Uso de mascarilla, rediseñar espacios... el protocolo para la reinserción laboral

  • Esta guía podrá ser modificada por las autoridades gubernamentales según la evolución de los indicadores de salud
$!Uso de mascarilla, rediseñar espacios... el protocolo para la reinserción laboral
Vista del domingo 10 de mayo de las avenidas vacías en el Distrito Nacional de Santo Domingo (República Dominicana). (EFE/ Erickson Polanco)

Dentro de la nueva realidad que significa convivir con el COVID-19, el Gobierno propuso medidas puntuales para prevenir su contagio mientras se avanza a la reactivación laboral del país, la cual inicia este miércoles en su primera fase.

Para ello, el Gobierno creó un protocolo general y sectorial para la reinserción laboral, el cual deben seguir todas las empresas a nivel nacional, como un marco regulatorio que guíe la reapertura de cada sector.

Pero, una nota aclaratoria indica que los protocolos podrán ser modificados por las autoridades gubernamentales según la evolución de los principales indicadores de salud de la población y cumplimiento de los mismos por parte de los establecimientos.

De manera general, las empresas deben realizar la limpieza y desinfección ambiental de rutina al menos cada dos horas, así como eliminar el uso de equipos por más de un trabajador en un mismo turno, por ejemplo compartir teléfonos, escritorios, computadoras u otras herramientas. En casos de cambios de turno, desinfectar previo al uso por parte del personal del turno siguiente.

Además, promover activamente a los empleados enfermos a quedarse en casa. Si el empleado tiene algún familiar infectado con COVID-19 en su hogar, no debe asistir al lugar de trabajo. Las empresas deben devolver a los hogares a empleados que parecen tener síntomas (fiebre, tos o falta de aire) al llegar al trabajo, pidiendo que se realicen la prueba PCR lo antes posible.

Las compañías deben identificar dónde y cómo los empleados pueden exponerse al COVID-19 dentro del espacio laboral, por lo que deben rediseñar los espacios de trabajo para minimizar el contacto cara a cara entre empleados y que les permitan mantener una distancia de dos metros o bloqueo físico entre trabajadores y clientes.

Hay que capacitar y dar participación a los empleados para reducir la propagación de COVID-19. Se deben divulgar por distintos medios físicos y electrónicos informaciones sobre la enfermedad, incluyendo vías de transmisión, formas de prevención, síntomas asociados, entre otros.

Mantenimiento de operaciones empresariales saludables

Monitorear posibles síntomas, revisando la temperatura con termómetros infrarrojos digitales previo a la entrada de cada colaborador o cliente y garantizar que el personal que toma la temperatura de las personas que ingresen a las instalaciones usen guantes, mascarillas (quirúrgicas o similares) o respiradores y al terminar dirigirse a lavado de manos y brazos correctamente.

No reincorporar al trabajo a las personas mayores a 60 años, VIH positivo, tuberculosis activa, sobrevivientes de cáncer, inmunodeprimidos, pacientes con anemia falciforme o en diálisis en esta fase inicial, sino hasta cuando sea seguro para ellos, con la autorización de sus médicos.

Para los diabéticos, asmáticos, hipertensos y mujeres embarazadas su reintegro está condicionado a aprobación y seguimiento continuo de su médico, y consumo de sus medicamentos de tratamiento de uso continuo.

Además de este protocolo, el Gobierno recomienda que las empresas designen a un coordinador y responsable de la implementación y observancia de los protocolos de prevención del COVID-19, tanto a nivel individual como a nivel organizacional.

Las empresas deben mantener políticas flexibles que permitan a los empleados quedarse en casa para cuidar a un familiar enfermo o cuidar a los niños debido al cierre de escuelas y guarderías. De igual forma, asegurarse de que las políticas de licencia por enfermedad sean flexibles y consistentes con la guía de salud pública y que los empleados conozcan y entiendan estas políticas.

Promover programas de asistencia a empleados, en términos de salud (física y mental), económico y social.

El protocolo destaca que las compañías deben estar preparadas para cambiar sus prácticas comerciales si es necesario para mantener operaciones críticas (por ejemplo, identificar proveedores alternativos, priorizar clientes existentes o suspender temporalmente algunas de sus operaciones, si es necesario).

De igual forma, diseñar planes de contingencia para continuar con sus funciones comerciales esenciales en caso de que experimente un absentismo superior al habitual.

Mantenimiento de ambiente laboral saludable

En las edificaciones hay que mejorar el sistema de ventilación y revisar los controles de entrada y salida. Inhabilitar relojes dactilares, marcadores y accesos con huella en oficinas y líneas de procesamiento para evitar contaminación cruzada y establecer la obligatoriedad del lavado de manos al ingreso al trabajo, estableciendo estaciones de lavado de manos en la entrada principal con jabón líquido.

Realizar una limpieza y desinfección después de que las personas sospechosas o confirmadas de tener COVID-19 hayan estado en la instalación.

De igual forma, realizar desinfección y limpieza generalizada durante los fines de semana, previo al inicio de las labores y evitar reuniones presenciales.

Adicional, evitar aglomeración de empleados, desinfectar el transporte de personal y limitar al 50% la capacidad del vehículo de transporte.

Sobre todo, uso obligatorio de mascarillas quirúrgicas o de telas de fibra no algodón (non-woven fabrics) antes, durante (proporcionado por el trabajador) y después del horario de trabajador. No compartir ningún equipo de protección personal (EPP) tales como guantes, mascarillas, botas, lentes u otros entre trabajadores. El empleador se asegurará de que cada trabajador tenga su EPP.

20200519 https://www.diariolibre.com

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