Vida y Familia

El niño no duerme por estar jugando

Estoy desesperada, mejor le cuento para que me entienda. Tengo 32 años, un bebé de tres añitos y un hermoso matrimonio, pero ocurre que desde hace un tiempo, mi niño no quiere dormirse temprano, y está fácilmente hasta las 11 de la noche jugando y buscando que lo atendamos. Eso me ha llevado a sentirme desgastada, sin deseos de estar con mi pareja, y hay veces que ni siquiera cenar juntos podemos. Quiero saber cómo enseñarle a mi hijo que debe acostarse temprano, para yo poder recuperar mi tiempo de pareja.


La tan mencionada hora de dormir, es sin lugar a dudas uno de los momentos de conflictos. No tan sólo entre los padres y el hijo, sino también entre mamá y papá.

Este conflicto se debe muchas veces en que como no pasamos mucho tiempo con los chicos en el día, queremos recuperarlo en horas de la noche, como también el mismo hecho de los padres estar agotados por la jornada laboral o doméstica, se pasan horas peleando buscando con esto propiciar que los hijos se acuesten. Pero como siempre he dicho, si no te funciona el pleito, ¿porqué insistes en seguir utilizándolo?

Como también explicas, el tiempo de pareja y el individual se ve afectado por no tenerles rutinas de descanso a los hijos, y sin darnos cuenta sólo desarrollamos el papel de padres, pero no el de pareja. Y la dinámica es cíclica, comienza con el pleito para que se duerma, las críticas de que el otro no ayuda, y si lo hace, muchas veces es con amenazas, luego, la pareja ya está molesta, y cuando ya se reencuentran en la alcoba, la mujer está cansada y con deseos de dormir. También es común que mamá acuda a la habitación de los hijos para dormirlos con la intención de en pocos minutos retornar a su cama, y cuando abre los ojos, fácilmente han pasado 4 horas.

Es por eso, que les recomiendo crear un hábito para el niño. Es importante que ustedes, como pareja, lo hagan cumplir, pues en la constancia es que lograremos el éxito. Hagan actividades repetitivas y a la misma hora, es decir, el baño, la cena, y luego avisen que puede jugar un rato, para luego ir a la cama.

Como tiene tres añitos, lo ayudan a desvestirse, poner su pijama, lo acompañarán a su habitación, le leerán un cuento o rezarán (dependiendo de lo que les guste), y le indican que es tiempo de dormir.

Los hijos necesitan rutinas, eso los ordena y los organiza. Ahora bien, si ustedes son desorganizados, y no les gustan las rutinas, se hará difícil que el niño lo logre.

Recuerda mamá, que lo que hacemos es igual de importante como lo que decimos.

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