca Vegana (UCAVE), es también propietario de uno de los talleres en los que mayor número de trajes se confeccionan en la capital de los carnavales. En enero, la sastrería no tiene horarios porque tanto él como sus costureros tienen que cumplir con centenares de pedidos.
Con la experiencia de años de trabajo, Lora dice que el lamé y las lentejuelas son las telas que más se utilizan en los trajes de gran diseño de los diablos cojuelos.
Un disfraz se lleva un mínimo de 30 yardas de tela. Una yarda de tela cuesta en promedio US$100.
Lora destaca que en el caso del Carnaval de La Vega, el Gobierno dominicano da facilidades aduanales para que la importación de las telas y los accesorios no paguen impuestos.
La zafra de febrero en las calles de Santiago
Vestirse de "lechón" en febrero es una misión obligada para muchos santiagueros, al igual que lo hacen los veganos con sus trajes de "diablo". La tradición la aprovechan hombres y mujeres de la ciudad de los 30 caballeros que han hecho de la elaboración de los trajes y caretas su modo de vida.
Los lechones dan vida a los vendedores de las calles de Santiago. Víctor Domínguez, con más de 40 años en el oficio, hace caretas de Los Pepines y la Joya por docenas. Desde junio comienza la jornada de fabricación, en una competencia cerrada con muchos otros que abren sus puestos a su lado, al frente y en calles aledañas.
Los fuetes y las vejigas son parte de los aditamentos que conforman el andamiaje del lechón que Domínguez fabrica durante la segunda mitad del año, de manera que cuando llegue enero la mercancía esté lista para ser exhibida y vendida.
Con 35 años en un puesto a pleno sol, en la Plaza Valerio, Domínguez considera que tiene un día "bueno" si vende seis trajes. Los precios varían desde RD$2,500 hasta RD$650. Depende si son de niños, el tipo de tela y los accesorios que le apliquen.
Felicita Gómez ofrece caretas de niños a RD$150 y de adultos a RD$750. Su mercancía incluye las caretitas de "souvenirs", que oferta a RD$150 y las pepineras con los colores de la bandera dominicana, que cuestan RD$650. Los turistas, dice, son clientes importantes durante las fiestas, porque siempre compran más de una.
Gómez también vende cascabeles por docena y espejitos. Los primeros, sin son grandes se ofertan a RD$50 la docena y los pequeños a RD$50. Los espejitos a dos por RD$15. Un traje de lechón suele estar forrado de cascabeles.