El aborto resulta un tema complicado para los republicanos

El presidente de la Asamblea estatal Robin Vos propone que se mantenga la exención si la vida de la madre corre peligro

Manifestantes en contra del aborto ocupan la legislatura de Indiana. (AP)

Cuando la Corte Suprema desconoció en junio el derecho constitucional al aborto, una ley de 1849 de Wisconsin que prohíbe ese procedimiento excepto cuando la vida de la madre corre peligro adquirió una repentina relevancia.

Los republicanos de la legislatura estatal bloquearon esfuerzos del gobernador demócrata Tony Evers por anular la ley. Pero hay desacuerdos entre ellos en torno a qué hacer cuando se reanude la sesión legislativa en enero. El estado de cosas en Wisconsin refleja lo que sucede en la mayor parte del país.

El influyente presidente de la Asamblea estatal Robin Vos propone que se mantenga la exención si la vida de la madre corre peligro y de que se agreguen otras protecciones en casos de violación o incesto. Pero otros, como la representante estatal Barbara Dittrich, dicen que la ley debe seguir como está, sin importar si el embarazo fue producto de una violación o incesto.

Por décadas, republicanos como Vos y Dittrich han cortejado el voto conservador --y los donantes-- con una fuerte prédica contra el aborto. Pero la decisión de la Corte Suprema obliga ahora a los republicanos a explicar mejor lo que esa oposición significa y a veces surgen divisiones respecto a qué postura debe adoptar el partido.

Dittrich dice que será “extremadamente difícil” generar un consenso entre los republicanos acerca de una alternativa a la ley de 1849.

“Alguna vez se dijo que los demócratas eran el partido que admitía más gente con ideas diversas”, declaró en una entrevista. “Yo diría que ahora el Partido Republicano también hace lo mismo en algunos temas”.

Poca adherencia 

Desde ya, el derecho al aborto tiene pocos adherentes entre los republicanos. Solo dos legisladoras republicanas --las senadoras Lisa Murkowski y Susan Collins-- dijeron públicamente que apoyarían una legislación que restaure el derecho de las mujeres a interrumpir un embarazo después de conocerse el fallo de la Corte Suprema.

El debate en torno a las circunstancias que podrían justificar un aborto provocó divisiones entre los republicanos de Wisconsin.

En Indiana, donde una legislación sobre el aborto estuvo estancada una década, los republicanos consiguieron hacer aprobar una prohibición casi total luego de conocerse la decisión de la Corte Suprema. Pero incluso esa propuesta encontró alguna oposición y al final de cuentas se admitieron exenciones para los casos de violación o incesto, en los que se podrá abortar en las primeras diez semanas. Cincuenta republicanos se sumaron a todo el bloque demócrata para votar a favor de esas exenciones.

De todos modos, 18 republicanos votaron en contra del proyecto. La mitad dijeron que iba demasiado lejos, mientras que la otra mitad sostuvo que era demasiado débil.

En Carolina del Norte, los republicanos llevan décadas restringiendo el acceso al aborto y se habla de una prohibición casi total.

Algunos legisladores, no obstante, creen que se iría demasiado lejos si se endurece más todavía una legislación que tolera el aborto en las primeras seis semanas y plantearon que hay que tomarse un respiro, sobre todo después de la votación en Kansas, donde el electorado rechazó una medida que hubiera despejado el camino para que la legislatura prohibiese el aborto.

Fallo de la Corte Suprema 

El fallo de la Corte Suprema abre las puertas para que se impongan severas restricciones al aborto, si no prohibiciones, en casi la mitad de los estados. Actualmente hay nueve estados en los que se prohíbe el aborto desde la misma concepción y tres más --Tennessee, Idaho y Texas-- donde esa prohibición entrará en vigor el 25 de agosto. Otros tres estados --Georgia, Carolina del Sur y Ohio-- prohíben el aborto cuando se detecta actividad cardíaca en el feto, aproximadamente a las seis semanas. Las leyes de la Florida vetan el aborto después de 15 semanas y lo mismo regirá en Arizona a partir del 24 de septiembre.

Algunos expertos dicen que las inconsistencias entre los republicanos acerca de cómo proceder revelan lo poco preparados que estaban para esta nueva coyuntura.

“Históricamente, los candidatos y los estrategas republicanos se encontraban en una posición cómoda al describirse como ‘pro-life’ (a favor de la vida)”, comentó el profesor de ciencias políticas de la Universidad de Denver Joshua Wilson en un email enviado a la AP. Pero eso cambió ahora que tienen que ser más específicos y decir qué exenciones aceptarían.

En los estados controlados por los republicanos podían presentar proyectos restringiendo el acceso al aborto a sabiendas de que los tribunales federales bloquearían las propuestas más extremas.

La votación de Kansas sorprendió a todos no solo porque las propuestas de restringir el aborto perdieron por más de 20 puntos porcentuales, sino también por la fuerte participación que hubo, especialmente la de la gente que no iba votar en las primarias republicanas.

El electorado parece priorizar la protección del derecho a abortar y los demócratas están tratando de sacar provecho de esa tendencia.

Encuestas indican que las leyes contra el aborto más extremas van en contra del sentir de la población, e incluso de la mayoría de los republicanos.

Una consulta de AP-NORC de julio reveló que los republicanos en general se oponen al aborto “por cualquier razón” y pasadas las primeras 15 semanas del embarazo. Pero solo el 16% dijo que el aborto debería ser “ilegal en todos los casos”.

La mayoría de los republicanos dicen que sus estados deberían permitir el aborto si el niño nacerá con una enfermedad que pone en peligro su vida (61 %), si el embarazo fue producto de una violación o incesto (77 %) o si la salud de la madre se verá seriamente comprometida (85%).

El 56 % de los republicanos, por otro lado, dijo que su estado debería permitir el aborto en las primeras seis semanas de embarazo.

Estos datos dejan en claro que los políticos republicanos podrían tener problemas para satisfacer a su base conservadora --que quiere una prohibición total del aborto-- y a los sectores más moderados e independientes, dispuestos a aceptar la interrupción del embarazo en sus comienzos y también en circunstancias especiales.

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