EE.UU. arresta a 4 mexicanos en relación con muerte de 53 migrantes en Texas

Las autoridades informaron en el aniversario de la tragedia ocurrida el 27 de junio de 2022

ARCHIVO - Roberto Marquez, de Dallas, coloca una flor el 29 de junio de 2022, en un altar instalado donde las autoridades estadounidenses encontraron a decenas de personas muertas en un camión de carga, en San Antonio, Texas. (AP)

Las autoridades estadounidenses anunciaron el martes el arresto de cuatro personas que, señalaron, participaron en una operación de tráfico de personas el año pasado que terminó con la muerte de 53 migrantes, incluidos ocho niños, que fueron abandonados en un camión remolque en el abrasador verano de Texas.

Las autoridades informaron en el aniversario de la tragedia ocurrida el 27 de junio de 2022 que los cuatro mexicanos imputados desempeñaron un papel de planeación en la operación de tráfico de personas, y que estaban al tanto de que el aire acondicionado del camión remolque no funcionaba y no refrescaría a los migrantes atrapados en su interior durante el trayecto de casi tres horas de duración desde la ciudad fronteriza de Laredo hasta San Antonio.

Cuando el remolque fue abierto en San Antonio, 48 migrantes ya estaban muertos. Otros 16 fueron trasladados a hospitales, donde otros cinco fallecieron.

Ha sido la tragedia más mortífera para migrantes introducidos ilegalmente por la frontera sur de Estados Unidos. Entre los fallecidos había 27 mexicanos, 14 hondureños, siete guatemaltecos y dos salvadoreños.

El conductor y otro hombre fueron arrestados poco después de encontrar a los migrantes. Fueron acusados de tráfico de humanos que resultó en muerte y de asociación delictuosa.

Los cuatro nuevos arrestos fueron realizados el lunes en Houston, San Antonio y Marshall, Texas. Los acusados son Riley Covarrubias Ponce, de 30 años de edad; a Felipe Orduña Torres, de 28; a Luis Alberto Rivera Leal, de 37, y a Armando Gonzales Ortega, de 53. Todos fueron acusados de asociación delictuosa para transportar migrantes que resultó en muerte, de causar lesiones corporales graves y de poner vidas en peligro. Cada uno enfrenta una pena máxima de cadena perpetua en caso de ser declarado culpable.

Un acta de acusación de un jurado investigador federal desprecintada el martes revela algunos detalles de una “asociación mosaico” de traficantes que les permitía “consolidar costos, repartir riesgos y operar de forma más rentable”.

El acta sostiene que los hombres participaban en operaciones de contrabando en Guatemala, Honduras y México, y compartían rutas, guías, escondites, camiones y remolques, algunos de los cuales se guardaban en un estacionamiento privado de San Antonio.

Los migrantes pagaban a la organización hasta 15,000 dólares cada uno para cruzar la frontera de Estados Unidos. La tarifa cubría hasta tres intentos de entrar en el país, según la acusación.

Los migrantes recibían una palabra clave que debían proporcionar en varios puestos de control durante su viaje, que demostraría que eran “clientes” que habían pagado a un contrabandista que había hecho los arreglos para ellos.

El acta de acusación señala que los hombres intercambiaron los nombres de los migrantes que serían trasladados en el camión. Orduña Torres les dio la dirección en la ciudad fronteriza de Laredo, Texas, donde serían recogidos, y Gonzales Ortega se reunió allí con ellos. Los cuatro coordinaron entonces el viaje e intercambiaron mensajes sobre el avance del camión en el trayecto hacia San Antonio.

El camión fue encontrado en un camino remoto de San Antonio, y los agentes de policía que llegaron al sitio detuvieron al conductor, Homero Zamorano Jr., luego de que lo vieron escondido en un arbusto cercano.

Una grabación de una cámara de seguridad muestra cuando el camión pasó por un puesto de control de la Patrulla Fronteriza. Una sobreviviente de 20 años de edad, oriunda de Guatemala, comentó a The Associated Press que los traficantes habían cubierto el piso del remolque con lo que cree que era consomé de pollo en polvo, aparentemente para despistar a los perros en el puesto de control.

Otro sobreviviente, Adán Lara Vega, dijo que el camión ya estaba caliente cuando partió de Laredo y que los migrantes atrapados pronto empezaron a llorar y a pedir agua. Algunos se turnaban para respirar a través de un único agujero en la pared, mientras que otros golpeaban las paredes y gritaban para llamar la atención del conductor.

“Los traficantes de humanos se aprovechan de la esperanza de los migrantes de una mejor vida, pero su única prioridad son las ganancias”, señaló el secretario de Justicia estadounidense, Merrick Garland, en un comunicado. “Trágicamente, 53 personas que habían sido subidas en el tractocamión en Texas y soportaron horas de crueldad inimaginable perdieron la vida a causa de este despiadado ardid”.

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