Fuera de tendencia
Argentina tuvo recientemente el discutible privilegio de reportar que la tasa de inflación que padece había excedido el 100% anual
En la segunda mitad del siglo pasado, la reputación de los economistas latinoamericanos involucrados en la formulación de políticas macroeconómicas era bastante mala, a juicio de sus colegas de países desarrollados. Perjudicaban seriamente su imagen los procesos inflacionarios que aquejaban a varias economías, muy en particular a las naciones del cono sur del continente. Al hablar de inflación en los círculos académicos internacionales, era habitual la mención de Latinoamérica como caso típico de descontrol monetario y políticas económicas erradas.
Afortunadamente, esa percepción ha variado sustancialmente. Un manejo más prudente de parte de los bancos centrales, sumado a un convencimiento generalizado acerca de las nefastas consecuencias de la inflación, ha traído consigo una mayor estabilidad de precios en toda la región. Aun en las circunstancias actuales, en las que incrementos de precios han afectado renglones básicos de alimentos, energía, transporte y otros componentes de la canasta familiar, el origen de esos aumentos ha sido esencialmente externo, vía las importaciones de bienes y servicios.
A la luz de esa tendencia hacia la estabilidad, llama la atención la trayectoria seguida por una de las principales economías latinoamericanas. Argentina tuvo recientemente el discutible privilegio de reportar que la tasa de inflación que padece había excedido el 100% anual. Aunque realmente no hay una gran diferencia entre pasar del 95% y pasar del 100%, los tres dígitos del ciento confieren al porcentaje una connotación de inusual gravedad.
Los argentinos se preguntan cuál es la razón por la que en su país la inflación sube mientras en otras economías vecinas está descendiendo. La respuesta oficial hace mención de la sequía y trastornos en la producción de carne. Pero queda la impresión de que algo anda mal con las medidas aplicadas por el presidente y su gobierno, las cuales son cuestionadas hasta por el sector político vinculado a la vicepresidencia del país.
Gustavo Volmar