Sombras en el horizonte
El alza de las tasas es una respuesta a un problema de fondo, dispuesta con el propósito de evitar males todavía peores
Más y más analistas y figuras empresariales, aun los que hasta hace pocas semanas vaticinaban que la economía estadounidense se fortalecería el año próximo, vislumbran ahora un horizonte más sombrío. Hablan en estos momentos no sólo de un descenso en su ritmo de crecimiento, sino que algunos ya mencionan la posibilidad de que ocurra una recesión, la cual implica que el valor total de la producción de bienes y servicios decline durante dos trimestres consecutivos.
Visto superficialmente, el detonante de ese cambio en las expectativas ha sido el incremento que la Fed, el banco central de los EE.UU. ha aplicado en las tasas de interés que sirven como referencia. Debido a que la Fed no desea que la economía decaiga, sobre todo porque entre sus misiones está promover el crecimiento y el empleo, cabría preguntarse si no sería mejor que dejara dicho incremento sin efecto, para que las cosas vuelvan a ser como eran antes, y que todos volvamos a ser felices y optimistas.
En realidad, esa visión superficial no presenta la completa realidad. El alza de las tasas es una respuesta a un problema de fondo, dispuesta con el propósito de evitar males todavía peores. El verdadero responsable del pesimismo es la elevada inflación que ha alcanzado niveles no registrados desde hace años. Si ésta se deja actuar libremente, sin medidas correctivas, terminaría socavando los fundamentos de la producción, alteraría la asignación de recursos, debilitaría la demanda efectiva y aumentaría el desempleo.
A su vez, la inflación ha sido el resultado de la política de emisiones monetarias sostenida más allá de lo necesario para compensar, primero los efectos de la recesión iniciada en el 2008, y luego las consecuencias de la pandemia.
La Fed, sensible a las consideraciones políticas, no anticipó que la acumulación de balances líquidos en manos de consumidores y empresas podría generar un volumen de gasto más allá de la capacidad de suministro tanto de fuentes locales como de importaciones.
Gustavo Volmar