Exnarco declara en juicio que salpica a presidente Honduras

ARCHIVO - En esta fotografía de archivo del 13 de agosto de 2019, el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, habla con reporteros al salir de una reunión en la sede de la OEA, en Washington. (AP Foto/Jacquelyn Martin, archivo)

El exlíder del cártel Los Cachiros habló el miércoles sobre la droga, violencia y lavado de dinero que centraron su vida en Honduras durante un juicio en Nueva York que está salpicando al presidente de ese país.

Devis Leonel Rivera Maradiaga, en uniforme de preso amarillo y con los tobillos encadenados, relató parte de su historia en el juicio a un supuesto narcotraficante llamado Geovanny Fuentes-Ramírez que ha acaparado la atención de muchos hondureños.

Los fiscales estadounidenses han mencionado al presidente de Honduras Juan Orlando Hernández varias veces en el juicio y han asegurado que aceptó sobornos a cambio de permitir el tráfico de drogas en su país.

Rivera Maradiaga ha testificado en el pasado en otros juicios e implicado ya al presidente Hernández en el narcotráfico. Hernández no enfrenta ningún cargo y ha negado las acusaciones repetidamente.

El exlíder de Los Cachiros ha admitido estar involucrado en el asesinato de 78 personas y el miércoles dijo que intentó matar a Fuentes-Ramírez, con quien traficó drogas entre 2011 y 2013.

'¿Por qué intentó matarlo?”, le preguntó el fiscal Michael Lockard. “Porque el acusado y su socio querían matarme a mí y a mi hermano”, respondió Rivera Maradiaga refiriéndose a su hermano Javier Rivera Maradiaga, también exlíder del cártel.

Rivera Maradiaga empezó a trabajar en 2013 para la agencia antidrogas estadounidense DEA y en 2015 se entregó a las autoridades estadounidenses. Desde entonces ha abierto una ventana al mundo del narcotráfico en Honduras, ofreciendo nombres de altos funcionarios, militares y policías corruptos que trabajaban mano a mano con los traficantes.

El exnarco testificó el miércoles que traficó mas de 100 toneladas de cocaína antes de colaborar con la DEA. Calvo, con bigote fino y cejas arqueadas, Rivera Maradiaga habló serio pero tranquilo ante los miembros del jurado y relató como el cártel colombiano de Rentería le vendía la droga que luego él vendía al cartel de los Valle para que éstos luego la vendieron a los carteles mexicanos.

Fuentes-Ramírez, vestido en un traje gris, escuchaba a su exsocio sentado al lado de sus abogados.

El juicio arrancó el lunes en la corte del distrito sur de Nueva York. Fuentes-Ramírez, arrestado en marzo de 2020 en Florida, enfrenta cargos de tráfico de drogas y posesión de armas.

Rivera Maradiaga dijo que Fuentes-Ramírez traficaba drogas en Miami pero se trasladó a Honduras cuando sospechó que podía ser arrestado. En Honduras conoció a Rivera Maradiaga y le propuso que invirtiera en un laboratorio de cocaína que tenía, testificó el hondureño.

A Rivera Maradiaga, sin embargo, no le interesaba el laboratorio para tratar la base de la cocaína.

“Era doble riesgo traer la base (de la cocaína) de Colombia. Era mejor traer la cocaína ya pura”, testificó.

Fuentes-Ramírez acabó custodiando los transportes de la droga que Rivera Maradiaga traficaba debido a los múltiples contacto con policías, militares y políticos que tenía, testificó el narcotraficante.

La víspera los fiscales estadounidenses dijeron que un contador presenció reuniones entre el mandatario hondureño y Fuentes-Ramírez en las que se planeaba el tráfico de cocaína a Estados Unidos. Pero un abogado defensor de Fuentes-Ramírez desacreditó la credibilidad del contador diciendo que el gobierno estadounidense lo beneficiará aprobando su solicitud de asilo a cambio de su testimonio.

Desde hace unos dos años fiscales estadounidenses y traficantes ya presos han acusado al mandatario Hernández de recibir fondos de narcos para financiar sus campañas electorales y comprar los votos de diputados para lograr ser presidente del Congreso y más adelante del país.

En las últimas acusaciones de cara al juicio, los fiscales dijeron que el mandatario aceptó sobornos de Fuentes-Ramírez a cambio de proteger su laboratorio de cocaína y que además accedió a que las fuerzas armadas ayudaran al traficante a transportar la droga.

Hernández ha negado las acusaciones y ha dicho que se basan en mentiras hechas por narcos que buscan vengarse de él y reducir sus sentencias en Estados Unidos.

“Cómo creer testimonios falsos que yo hacía tratos con los narcos, cuando es hecho comprobado que Los Cachiros buscaron un trato con USA por lo imposible de los criminales de hacer un trato conmigo. Van a morir en una cárcel extranjera”, publicó Hernández el miércoles en su cuenta oficial de Twitter.

El primer testigo del juicio fue el agente de la DEA Brian Fairbanks, a quien los fiscales le preguntaron sobre el contenido encontrado en el celular de Fuentes-Ramírez, quien tenía entre sus contactos al presidente Hernández.

Fairbanks admitió, sin embargo, que no encontró registros de llamadas o mensajes de texto entre Fuentes-Ramírez y el mandatario.

Fairbanks, quien arrestó a Fuentes-Ramírez, también explicó fotografías en las que se ve al presidente posando sonriente junto a un hermano de Fuentes-Ramírez. El mandatario también posó con hijos de Fuentes-Ramírez cuando eran pequeños.

Los fiscales también mostraron listados con nombres grabados en el celular del acusado que incluían a políticos, policías y altos mandos del ejército. También mostraron numerosas fotografías de armas que fueron sacadas del celular de Fuentes-Ramírez.

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